Imagina un manglar. Esos árboles retorcidos que crecen en la línea costera no solo absorben dióxido de carbono; también frenan las olas, protegen pueblos y dan refugio a cientos de especies. Sin embargo, los mercados de carbono voluntarios solo pagan por el carbono, dejando fuera todo lo demás. Un estudio publicado en Nature Climate Change propone una solución para que ese valor oculto se convierta en dinero: primas por co-beneficios verificados.
Lo que los mercados de carbono no están valorando
Los mercados de carbono voluntarios mueven miles de millones de euros al año. Proyectos forestales, de energías renovables o de restauración de humedales generan créditos que las empresas compran para compensar sus emisiones. El problema es que la mayoría de esos proyectos ofrecen ganancias adicionales —protección de la costa, hábitat para especies amenazadas, mejora de la pesca—, pero esos beneficios extra no se recompensan económicamente. El estudio, liderado por Jacob Hochard y colegas, señala que si se crearan mercados para esos “co-beneficios verificados”, se redirigiría la inversión hacia los proyectos con mayor impacto global.
Los investigadores analizan dos tipos de co-beneficios clave: la protección costera y la biodiversidad. En las zonas costeras, los manglares y los arrecifes de coral amortiguan las tormentas y reducen la erosión. En términos de biodiversidad, los bosques tropicales albergan una riqueza de especies que los monocultivos de árboles para créditos de carbono nunca tendrán. Sin embargo, los estándares actuales, como el Verified Carbon Standard (VCS) de Verra, apenas reconocen estos valores más allá de un certificado que no se monetiza.
Un estudio de 2013 liderado por Carlos M. Duarte estimó que los ecosistemas de carbono azul, como los manglares, almacenan hasta diez veces más carbono por hectárea que los bosques terrestres, y además protegen a millones de personas frente a tormentas. Sin embargo, ese valor no se refleja en los créditos.
Primas por co-beneficios: una idea con respaldo científico
La propuesta del artículo es sencilla y potente: añadir una “prima” económica adicional a los créditos de carbono cuando un proyecto demuestre, con métodos verificables, que también protege la costa o mejora la biodiversidad. Por ejemplo, un proyecto de restauración de manglar recibiría un pago extra si acredita que reduce la altura de las olas durante las tormentas en un determinado porcentaje, o que incrementa la diversidad de peces en la zona. Esa prima se pagaría con fondos que hoy se destinan a infraestructura gris o a seguros de desastres, y que podrían ser redirigidos hacia soluciones basadas en la naturaleza.

De esta manera, el capital climático se mueve hacia donde más falta hace. Un inversor podría comparar dos proyectos de reforestación: uno en monocultivo de eucalipto y otro en bosque mixto nativo. El primero solo tiene valor de carbono; el segundo, además, genera hábitat y reduce el riesgo de inundaciones. Con las primas, el segundo proyecto se vuelve más atractivo financieramente.
Para que las primas funcionen, los autores subrayan la importancia de la adicionalidad: los co-beneficios deben ser un añadido real, no algo que ocurriría de todas formas. Esto exige metodologías de verificación estrictas y transparentes, que eviten que el sistema se convierta en un coladero de greenwashing.
Pagar por la protección costera y la biodiversidad convertiría los manglares en una inversión rentable, y no solo un sumidero de carbono.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: Los manglares pueden reducir la altura de las olas hasta en un 50% y evitar daños valorados en miles de millones de euros cada año, según estudios citados por la investigación.
- Por qué importa: Si los proyectos que restauran manglares reciben pagos adicionales por protección costera, la inversión se redirige a zonas que más benefician a las personas y la naturaleza.
- Lo que puedes hacer: Apoyar iniciativas de carbono que certifiquen co-beneficios mediante estándares transparentes, y exigir que las empresas compensen sus emisiones en proyectos con impacto real.
- A tener en cuenta: La verificación de estos co-beneficios requiere metodologías rigurosas para que la prima adicional no se convierta en una etiqueta verde sin fundamento.
Qué dice la ciencia y por qué te afecta
El estudio de Nature Climate Change no es una ocurrencia aislada. Se apoya en la línea del Informe Dasgupta sobre la economía de la biodiversidad, que ya urgía a contabilizar el capital natural. Y entronca con los avances del mercado de carbono: en la COP29 se acordaron estándares internacionales para los mercados de carbono, allanando el camino para incluir co-beneficios. La pregunta ahora es cómo implementar las primas sin caer en el greenwashing.
Los autores insisten en la verificación rigurosa mediante sensores remotos, inventarios de campo y modelización. Solo así se garantiza que el pago extra corresponda a beneficios reales y adicionales. Para ti, lector, esto importa más de lo que parece. Si las primas por co-beneficios se consolidan, los proyectos que recibirán más financiación serán los que, literalmente, protegen tu costa, mantienen los recursos pesqueros y conservan los paisajes que disfrutas. La prima adicional lleva a a una mayor protección costera y a un impulso económico para las comunidades locales.
🌍 Ficha de Impacto: Mercados de carbono con primas por co-beneficios
- El problema: Los mercados de carbono solo pagan por el CO₂, dejando de lado beneficios como la protección costera y la biodiversidad.
- Datos importantes: Un estudio en Nature Climate Change propone primas verificadas para redirigir la inversión. Los manglares pueden reducir la altura de las olas hasta un 50% y evitar pérdidas millonarias.
- Repercusión en tu vida: Si se implementan, los proyectos que protegen playas, pesquerías y hábitats naturales recibirán más fondos, mejorando la resiliencia de la costa y los ecosistemas que te rodean.


