El plato más reconfortante de la gastronomía española lleva siglos escondiéndote un secreto. Los garbanzos que terminan duros como piedras en el cocido casi nunca son culpa de la legumbre: son el resultado de uno o dos errores muy concretos, fáciles de cometer y aún más fáciles de evitar una vez que sabes por qué ocurren. La mala noticia...