Impacto ambiental de los centros de datos: la IA dispara el consumo de energía y agua

Imagina despertar un día y descubrir que una gigantesca nave industrial se levanta en los terrenos agrícolas que veías por la ventana. Esa nave no fabrica nada que puedas tocar, pero consume tanta electricidad como 100.000 hogares y agua como una ciudad de 50.000 personas. Esta historia, real y multiplicada por miles, es la del impacto ambiental de los centros de datos en plena era de la inteligencia artificial.

De dónde viene el problema: el precio oculto del ‘clic’

El estallido de la inteligencia artificial, el streaming, la nube… todo lo digital que usamos a diario se apoya en centros de datos que no paran de crecer. Solo en Estados Unidos existen ya 4.600 centros de datos, más que los diez siguientes países juntos. En Virginia se concentran unos 640, pero el fenómeno salpica todo el territorio: casi el 40 % de los estadounidenses vive a menos de 8 kilómetros de uno de estos complejos. Y cada vez aparecen más, a menudo en suelos agrícolas o cerca de viviendas, sin que los vecinos tengan voz.

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El caso del condado de Frederick (Maryland) es el reflejo de lo que está pasando en muchos rincones. Allí, un centro de datos de Amazon creció sobre terreno verde y cultivos, generando polvo y contaminación que, según activistas locales, agrava los casos de asma. La protesta vecinal terminó recogiendo firmas para llevar el proyecto a referéndum, aunque los tribunales estatales lo frenaron.

¿Cuánta energía y agua consume realmente un centro de datos?

Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), un gran centro de datos puede consumir tanta electricidad como 100.000 hogares. Y la factura energética no deja de subir: hoy estos complejos se llevan el 4,4 % de la electricidad del país, pero Goldman Sachs estima que podrían alcanzar el 8,5 % a finales de 2027 empujados por la voracidad de la IA. En los estados con mayor concentración de centros, el precio de la luz ha subido un 267 % en los últimos cinco años, un coste que se reparte entre todos los consumidores.

El agua es la otra gran víctima. Un solo centro de datos puede gastar hasta 19 millones de litros de agua al día (el equivalente a una ciudad de 50.000 habitantes). Y a menudo se construyen en zonas con estrés hídrico. Frederick, por ejemplo, sufre una sequía grave, pero las tecnológicas «priorizan dónde el suelo es más barato y los permisos más rápidos», explica Francesca Dominici, catedrática de bioestadística en Harvard.

El auge de la inteligencia artificial está duplicando la demanda de recursos naturales sin que existan apenas límites. La buena noticia es que la presión ciudadana ya está consiguiendo las primeras moratorias.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: 4,4 % de la electricidad de EE. UU. y hasta 19 millones de litros diarios por centro, con una proyección del 8,5 % en 2027.
  • Por qué importa: El crecimiento descontrolado tensiona las redes, encarece la luz y agota el agua justo en las zonas más secas.
  • Lo que puedes hacer: Infórmate sobre los proyectos que se tramitan en tu municipio, apoya normativas que exijan transparencia y elige servicios en la nube que certifiquen energía renovable.
  • A tener en cuenta: La movilización ciudadana ya ha frenado decenas de proyectos y ha logrado moratorias en estados como Nueva York.
consumo de agua IA

La respuesta ciudadana que está cambiando las reglas

En el condado de Frederick, Elizabeth Bauer y otros vecinos lograron que el gobierno local paralizase temporalmente las nuevas construcciones. No es un caso aislado: Nueva York se convirtió en el primer estado en detener durante un año la edificación de grandes centros de datos, y varios condados han impuesto sus propias pausas. El 71 % de los ciudadanos estadounidenses rechaza que se levanten centros de datos en su comunidad, según un sondeo de Gallup.

Parte del hartazgo nace de la opacidad. Durante años, las empresas tecnológicas obligaban a los ayuntamientos a firmar acuerdos de confidencialidad para que los vecinos no conocieran la magnitud real de los proyectos ni el volumen de recursos que iban a consumir. Ahora, algunas como Microsoft están eliminando esas cláusulas, un paso hacia la transparencia que aún no es general.

Además del agua y la luz, la salud está en juego. Los centros de datos suelen disponer de generadores diésel de respaldo que emiten partículas finas. «A niveles bajos, aumentan el riesgo de defectos congénitos, enfermedades respiratorias, cardiovasculares y muertes prematuras», advierte Dominici.

Lo que de verdad marca la diferencia (y lo que puedes hacer tú)

La ciencia es clara: sin una regulación que ponga límites al consumo de energía y agua, el desarrollo de la inteligencia artificial se volverá insostenible. En la práctica, la gran mayoría de los centros de datos se rigen por normativas municipales pensadas para naves industriales, no para infraestructuras que triplican el gasto energético de una ciudad. Las empresas, mientras, negocian tarifas eléctricas especiales que luego pagamos todos.

Pero el margen de acción es real. La moratoria de Nueva York demuestra que la presión en la calle puede alterar la agenda política. Como ciudadano, tu papel empieza por seguir los planes urbanísticos de tu zona, apoyar plataformas vecinales y exigir a los representantes locales que condicionen los permisos a estudios de impacto hídrico y a la contratación de energía renovable certificada. También, a la hora de elegir servicios digitales, puedes optar por proveedores que publiquen informes de sostenibilidad verificados.

Existen soluciones tecnológicas: desde la refrigeración con agua reciclada hasta el uso de hormigón bajo en carbono, pasando por ubicar los centros allí donde la red tiene excedente de renovables. Sin embargo, la clave no es solo técnica: es democrática. Devolver a las comunidades la capacidad de decidir dónde y cómo se instalan estas infraestructuras es el primer paso para que la inteligencia artificial no se construya a costa de la salud, el agua y la tierra de todos.

🌍 Ficha de Impacto: Los centros de datos y la inteligencia artificial

  • El problema: La expansión de centros de datos para alimentar la IA dispara el consumo de energía y agua, encarece la electricidad y afecta la salud de comunidades cercanas.
  • Datos importantes: Consumen el 4,4 % de la electricidad de EE. UU., hasta 19 millones de litros diarios de agua y han provocado subidas del 267 % en el precio de la luz en zonas con alta concentración.
  • Repercusión en tu vida: Facturas más altas, riesgo de cortes de suministro, estrés hídrico si vives cerca de un centro y exposición a emisiones contaminantes de generadores diésel.

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