Cómo el recorte del 79% en ayuda del Reino Unido amenaza la protección de la selva del Congo

Cada decisión de un gobierno puede pesar más que un tratado internacional entero. El último golpe a la protección de las selvas tropicales no viene de las motosierras, sino de los despachos: el Reino Unido ha reducido en un 79% su programa de ayuda a la cuenca del Congo. La noticia, adelantada por Carbon Brief, supone que millones de libras destinadas a conservar el segundo bosque tropical más grande del mundo se esfuman, dejando en el aire proyectos, comunidades y toneladas de carbono que seguirán sin blindaje.

El recorte que sacude la selva del Congo

El Programa de Acción Forestal de la Cuenca del Congo (CBFA, por sus siglas en inglés) nació con un presupuesto de 90 millones de libras para empoderar a países centroafricanos y proteger el inmenso pulmón verde. Tras los últimos ajustes presupuestarios del gobierno laborista, esa cifra ha quedado en apenas 18,8 millones de libras. Es decir, una tijera del 79% en un proyecto diseñado para frenar la deforestación, apoyar bosques comunitarios y acompañar a naciones tan frágiles como la República Democrática del Congo.

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No es la única iniciativa sacrificada. El Fondo de Paisajes Biodiversos, que contaba con al menos 12,3 millones de libras para la parte congoleña, se cerró apenas dos años después de arrancar, cuando su calendario original abarcaba siete. Además, los dos proyectos restantes más grandes del Reino Unido en la región se enfrentan a recortes o a una reducción de los países en los que operan.

La asfixia financiera de la segunda selva tropical más grande del mundo

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: El CBFA pasa de 90 a 18,8 millones de libras, un recorte del 79%, según documentación oficial y Carbon Brief.
  • Por qué importa: La cuenca del Congo es el mayor sumidero de carbono forestal del planeta y alberga una biodiversidad irreemplazable, pero sus seis países figuran entre los más pobres del mundo.
  • Lo que puedes hacer: Exigir a los gobiernos que mantengan los compromisos internacionales de financiación climática y apoyar a organizaciones que protegen la selva con proyectos de conservación comunitaria.
  • A tener en cuenta: El recorte no es un hecho aislado: forma parte de una tendencia global de reducción de ayuda al desarrollo que golpea a las regiones más vulnerables.

deforestación tropical

El Reino Unido llegó a ser el abanderado de la lucha contra la deforestación durante la COP26 de Glasgow, donde lanzó la declaración de líderes para detener la pérdida de bosques en 2030. En aquel momento se comprometió a aportar 200 millones de libras para proteger la cuenca del Congo antes de 2029. Sin embargo, con datos en la mano, hasta 2024 solo había desembolsado 39,8 millones de libras, según revelaron ministros en respuestas parlamentarias. La brecha entre las promesas y los hechos se agranda.

Meter la tijera a la financiación forestal no solo borra proyectos; borra la esperanza de comunidades enteras y de un clima estable.

Además del CBFA, otros programas han sufrido la misma suerte. La parte congoleña del fondo de paisajes biodiversos, valorada en al menos 12,3 millones de libras, se cerró prematuramente. Y los documentos oficiales revelan que los dos proyectos restantes más grandes del Reino Unido en la región podrían operar en menos países o ver reducidos sus presupuestos. La inestabilidad política –como el golpe militar en Gabón– complica aún más la ejecución de las ayudas, pero el factor determinante ha sido el tijeretazo presupuestario.

Qué está en juego y qué podemos hacer

La cuenca del Congo no es un bosque más. Es el mayor sumidero de carbono forestal del planeta, con una extensión que solo supera la Amazonía. Su degradación o colapso, como ya advirtió un informe oficial del Reino Unido, “amenaza la seguridad nacional y la prosperidad” del propio país británico. Porque lo que pasa en el corazón de África repercute en el clima global, en las cosechas, en las migraciones y en la estabilidad de todo el planeta.

Damian Fleming, director senior de bosques de WWF Internacional, lo resume así: “Los países con bosques tropicales toman decisiones políticas y de desarrollo a largo plazo esperando que los socios internacionales cumplan sus compromisos”. Cuando un donante como el Reino Unido recorta tan drásticamente, el mensaje es devastador: la confianza se rompe y los incentivos para proteger la selva se desploman.

Pero la historia no acaba en la frustración. La cooperación internacional puede reorientarse si la presión ciudadana y la evidencia científica lo exigen. La clave está en blindar la financiación forestal con partidas “ring-fenced” (protegidas) dentro de los presupuestos de cooperación, tal y como reclamó el comité de desarrollo internacional del parlamento británico. Además, la sociedad civil puede marcar la diferencia apoyando a organizaciones que trabajan sobre el terreno con las comunidades locales, impulsando modelos de conservación que generan ingresos sin deforestar.

También nosotros, desde casa, tenemos un papel. Nuestro consumo de productos que impulsan la deforestación –carne, soja, aceite de palma, madera tropical sin certificar– es el motor que enciende la maquinaria. Informarnos y elegir con criterio reduce la presión económica que tritura los bosques. Y, sobre todo, no callar: la política ambiental se juega en las urnas y en las conversaciones cotidianas.

🌍 Ficha de Impacto: Recorte de fondos para la selva del Congo

  • El problema: El Reino Unido ha reducido un 79% su principal programa de ayuda a la cuenca del Congo, pasando de 90 a 18,8 millones de libras, lo que frena proyectos de conservación y deja a comunidades locales sin apoyo.
  • Datos importantes: Hasta 2024 solo se habían ejecutado 39,8 millones de los 200 prometidos a la cuenca del Congo. La región es el mayor sumidero de carbono forestal y hogar de una biodiversidad única, pero sus países están entre los más pobres del mundo.
  • Repercusión en tu vida: La pérdida de esta selva acelera el cambio climático, que se traduce en fenómenos extremos, carestía de alimentos y mayor inestabilidad global, afectando tu salud, tu bolsillo y la calidad del aire que respiras.

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