Cómo las economías emergentes aceleran con energías renovables y se saltan los combustibles fósiles

Las energías renovables en las economías emergentes ya no son promesa: son la opción más barata, y medio mundo crece sin carbón. Ese vuelco mueve precios, industrias y emisiones que también te afectan a ti.

Piensa en cómo se industrializó Occidente. Durante los siglos XIX y XX, Europa y Estados Unidos levantaron fábricas, calefacciones y coches quemando carbón, gas y petróleo. También nos trajo la crisis climática que hoy se nota en sequías, incendios y lluvias extremas, como resume el panel científico de la ONU sobre el clima.

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La pregunta que planea ahora es si el resto del mundo repetirá ese camino a medida que sube su nivel de vida. El dato, de momento, dice lo contrario: un análisis de Deutsche Welle sobre la transición energética global concluye que las economías en desarrollo están invirtiendo en electricidad renovable en lugar de en carbón y petróleo.

El salto que Occidente no vio venir

Este fenómeno tiene nombre: salto energético. Un país que todavía no ha construido miles de centrales de carbón no tiene que desmantelarlas después ni cargar con su factura.

Quien mejor lo describe es Kingsmill Bond, estratega energético del centro de análisis Ember: en los mercados emergentes se está produciendo un salto, mientras Europa y Estados Unidos se quedan estancados. Y no habla de ideología, sino de cuentas.

Saltarse el carbón no es un gesto romántico: es la vía más corta y más barata para llevar electricidad a quien aún no la tiene.

Y las cuentas salen. En 2023, alrededor de una cuarta parte de la electricidad mundial se generó con renovables, según Ember. La curva sube rápido: hoy casi toda la capacidad nueva que se instala en el planeta es solar o eólica, y en muchos mercados la energía solar ya produce electricidad más barata que una central de gas.

Cada panel que se instala hoy en Nairobi o Karachi es una central de carbón que nunca llegará a construirse.

No es solo el precio de la luz. Neveras, cocinas y aires acondicionados se han vuelto mucho más baratos en las últimas décadas, según Ember, y eso hace que cocinar o climatizar con electricidad salga a cuenta. Los coches eléctricos siguen siendo caros en casi todas partes, pero un estudio de Naciones Unidas recoge que en India, Indonesia y Vietnam las motos eléctricas ya cuestan lo mismo que las de gasolina.

Por qué saltarse el carbón les sale más barato

La ventaja de los países de renta media y baja es, precisamente, lo que aquí lastra: la infraestructura. Una caldera de gas no funciona con viento y un camión diésel no se alimenta de sol. En Europa y Estados Unidos hay décadas de instalaciones pensadas para los combustibles fósiles.

Y construir es la parte fácil. Una planta de carbón tarda años y exige inversiones millonarias; una granja solar se levanta rápido y con mucha menos inversión inicial. En África subsahariana la radiación solar está entre las más altas del planeta, y sobra espacio para cubrir la demanda eléctrica muchas veces.

solar países en desarrollo

El resultado ya se ve. Según un informe de 2026 para African Tech Futures Lab y Ember, se calcula que durante 2026 se están instalando en África alrededor de 100.000 paneles solares al día, un 45% más que el año anterior. Namibia, Sudáfrica, Kenia y Senegal han ampliado su capacidad solar a gran velocidad, y en Pakistán la gente compra paneles a China en masa para esquivar los cortes de luz.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: En 2023, alrededor de una cuarta parte de la electricidad mundial fue renovable, según Ember. La solar aportó el 10% en Vietnam y al menos el 6% en India, frente al 5% global.
  • Por qué importa: Casi toda la capacidad eléctrica nueva del mundo ya se basa en el sol y el viento, y la solar supera en precio al gas en muchos mercados.
  • Lo que puedes hacer: Elegir una tarifa con origen renovable certificado y electrificar tus consumos cuando haya que sustituir un aparato.
  • A tener en cuenta: Solo una cuarta parte de la electricidad mundial es renovable. El cambio es real, pero está a mitad de camino.

Qué cambia esto para el clima y para ti

El matiz honesto: el salto es real, pero no está hecho. Solo un cuarto de la electricidad mundial es renovable y el carbón y el gas siguen pesando en el balance global. Que la solar sea hoy la opción más barata en muchos mercados es un hecho; que el salto se complete en una década es una proyección.

Lo que de verdad mueve la aguja es doble: electrificar los consumos (cocina, calefacción, transporte) en lugar de quemar combustible, y que esa electricidad venga de fuentes limpias. Ahí los países con menos infraestructura fósil llevan ventaja, y el resto tenemos tarea. Aleksi Lumijärvi, de la Agencia Internacional de Energías Renovables, apunta que a las industrias les saldrá más barato producir donde haya electricidad limpia y abundante.

En casa, el margen está en elegir una tarifa con origen renovable certificado, pasarse a lo eléctrico cuando toque sustituir la caldera o el coche y desconfiar de quien promete cero impacto sin datos detrás. No es heroísmo individual: es presión de mercado.

Ahí está la buena noticia. La transición dejó de ser un lujo de países ricos y se ha vuelto la opción económica también para quien menos tiene. Y eso, a diferencia de tantas promesas, ya se puede medir.

🌍 Ficha de Impacto: el salto energético de las economías emergentes

  • El problema: Si los países en desarrollo repiten el modelo fósil de Occidente, las emisiones globales seguirán creciendo y el clima lo notará.
  • Datos importantes: En 2023, una cuarta parte de la electricidad mundial fue renovable y la solar aportó el 10% en Vietnam y el 6% en India, frente al 5% global. En 2026 se estiman unos 100.000 paneles solares instalados al día en África.
  • Repercusión en tu vida: La electricidad limpia y barata influye en dónde se fabrica, en las emisiones que respiras y en el coste de la energía que pagas.

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