La nieve en Australia cae casi un 20% desde 1954: el cambio climático tensiona el turismo de esquí

La nieve en Australia cae casi un 20% desde 1954 y el cambio climático ya tensiona el turismo de esquí: calor récord, pistas parcheadas y pueblos que notan el golpe.

En una mañana laborable de principios de septiembre, Perisher amanece cubierta de nieve recién fabricada. Los cañones de nieve han trabajado de madrugada y las pistas brillan al sol; al mediodía, el termómetro ronda los 13 grados y la tierra asoma por los costados. Muchos esquiadores se quitan el abrigo y bajan en camiseta. Es la imagen de una primavera cada vez más cálida, después de uno de los inviernos más secos que se recuerdan.

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Una primavera esquiable con camisetas y cañones de nieve

El ambiente en la montaña sigue siendo bueno, con descensos y ganas. Sin embargo, la industria de la nieve de Nueva Gales del Sur arrastra una temporada excepcionalmente corta. Los trabajadores de las tiendas de alquiler de Jindabyne, el pueblo que da acceso a Perisher y Thredbo, lo notan en sus turnos.

Una de las empleadas lleva diez años en el alquiler de material y resume el ánimo con una frase: esto es nuestra nueva normalidad. Otro establecimiento cerró un mes antes de lo previsto. Aun así, muchos visitantes dicen haber disfrutado; la mayoría son principiantes que se conforman con nieve blanda.

Pero las anécdotas no son solo mala suerte. Detrás hay datos.

La nieve que se fabrica puede alargar la temporada, pero no frena la pérdida de la capa natural; reducir emisiones es lo único que cambia la tendencia.

Los datos de nieve y clima que explican el golpe

Los registros de Snowy Hydro, que mide espesores en Spencers Creek, muestran una caída media cercana al 20% desde 1954. Esta temporada el máximo llegó a 94 centímetros a mediados de agosto; ahora ronda los 21 centímetros. El año pasado por estas fechas había 200 centímetros.

Stuart Browning, científico del riesgo climático que vive en Jindabyne, lo mira cada día y no encuentra buenas noticias: la capa de nieve está menguando. No se trata de un invierno suelto, sino de una tendencia que coincide con lo que advierte el IPCC para las zonas de montaña.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • La tendencia: la profundidad media de nieve en Spencers Creek ha descendido casi un 20% desde 1954, según Snowy Hydro.
  • El contraste: esta temporada el máximo fue de 94 cm a mediados de agosto, frente a 200 cm un año antes por las mismas fechas.
  • La economía: el sector estima que los campos de esquí aportan unos 5.700 millones de dólares australianos, por debajo de los 9.000 millones del arrecife de coral.
  • A tener en cuenta: la nieve artificial sostiene parte de la experiencia, pero no evita la reducción de la nieve natural ni la necesidad de recortar emisiones.

turismo de esquí

El impacto en trabajadores, negocios y en tu propia escapada

El golpe no es solo paisaje. La temporada corta reduce turnos, adelanta cierres y obliga a los negocios a reinterpretar su oferta: en vez de vacaciones de esquí, muchos venden vacaciones con esquí. Un alojamiento cercano a Perisher cuenta que no ha sido un buen año, pero los huéspedes mantienen el ánimo.

La economía regional también está expuesta. El sector cifra el aporte de los campos de esquí en 5.700 millones, mientras que la Gran Barrera de Coral ronda los 9.000 millones. La protección del arrecife ha recibido 3.900 millones del gobierno federal desde 2015 y más de 1.000 millones del estado de Queensland; no existe un paquete similar para la región alpina.

La diputada y medallista olímpica Zali Steggall advierte de que las temporadas cortas pueden poner en riesgo la viabilidad de algunas estaciones. Recuerda que, cuando entrenaba, la temporada empezaba en junio y acababa en octubre; ahora puede estar cerrada a principios de septiembre. A su juicio, aprobar nuevos proyectos de carbón y gas mientras los inviernos se acortan es una contradicción difícil de explicar.

La salida: de la nieve artificial al recorte de emisiones

Aquí está la clave: la nieve artificial ayuda, pero tiene límites. Perisher asegura que invierte en cañones más eficientes y en el cuidado de las pistas, y los responsables de la montaña insisten en que se adaptan a la variabilidad. Con todo, quien vive del esquí de travesía lo resume con claridad: sin alcanzar emisiones netas cero, la tendencia no va a frenarse.

Lo que está en tu mano tiene más que ver con presionar y elegir que con renunciar a la montaña. Apoyar políticas climáticas serias, votar y consumir con criterio mueve más que maldecir al tiempo. La nieve puede seguir siendo un lugar de encuentro si la temporada deja de encogerse; el IPCC recuerda que limitar el calentamiento exige recortes profundos y rápidos, y que las proyecciones para las montañas apuntan a menos nieve, con su margen de incertidumbre. No es una condena: es una condición.

🌍 Ficha de Impacto: Menos nieve en Australia y turismo de esquí

  • El problema: La profundidad media de nieve en los Alpes australianos desciende casi un 20% desde 1954, con temporadas más cortas y dependencia de nieve artificial.
  • Datos importantes: Esta temporada el máximo fue 94 cm a mediados de agosto, frente a 200 cm un año antes. El sector estima 5.700 millones de dólares de aporte económico.
  • Repercusión en tu vida: Menos días de nieve fiable encarece o recorta escapadas, afecta a pueblos de montaña y avisa de un clima más cálido también en otros destinos.

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