El ahorro del coche eléctrico alcanza hasta nueve veces por kilómetro frente a la gasolina o el diésel, según un análisis con datos oficiales del Reino Unido. La escalada del petróleo ha abierto una brecha que hasta hace poco parecía impensable.
Detrás de esa cifra hay una pregunta incómoda: ¿por qué seguimos pagando tanto por movernos? La respuesta corta es que dependemos del combustible fósil para casi todo. La larga está en los números.
De dónde viene la brecha entre eléctrico y combustible
El punto de partida es el petróleo. Según el análisis de Carbon Brief con cifras oficiales, el diésel ha subido un 38% desde febrero hasta 1,96 libras por litro, y la gasolina un 31%, hasta las 1,72. Con el crudo por encima de los 100 dólares el barril, llenar el depósito se ha vuelto un ejercicio de resignación.
Detrás de esa subida está la tensión geopolítica y los ataques a refinerías, que han tensado el mercado del crudo. Cuando el petróleo tiembla, todo lo que se mueve con él lo nota en semanas.
Cuánto cuesta de verdad cada kilómetro
Aquí están las cifras que importan. Con las tarifas actuales, conducir un eléctrico cargado en horario valle cuesta unos 2,3 peniques por milla, según el mismo análisis. La gasolina se queda en unos 20,1 peniques y el diésel en unos 21. La proporción es la misma se mida en millas o en kilómetros, porque es una relación entre dos costes: hasta nueve veces menos.
Y la buena noticia no acaba ahí. Incluso recargando a la tarifa doméstica regulada, sin buscar horas baratas, el coste ronda los 7 peniques por milla: unas tres veces menos que un coche de combustible. Un llenado equivalente de electricidad puede salir por unos 20 peniques frente a las 1,72 libras de la gasolina.
La brecha no la ha abierto el capricho de un mercado, sino la factura volátil de seguir moviéndonos con petróleo.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: En tarifa valle, un eléctrico cuesta unos 2,3 peniques por milla; la gasolina ronda los 20 y el diésel los 21, según cifras oficiales británicas.
- Por qué importa: Muestra cuánto pesa el combustible fósil en el coste real de moverse cada día y cuánto margen hay para recortarlo.
- Lo que puedes hacer: Si tienes dónde, recarga en casa y en horario valle: es la opción más barata y la que más amplía la diferencia.
- A tener en cuenta: Son datos del Reino Unido con precios concretos; en otros países cambian las cifras, aunque el patrón se repite.

Lo que sí está en tu mano aprovechar
Conviene poner el dato en contexto antes de sacar conclusiones. Hablamos de un análisis del Reino Unido, con sus precios, sus impuestos, y su tarifa eléctrica. No es una cifra universal ni una promesa para mañana. Lo que revela es un patrón que se repite: la electricidad cuesta menos por kilómetro que la gasolina, sobre todo si se recarga en casa.
Según los datos manejados, cerca del 90% de las recargas se hacen en el domicilio: la palanca principal es una tarifa con horario valle y una toma en casa. En los puntos públicos la electricidad sigue siendo más cara, un matiz que conviene no perder de vista.
Hay un detalle que mira al futuro. El gobierno británico prevé una tasa por milla para los eléctricos a partir de abril de 2028, que añadiría unos 3 peniques al coste. Suena a freno, pero no lo es: incluso con ese extra, el eléctrico seguiría muy por debajo de la gasolina.
Las cuentas ya se notan en las ventas. Solo el 6% de los cerca de 35 millones de coches en circulación son eléctricos puros, aunque alrededor del 30% de los matriculados en agosto lo fueron, según la patronal del sector. Hace un año eran el 26,5%.
De la factura al aire que respiramos
El ahorro no es solo de bolsillo. Cada litro de gasolina o diésel que no se quema es una emisión de gases de efecto invernadero que no llega a la atmósfera, y también menos contaminación del aire en las ciudades, un problema que la Agencia Europea de Medio Ambiente sigue señalando como riesgo para la salud.
Toca ser honesta con los matices. El análisis habla de ahorro por kilómetro y de precios concretos; no resuelve el coste de compra de un eléctrico, ni la disponibilidad de puntos de carga, ni el origen de la electricidad. Un eléctrico cargado con energía fósil contamina menos que uno de gasolina, pero no es cero.
La conclusión práctica es sencilla. El coche eléctrico no es barato de comprar, pero es barato de mover, y esa diferencia crece cuando el petróleo se encarece. La pregunta ya no es si sale a cuenta, sino cuánto tiempo más vamos a pagar la factura del crudo.
🌍 Ficha de Impacto: el coste de moverse en coche
- El problema: La dependencia del petróleo encarece la movilidad y dispara las emisiones y la contaminación urbana.
- Datos importantes: Un eléctrico puede costar hasta nueve veces menos por kilómetro que la gasolina; recargando en casa, el ahorro anual ronda las 1.200 libras.
- Repercusión en tu vida: Elegir bien cómo y cuándo cargas puede recortar tu gasto de transporte y mejorar el aire que respiras.


