El calentamiento de los océanos marcó un récord en 2025: absorbieron 23 zettajulios de calor, casi 40 veces la energía que consumió la humanidad ese año. Ese calor eleva el mar, acidifica el agua y aún tiene arreglo.
Los mares son el gran termostato del planeta. Han absorbido cerca del 90% del calor extra que atrapan los gases de efecto invernadero y alrededor de un tercio del dióxido de carbono que emitimos. Ese favor silencioso tiene factura.
De dónde vienen esos 23 zettajulios de calor
Un zettajulio cuesta de imaginar: son mil trillones de julios, y un julio es la energía que gasta un aparato de un vatio durante un segundo. Los 23 zettajulios que se quedaron en el agua en 2025 equivalen a casi 40 veces toda la energía que movió la humanidad ese mismo año.
La cifra procede de la décima edición del informe sobre el estado del océano de Copernicus, el sistema europeo de observación de la Tierra. No es un pico suelto: confirma una tendencia de calor oceánico récord que se mide, sobre todo, en las capas profundas.
Imagina una olla enorme al fuego. Casi todo el calor se queda en el agua y muy poco en el aire de la cocina. Eso hace el océano: traga el exceso de energía, nos concede una tregua en la superficie y se calienta por dentro.
El océano no es un telón de fondo: es el amortiguador del clima, y cada zettajulio que guarda es una deuda que se paga después.
Un mar más alto, más ácido y con menos vida

El agua caliente se expande y los glaciares sueltan hielo, así que el nivel del mar lleva subiendo unos 3,8 milímetros al año desde 1999. Lo que preocupa es el ritmo: entre 2012 y 2025 la subida se aceleró hasta unos 4,2 milímetros anuales.
El mar sube unos cuatro milímetros cada año: parece poco hasta que se suma durante tres décadas seguidas.
La segunda factura es química. El océano ha absorbido tanto dióxido de carbono que se ha vuelto un 17% más ácido en los últimos 40 años. Es como echar vinagre poco a poco en el agua donde viven los corales: el cambio es lento, pero les complica construir sus conchas.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: 23 zettajulios de calor absorbidos por los océanos en 2025, casi 40 veces la energía consumida por la humanidad ese año (informe Copernicus).
- Por qué importa: el mar guarda cerca del 90% del calor extra del planeta, y ese exceso eleva el nivel del agua y la acidifica.
- Lo que puedes hacer: recortar emisiones en casa, en la movilidad y en la dieta, y respaldar políticas de transición energética.
- A tener en cuenta: el océano seguirá calentándose por inercia unos años aunque hoy parásemos las emisiones; frenar la causa cambia el rumbo.
Los corales, el fitoplancton y los pingüinos ya lo notan. Entre enero de 2023 y septiembre de 2025, el 84% de los arrecifes de coral del mundo sufrió estrés térmico suficiente para provocar blanqueamiento. En los últimos 30 años, cerca del 5% del océano ha visto cambiar de forma persistente el crecimiento del fitoplancton, la base de la cadena alimentaria. Y en la Antártida, cuatro colonias de pingüino emperador fracasaron en su cría en 2022, en pleno mínimo de hielo marino.
El Mediterráneo se calienta al doble de velocidad
Europa se calienta el doble de rápido que la media mundial, y el Mediterráneo lo paga con olas de calor marinas de récord, algunas con temperaturas altas muy por debajo de la superficie y episodios de más de un mes. El conjunto del mar ha subido 0,32 grados por década, y en el Mediterráneo occidental el nivel del agua se acelera.
Esto no se queda en el agua. Un mar costero caliente recarga de energía las noches y empeora las olas de calor en tierra, justo lo que hemos visto estos días en España y Portugal, con puntos que han rozado los 40 grados. Un ecólogo marino del instituto vasco AZTI, ajeno al informe, lo resume así: llevamos años viendo estos efectos, van a más y tendemos a restarles importancia.
El calor también ensucia el aire. El mismo programa europeo documentó este año la llamada penalización ozono-clima: cuando ciertos contaminantes se exponen al calor y al sol, la química cambia y se dispara el ozono a ras de suelo. Solo el 5% de la población mundial respiró en lo que va de 2026 niveles de ozono considerados buenos según las guías de la Organización Mundial de la Salud.
Lo que sí está en tu mano
Aquí conviene ser honesta. Frenar el calentamiento de los océanos no se resuelve con un gesto doméstico: la palanca principal es recortar emisiones a escala global y al ritmo que la ciencia considera urgente. El IPCC lo repite: limitar el calentamiento a 1,5 grados exige recortes profundos y sostenidos esta década.
Ahora bien, lo individual no es decorativo. Cada decisión que baja tu consumo de combustibles fósiles suma: la calefacción, el agua caliente, el coche, los vuelos, la carne de vacuno y el desperdicio de comida concentran buena parte de la huella de un hogar. Y hay otra vía igual de importante: pedir a quien decide que la transición energética no se frene y que no se siga construyendo en primera línea de costa donde el mar ya gana terreno.
Y aquí está la buena noticia: el margen existe. La solar y la eólica se despliegan a un ritmo que hace una década parecía imposible, y restaurar ecosistemas costeros como las praderas de posidonia del Mediterráneo ayuda a retener carbono y a amortiguar el oleaje. Nada de esto revierte en un año los 23 zettajulios de 2025, pero cada décima que no sumamos es una factura que no llega.
🌍 Ficha de Impacto: el calentamiento récord de los océanos
- El problema: los mares absorben la mayor parte del calor extra del planeta y su temperatura récord transforma ecosistemas, eleva el nivel del agua y acidifica el océano.
- Datos importantes: 23 zettajulios de calor en 2025; el nivel del mar sube a 4,2 milímetros por año entre 2012 y 2025; el océano es un 17% más ácido que hace 40 años.
- Repercusión en tu vida: playas que retroceden, noches más calurosas, pesca y turismo bajo presión y un aire de peor calidad en verano.


