Cada año las tormentas golpean con más fuerza la costa; los manglares frenan las olas como una barrera viva. Ahora la ciencia ya puede predecir cuánta protección costera ofrecen.
Imagina un muro que crece solo, se adapta a cada embate y no necesita hormigón. Eso es, en esencia, un bosque de manglares. Sus raíces retorcidas, que se entrelazan como los dedos de una mano, absorben la energía del oleaje antes de que llegue a a la orilla. El agua entra con furia y, muchas veces, sale al otro lado mucho más calmada.
Durante décadas hemos sabido que los manglares amortiguan el oleaje y las subidas del mar. La pregunta que faltaba por responder era otra: ¿cuánto protegen, exactamente, cuando el temporal arrecia?
Qué pasa cuando una ola choca contra un manglar
Un manglar crece justo en la frontera entre la tierra y el mar. Esa posición estratégica lo convierte en una barrera natural. Cuando una ola golpea un conjunto de manglares, su energía se reparte entre la maraña de raíces que sobresalen del agua. La intensidad baja. La orilla respira.
Los científicos llaman atenuación a esa capacidad de frenar la fuerza del oleaje. Es una propiedad bien documentada. El problema es cuándo se ha medido: la mayoría de los datos se recogieron en días tranquilos, con mar en calma.
Medir lo que ocurre durante un temporal o un tifón es otra historia. Hay menos ocasiones para tomar datos y entran en juego factores que desordenan el movimiento del agua, como la turbulencia. Por eso los modelos actuales no siempre aciertan al predecir cuánto reduce el oleaje un manglar cuando arrecia la tormenta, según explicó a Mongabay Stijn Temmerman, profesor de la Universidad de Amberes, en Bélgica.
Un manglar no es un terreno perdido en el mapa: es un muro vivo que trabaja gratis cada vez que el mar se enfurece.
Por qué esto importa justo ahora
El clima está cambiando, y con él la forma en que las tormentas visitan nuestras costas. El panel científico de la ONU sobre el clima señala que el calentamiento global intensifica los fenómenos extremos, como las lluvias torrenciales y las tormentas costeras. Cada décima de grado cuenta.

Las cifras lo confirman. En 2025, más de 87 millones de personas se vieron afectadas por desastres relacionados con el clima, entre ellos inundaciones y tormentas severas. Detrás de cada número hay una casa, una escuela, una cosecha que se pierden.
Por eso importa tanto saber cuánto protege un manglar y dónde lo hace mejor. Esta es la aportación de la nueva investigación: un método para calcular la atenuación del oleaje en las peores condiciones, no solo en calma. Es la diferencia entre adivinar y planificar.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: Los manglares reducen la energía de las olas gracias a su red de raíces; un nuevo estudio modela esa atenuación durante las tormentas.
- Por qué importa: Permite predecir qué franjas de costa quedan más protegidas y dónde conviene restaurar.
- Lo que puedes hacer: Apoyar la conservación y la restauración de manglares y reducir tu propia huella de carbono.
- A tener en cuenta: Los modelos mejoran, pero las predicciones durante temporales aún arrastran incertidumbre.
Lo que sí está en tu mano (y por qué hay esperanza)
Aquí está la buena noticia. Si la ciencia puede predecir cuánta protección ofrece un manglar, también puede señalar dónde conviene recuperarlo. Eso convierte una intuición ecológica en una herramienta de planificación: saber qué tramos de costa ganan más si devolvemos la vida a estos bosques.
Los manglares están, además, entre los ecosistemas más amenazados del planeta. Se han perdido por la tala, la acuicultura intensiva y el desarrollo costero. Pero la restauración funciona cuando se hace con criterio: la especie adecuada, en el lugar adecuado y con la hidrología correcta. No es jardinería decorativa, es infraestructura natural.
Y conviene ser honestos: ningún gesto individual detiene una tormenta. Pero sí empuja en la dirección correcta. Reducir emisiones ataca la causa de fondo, esa que vuelve las tormentas más intensas. Apoyar la conservación protege la barrera que ya existe. Y entender que un manglar no es un terreno baldío, sino una defensa viva, cambia cómo decidimos qué construir y qué dejar en pie.
La restauración de manglares ya se practica en muchas costas del mundo, y cada vez con mejores resultados. Lo que faltaba era una brújula para hacerlo donde de verdad marca la diferencia. Esa brújula acaba de aparecer.
🌍 Ficha de Impacto: los manglares como defensa natural de la costa
- El problema: Las tormentas y la subida del mar golpean cada vez más fuerte las costas, y hasta ahora era difícil medir cuánta protección real ofrecen los manglares.
- Datos importantes: Un nuevo estudio modela cómo absorben la energía de las olas durante las tormentas; en 2025, más de 87 millones de personas sufrieron desastres relacionados con el clima.
- Repercusión en tu vida: Un manglar sano puede reducir el daño de las inundaciones costeras, proteger viviendas y frenar la erosión donde vive y trabaja mucha gente.


