El desierto de Mojave parece un lienzo vacío entre Los Ángeles y Las Vegas, pero bajo su aparente sequedad late un entramado de vida que conecta montañas y valles. Ahora, un gran proyecto solar amenaza con cortar ese hilo vital: el corredor de fauna que usan el borrego cimarrón y la tortuga del desierto. La ciencia advierte de daños ‘significativos e inevitables’, pero el proyecto sigue adelante. La buena noticia es que aún hay margen para exigir que las renovables no arrasen con la biodiversidad que pretenden proteger.
El desierto que no es un vacío: un hogar en movimiento
Lejos de ser una extensión muerta, el Mojave alberga una red de corredores de fauna que permite a especies como el borrego cimarrón desplazarse entre sierras para buscar agua, alimento y pareja. Estas rutas, modeladas por milenios de evolución, son tan vitales como las carreteras para nosotros. Si se interrumpen, las poblaciones se fragmentan y pierden diversidad genética.
El Mojave National Preserve, una reserva de más de 1,6 millones de acres, es uno de los últimos ecosistemas desérticos intactos del sur de California. Pero justo en su límite, en tierras federales adyacentes, se ha aprobado un proyecto que los científicos ven como una herida directa a esa conectividad.
El proyecto Soda Mountain Solar: energía limpia con un coste oculto
En abril de 2026, la Comisión de Energía de California votó 4-0 a favor de Soda Mountain Solar, una instalación de 1.080 hectáreas (2.670 acres) y 700 millones de dólares, impulsada por la empresa VC Renewables. El lugar elegido no es un solar degradado: está justo en el corredor de migración del borrego cimarrón y sobre hábitat de la tortuga del desierto, una especie ya castigada por el cambio climático y la expansión urbana.
Los datos clave de un vistazo
- El proyecto: Soda Mountain Solar, 1.080 hectáreas, 700 millones de dólares, aprobado por la Comisión de Energía de California.
- El impacto: Daños ‘significativos e inevitables’ al corredor del borrego cimarrón y al hábitat de la tortuga del desierto, según la revisión ambiental oficial.
- La contradicción: La orden final de la comisión afirma que las medidas de mitigación reducirán los impactos a “menos que significativos”, pero los científicos discrepan.
- A tener en cuenta: La energía solar es necesaria, pero su ubicación puede marcar la diferencia entre ganar emisiones limpias o perder especies irremplazables.

El dilema está servido: la misma agencia que impulsa las renovables reconoce que el proyecto causará un daño ambiental grave. ¿Cómo casa eso con el compromiso climático? La respuesta que dan es que las medidas correctoras —pasos de fauna, reubicación de tortugas— bastan para rebajar el riesgo. Pero la comunidad científica no lo compra: habla de daños que no se pueden compensar.
La urgencia por descarbonizar no puede justificar la destrucción de los últimos corredores naturales que mantienen viva la fauna del desierto.
Lo que la ciencia dice de verdad
Los estudios sobre los corredores de fauna en ecosistemas áridos son claros: fragmentar el paisaje con grandes superficies de paneles solares equivale a levantar un muro para especies que necesitan moverse. El borrego cimarrón, por ejemplo, depende de la conectividad entre sierras para mantener su variabilidad genética. La tortuga del desierto, por su parte, excava madrigueras que se destruirían durante la construcción y difícilmente recolonizaría con las molestias continuas.
La evaluación ambiental de la Comisión de Energía admitió el carácter “significativo e inevitable” del impacto, una frase que en la jerga técnica equivale a reconocer que ni con todas las precauciones se evitará el daño. Luego, en la orden final, esa conclusión se diluyó. Para los científicos consultados, esa operación de maquillaje no cambia la realidad: se está hipotecando un ecosistema que California dice proteger.
Cómo equilibrar renovables y naturaleza: lo que está en nuestra mano
La transición energética no es el enemigo; al contrario, es la mejor herramienta contra el cambio climático. Pero para que sea una solución real, debe evitar reproducir los errores del pasado: planificar el territorio antes de lanzarse a ocuparlo. Experiencias en otros lugares muestran que priorizar tejados, terrenos ya alterados o suelos industriales reduce el conflicto con la vida salvaje.
Tres criterios que podemos exigir como ciudadanos:
- Que los proyectos solares a gran escala se ubiquen preferentemente en zonas degradadas, no en hábitats de alto valor ecológico.
- Que las evaluaciones de impacto no se retoquen políticamente; si el daño es inevitable, debe buscarse otra ubicación.
- Que la sociedad civil y las organizaciones de conservación puedan participar con voz real en la planificación energética.
Aquí está la buena noticia: aún hay margen. El proyecto Soda Mountain Solar está aprobado pero no construido; la presión ciudadana, los recursos legales y el escrutinio científico pueden hacer que se reconsidere su ubicación. No se trata de frenar las renovables, sino de demostrar que pueden crecer sin arrasar lo que intentan salvar.
Un dato clave: según la Agencia Internacional de la Energía, la cantidad de superficie necesaria para la solar a gran escala podría reducirse drásticamente si se priorizan las instalaciones sobre cubiertas y los parques en terrenos ya antropizados. No es una utopía; es una decisión de planificación.
En la práctica, tu capacidad de influir pasa por informarte, apoyar a las organizaciones que vigilan estos proyectos y, cuando lleguen las consultas públicas, opinar. La energía que consumas tendrá un origen más limpio si además respeta el suelo que pisa.
🌍 Ficha de Impacto: Soda Mountain Solar y el corredor de Mojave
- El problema: Un macroparque solar de 1.080 hectáreas se instala en pleno corredor de migración del borrego cimarrón y en hábitat de la tortuga del desierto.
- Datos importantes: La revisión ambiental oficial reconoce daños ‘significativos e inevitables’; la Comisión de Energía de California lo aprobó por 4-0. El proyecto cuesta 700 millones de dólares y está en el límite de la Reserva Nacional de Mojave.
- Repercusión en tu vida: Afecta a la biodiversidad que sostiene los ecosistemas de los que dependemos y muestra la contradicción de unas renovables que, mal ubicadas, pueden ser tan destructivas como las industrias que queremos sustituir.


