Casi 60 países siguen sin un sistema de alerta temprana multirriesgo, advierte la ONU, y son justo los que más sufren el clima extremo. La alerta temprana de la ONU salva vidas y el margen de mejora es real.
De 113 a 136: el avance de la alerta temprana
Vamos por partes, porque el dato tiene dos caras. En 2022, la ONU lanzó la iniciativa Early Warning Systems for All con una meta: que a finales de 2027 toda persona del planeta esté protegida por un sistema de alerta temprana. Desde entonces, los países que declaran tener uno han pasado de 113 a 136, según el último balance de Naciones Unidas.
Y aquí está la otra cara: en torno a 60 países siguen sin cobertura. Los huecos mayores se concentran en los países menos desarrollados, en los pequeños estados insulares y en las naciones frágiles o en conflicto. La paradoja es amarga: son también los más castigados por el cambio climático.
Para que se entienda: un sistema de alerta temprana multirriesgo no es una aplicación móvil ni una sirena suelta. Es una cadena completa. Empieza midiendo —lluvia, nivel del río, humedad del suelo—, sigue con la previsión y termina en una comunidad que sabe qué hacer y adónde ir. Si falla un eslabón, falla todo.
Cuando la cadena funciona, el resultado se mide en vidas. La Cruz Roja colombiana respondió en junio a una sequía apoyándose en estos avisos; en Kenia acompañaron las inundaciones del año pasado, y en Madagascar, los ciclones recientes. La ONU cita esos casos como prueba de que la información llegó a tiempo.
Un sistema de alerta no evita el temporal, pero decide quién tiene una oportunidad real de ponerse a salvo.
Por qué un aviso a tiempo salva vidas
Las cifras no son retórica. Según Guterres, estos sistemas salvan vidas, protegen medios de vida y blindan a las comunidades. La iniciativa apoya a unos 160 países y 31 de ellos ya tienen su hoja de ruta nacional, según la ONU.
Un aviso sin instrucciones claras no protege a nadie: la distancia entre un mensaje y una vida está en lo que la gente puede hacer con él.
Quedan quince meses para el plazo de 2027 y el propio Guterres ha pedido cerrar las brechas. Conviene decirlo con honestidad: la protección universal es hoy un objetivo declarado, no una certeza.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: los países con sistema de alerta temprana multirriesgo pasaron de 113 a 136 desde 2022; unos 60 siguen sin él.
- Por qué importa: los avisos anticipan inundaciones, sequías y ciclones, y las zonas sin cobertura son las más vulnerables.
- Lo que puedes hacer: conocer el riesgo de tu zona y tener activados los avisos oficiales de AEMET y Protección Civil.
- A tener en cuenta: la Organización Meteorológica Mundial calculó en 2022 en unos 1.500 millones de dólares cubrir a todo el planeta.
Cuando el aviso llega, pero no sirve de nada
Hay un matiz que lo cambia todo. Huw Beynon, de la oficina de la ONU para la reducción del riesgo de desastres, explicó que la mayoría de los países ya tienen un sistema multirriesgo, pero reconocen una capacidad limitada. Traducido: puede emitirse un aviso que no lleve a la acción correcta.
El ejemplo más duro es reciente y ocurrió en Nepal. Las autoridades enviaron mensajes a 600.000 personas —entre ellas, al negociador climático Manjeet Dhakal— cuando se acercaba una inundación en el valle de Trishuli, provocada por un desprendimiento de roca y hielo glaciar. El agua bajó como un muro de al menos 30 metros sobre el río. Los mensajes no explicaban la magnitud y llegaron tarde para muchos.
Ya había un precedente en Valencia. En las inundaciones de 2024, algunos avisos se enviaron con el agua ya en la calle y sin instrucciones claras: subir a plantas altas, no coger el coche. Según los informes oficiales, muchas víctimas murieron en sus vehículos o en garajes subterráneos.
Rohini Kohli, responsable de política de adaptación climática del PNUD, apunta a dos barreras. La primera son los datos: falta equipo para medir lluvia, nivel de ríos o humedad del suelo, y falta saber dónde están las casas o las líneas eléctricas. La segunda es que actuar depende de las autoridades locales, y una de de las tareas pendientes es dotarlas de medios.
Y luego está el dinero. El informe de la ONU sobre la brecha de adaptación calcula que los países en desarrollo necesitarán más de 300.000 millones de dólares al año en 2035, cuando hoy reciben menos de una décima parte.
Lo que de verdad mueve la aguja
Pongamos el foco donde importa. La alerta temprana no es un adorno tecnológico: es una de las medidas de adaptación con mejor relación entre coste y beneficio, porque convierte información en decisiones. Kenia, Madagascar o Colombia lo demuestran, y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja insiste en lo mismo: las alertas, solas, no bastan. Hay que invertir en actores locales de confianza para que las comunidades pasen de recibir avisos a actuar.
¿Y qué está en tu mano? Tener activados los avisos oficiales de AEMET y del sistema público de alertas, conocer el riesgo de tu municipio y preguntarte qué harías si tuvieras que evacuar en diez minutos. En tu edificio y en tu calle, saber quién vive solo o quién necesita ayuda extra también es parte de la cadena.
La cobertura avanza: 23 países más que en 2022 no es poco. Pero el listón de 2027 exige cerrar la brecha de datos, financiación y capacidad local. La buena noticia es que sabemos qué funciona. Solo hay que hacerlo llegar a los países que aún esperan.
🌍 Ficha de Impacto: alerta temprana frente a desastres climáticos
- El problema: unos 60 países, entre los más expuestos al clima extremo, siguen sin un sistema de alerta temprana multirriesgo.
- Datos importantes: los países con estos sistemas pasaron de 113 a 136 desde 2022, según la ONU, pero unos 60 siguen fuera.
- Repercusión en tu vida: un aviso claro y a tiempo decide si puedes ponerte a salvo antes de una riada; en España, los avisos oficiales son la primera barrera.


