El calor extremo pone en jaque la salud de las embarazadas y de los recién nacidos: cada grado de más eleva el riesgo de parto prematuro, advirtió la ONU este lunes desde Fiyi.
La advertencia la firma el responsable climático de Naciones Unidas, Simon Stiell, en la jornada inaugural de la reunión previa a la COP31, la cumbre del clima que se celebrará en noviembre en Antalya, Turquía. Y llega acompañada de una encuesta internacional que pone cifras a algo que se contaba de oído: el calor no solo incomoda, también puede complicar un embarazo.
Stiell habló de una nueva línea de fractura de la crisis climática, y de una potencialmente mortal. Añadió un matiz que desarma: en vez de un tiempo de esperanza, el embarazo se está volviendo un tiempo de ansiedad.
Una frontera nueva de la crisis climática que casi nadie miraba
Hay un porqué que se entiende en cualquier casa. Cuando el calor aprieta, se resienten cosas tan básicas como la comida, el agua o la electricidad. En los países con menos recursos, muchas embarazadas trabajan al aire libre y viven en viviendas informales, lejos de clínicas con medios escasos. Ahí el calor deja de ser una molestia y se convierte en un peligro con nombre.
Y no es un futuro lejano. La Organización Mundial de la Salud publicó el pasado mes de junio una guía sobre planes de acción frente al calor y la salud, en un año de avisos por fenómenos meteorológicos extremos.
El calor extremo no es una molestia de verano: puede marcar el embarazo, el parto y los primeros días de vida de un bebé.
Qué dicen los 1.000 profesionales que atienden partos
La encuesta la impulsa la fundación Wellcome y ha preguntado a 1.000 profesionales de la salud materna en Australia, Brasil, India, Reino Unido y Zimbabue. Alrededor de tres de cada cuatro afirmaron haber atendido más casos o complicaciones ligadas al calor en embarazadas, fetos y recién nacidos en los últimos cinco años.
Las salas de partos de cinco países cuentan lo mismo: el calor ya aparece en la historia clínica de demasiadas embarazadas.

Casi todos aseguraron haber cuidado a una embarazada o a un bebé cuya salud creían afectada por las temperaturas extremas. Ese es el dato que conviene retener: no es una hipótesis de laboratorio, es lo que ven quienes están en la sala de partos.
Y la ciencia lo respalda. La exposición al calor se ha relacionado con parto prematuro, bajo peso al nacer, muerte fetal y complicaciones maternas. Los datos apuntan a que las probabilidades de parto prematuro suben alrededor de un 5% por cada grado Celsius de más, y que las olas de calor se asocian a un 25% más de complicaciones obstétricas.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: Cada grado Celsius de más eleva alrededor de un 5% las probabilidades de parto prematuro.
- Por qué importa: Las olas de calor se asocian a un 25% más de riesgo de complicaciones obstétricas.
- Lo que puedes hacer: Agua frecuente, evitar las horas centrales y buscar espacios frescos reducen la exposición.
- A tener en cuenta: Son asociaciones estadísticas; adaptar viviendas y clínicas sigue siendo la pieza decisiva.
Matronas: las primeras en llegar, las últimas en los planes
La Confederación Internacional de Matronas, que representa a más de 2 millones de matronas, también reclama sitio: pide que la salud materna entre en los Planes Nacionales de Adaptación y financiación para que las clínicas tengan agua, electricidad y refrigeración fiables. Su directora ejecutiva, Anna af Ugglas, explicó que el calor las cansa más y que eso puede llevar a errores. Son primeras respondientes en una crisis y, aun así, demasiados planes se diseñan sin ellas.
Lo que de verdad protege a una embarazada del calor extremo
Wellcome ha pedido a los gobiernos que incluyan a embarazadas, madres recientes y bebés en sus planes nacionales de clima y salud, y a la Organización Mundial de la Salud una guía clínica sobre calor, embarazo y posparto. Financia además un estudio en Zimbabue y Sudáfrica con medidas sencillas: ventiladores de mano, pintura reflectante en los tejados de los centros de salud y sistemas comunitarios de información climática.
Aquí está la buena noticia, y es realista: las medidas que se están probando son baratas, concretas y aplicables hoy, y no dependen de ninguna tecnología por llegar. Eso sí, tampoco son la solución completa.
El matiz honesto importa. Atribuir cada parto prematuro al calor sería un error; estas cifras son asociaciones estadísticas, no certezas. Lo que sí dice la evidencia es que el calor es un factor de riesgo que crece, que es en parte evitable y que proteger a las embarazadas es adaptación climática de primer nivel.
Y ahí entra lo cotidiano. Las olas de calor se combaten también con gestos pequeños: ofrecer agua a quien espera un bebé, llamar a una vecina que vive sola, evitar la calle en las horas centrales, buscar sombra y espacios refrigerados. Si en tu trabajo hay embarazadas, las pausas y la sombra no son un lujo.
Nada de esto sustituye a lo grande. El IPCC, el panel científico de Naciones Unidas, señala que el calentamiento está haciendo más frecuentes e intensos los episodios de calor extremo. La COP31 de Antalya, en noviembre, tiene sobre la mesa mantener el objetivo de 1,5 grados y mejorar la financiación de los países más expuestos. La campaña que arrancó esta semana busca algo más urgente: que la salud materna entre de una vez en los planes climáticos de los países.
Al final, de eso se trata. De que el termómetro no decida quién nace con ventaja y quién nace con riesgo.
🌍 Ficha de Impacto: el calor extremo y la salud materna
- El problema: El calor extremo se confirma como un riesgo creciente para el embarazo, el parto y los recién nacidos, sobre todo en países con menos recursos.
- Datos importantes: Tres de cada cuatro profesionales encuestados vieron más casos ligados al calor en cinco años. Cada grado de más sube un 5% el riesgo de parto prematuro.
- Repercusión en tu vida: Si esperas un bebé o cuidas de quien lo espera, evitar el calor en las horas centrales y mantener la hidratación reduce riesgos evitables.


