Sentir un dolor en el pecho es una de esas experiencias que detienen el día en seco. En cuestión de segundos la cabeza se llena de preguntas: ¿será el corazón, el estómago, una contractura por el gimnasio o simplemente los nervios? La buena noticia es que muchas veces la causa no es cardíaca, pero la mala es que adivinarlo...