La IA en la selección de candidaturas ya filtra currículums antes de que un humano los lea. Y tú tienes derecho a saberlo. El 7 de octubre de 2026, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) publicó una nota que fija las condiciones que debe cumplir cualquier empresa que automatice el cribado de aspirantes a un puesto.
No es una sanción ni señala a nadie como infractor. Es una advertencia preventiva, la AI-00009-2026, que analiza una herramienta capaz de puntuar currículums y priorizar candidaturas en selección y movilidad interna. Nunca llegó a implantarse y el expediente se abrió tras la información recibida el 6 de enero de 2026. La agencia actuó con su facultad preventiva del artículo 58.2.a del RGPD, el Reglamento General de Protección de Datos, y considera sus exigencias trasladables a otros sistemas laborales.
Qué exige la AEPD antes de que un algoritmo puntúe tu currículum
La primera exigencia no es tecnológica, es de responsabilidad: la empresa tiene que poder demostrar que cumple. La AEPD vincula las medidas a los artículos 24 a 35 del RGPD, el bloque de la responsabilidad proactiva. No basta con decir que el sistema es justo: hay que enseñar cómo se ha configurado, probado y auditado. E informar no legitima nada por sí solo.
La pieza central es la evaluación de impacto, la EIPD: el análisis previo obligatorio cuando un tratamiento puede generar un riesgo elevado para las personas. Puntuar a alguien por su currículum para decidir si entra a trabajar encaja de lleno en esa categoría. Se hace antes de encender la herramienta, nunca después de que alguien reclame.
Y hay un detalle que muchas empresas pasan por alto. Las puntuaciones, clasificaciones, predicciones e inferencias sobre una persona identificable también son datos personales. Por eso les aplican la minimización y la exactitud: hay que revisar información desactualizada, vigilar las variables sustitutivas —las que reemplazan a un dato sensible y discriminan igual— y corregir resultados sesgados.
La última exigencia es la que más te toca de cerca: transparencia e intervención humana real. Quien revisa la puntuación debe poder valorarla críticamente y apartarse de ella sin quedar condicionado de hecho por el resultado automático. Revisar un informe que dice «72 % de adecuación al puesto» y firmar sin más no es supervisión. Es tramitar.
Que un algoritmo ordene tu candidatura no es un problema técnico: es una decisión sobre tu vida laboral. Y exige explicación, revisión y responsabilidad.
Qué puedes hacer tú si sospechas que un algoritmo filtró tu candidatura

No todo sistema que ordena candidaturas es una decisión automatizada del artículo 22 del RGPD. Para que lo sea deben darse dos condiciones a la vez: que la decisión se base únicamente en un tratamiento automatizado y que produzca efectos jurídicos o te afecte de forma significativamente similar, como negarte un empleo o frenar tu promoción.
Si se cumplen, el artículo 22.3 te abre tres puertas: obtener intervención humana, expresar tu punto de vista e impugnar la decisión. Ninguna es un favor. Son derechos.
Consulta siempre tu convenio colectivo o a un abogado laboralista o sindicato antes de tomar decisiones sobre derechos específicos: las condiciones concretas varían según el sector, la empresa y tu situación personal.
El primer paso es pedir información por escrito: pregunta si existe un sistema algorítmico que ha intervenido en tu candidatura, qué criterios aplica y con qué datos se ha alimentado. Los artículos 13, 14 y 15 del RGPD te amparan igual si eres candidato externo que si ya trabajas en la empresa. Guarda fechas, correos y respuestas.
Si no contestan en un mes, si la respuesta es un manual genérico o si detectas que nunca hubo revisión humana, el siguiente movimiento es una reclamación ante la AEPD. Es gratuita, se presenta por sede electrónica y no necesitas abogado. La agencia puede investigar o decidir no hacerlo; eso sí, el expediente queda abierto.
El hueco que la mayoría de candidatos no ve (y cómo cubrirlo esta semana)
Aquí está el matiz que casi nadie menciona. El Real Decreto 723/2026, de 9 de septiembre, obliga desde el 5 de octubre de 2026 a informar por escrito a cada persona trabajadora de la existencia de sistemas algorítmicos de decisión y, cuando afecten a sus condiciones de trabajo, de sus pautas y criterios. Es un avance real. Pero habla de personas trabajadoras, no de candidatas externas.
Ese detalle lo cambia todo. Si te apuntas a una oferta y te descarta una máquina, tu paraguas no es ese real decreto: son el RGPD y la Ley Orgánica 3/2018. La transparencia de la norma laboral protege a quien ya tiene contrato; la europea, a quien la reclama. Y casi nadie la reclama, porque casi nadie sospecha que su candidatura cayó por una puntuación y no por un criterio humano.
El derecho a saber cómo te evalúan no es desconfianza: es la única forma de exigir que la máquina rinda cuentas.
Dicho esto, tampoco conviene convertirlo en una cruzada. Que existan auditorías verificables y evaluación de impacto es una buena noticia: el uso de IA en selección deja de ser una caja negra impune. Lo que no cambia es que la carga de la prueba sigue recayendo en el candidato. La recomendación para esta semana es sencilla: la próxima vez que envíes una candidatura, pregunta por escrito qué tratamiento recibirán tus datos y si hay decisiones automatizadas en el proceso. Es una línea de correo, no una denuncia.
📋 Ficha Laboral: IA en la selección de candidaturas y tus derechos frente al algoritmo
- Qué tengo que saber: La AEPD (advertencia AI-00009-2026, 7 de octubre de 2026) exige evaluación de impacto, protección desde el diseño, medidas de seguridad y supervisión humana real antes de usar IA para cribar currículums. Informar no legitima el sistema por sí solo.
- A quién afecta: Candidatos externos que envían su currículum a procesos con filtrado automatizado, y plantilla de empresas que usan sistemas algorítmicos para selección, promoción o movilidad interna.
- Fechas clave: El Real Decreto 723/2026 está en vigor desde el 5 de octubre de 2026 y obliga a informar por escrito a la plantilla. De aplicación inmediata en tu próxima candidatura: pide por escrito qué datos se tratan y si hay decisiones automatizadas.


