La cumbre de biodiversidad COP17 arranca el 19 de octubre en Yerevan con 196 países y un dato incómodo: no vamos por buen camino en 22 de las 23 metas que nos fijamos para frenar la pérdida de biodiversidad.
Vamos por partes. La cita dura del 19 al 30 de octubre y su objetivo no es firmar una declaración bonita, sino cerrar la redacción exacta de decenas de textos legales. Lo que allí se decida condicionará cómo protegen los países sus bosques, sus ríos, y sus suelos.
Qué se juega el mundo en Yerevan
La COP17 es la reunión de las partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el tratado hermano del clima y de la desertificación. Su secretariado trabaja bajo el paraguas del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Allí no se discute si la naturaleza importa, sino cómo se reparte el esfuerzo y quién pone el dinero.
El encuentro llega en un momento delicado: marca la mitad del camino entre la adopción del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y el plazo para cumplir sus metas, fijado para 2030. Si el marco es el plano de una casa, ahora toca comprobar los ladrillos. Y las cuentas no salen: el propio convenio reconoce que los países no van encaminados a cumplir 22 de sus 23 objetivos.
En Yerevan también se negocian decisiones sobre los dos protocolos que acompañan al tratado. El Protocolo de Cartagena regula la seguridad de los organismos modificados genéticamente y suma 173 partes. El Protocolo de Nagoya se ocupa del acceso a los recursos genéticos y del reparto de sus beneficios, con 141 partes, frente a las 196 del convenio general.
Los dos asuntos que pueden atascar la negociación
El primer gran debate es la revisión global, un ejercicio de autoevaluación en el que cada país cuenta qué ha hecho y qué no desde que se adoptó el marco. El segundo, casi siempre el más espinoso, es la financiación.
Sin acuerdo sobre quién paga y con qué reglas, la protección de la naturaleza se queda en buenas palabras.
Dentro de la financiación hay dos carpetas. Una es la movilización de recursos: cuánto dinero internacional llega a conservar los territorios con más biodiversidad, que suelen ser también los de menor capacidad presupuestaria. La otra es el mecanismo financiero: quién gestiona ese dinero y bajo qué reglas.
Los textos que se negocian se leen con un sistema revelador: los desacuerdos se marcan con corchetes. Cuantos más quedan en un borrador, más lejos está el consenso.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: El Convenio sobre la Diversidad Biológica reconoce que los países no van encaminados a cumplir 22 de las 23 metas del Marco de Kunming-Montreal.
- Por qué importa: Esas metas cubren la protección de ecosistemas, especies y suelos de los que dependen nuestra alimentación y nuestra agua.
- Lo que puedes hacer: Reducir el desperdicio alimentario y elegir producto de temporada alivia la presión sobre el suelo y los polinizadores.
- A tener en cuenta: Son compromisos voluntarios de los Estados, así que el avance real depende de leyes nacionales y de financiación.

De Cali a Roma: la herida que todavía no ha cerrado
Esta discusión viene de lejos. En octubre de 2024, la COP16 celebrada en Cali (Colombia) tuvo que suspenderse porque las partes no lograron pactar la movilización de financiación. La sesión se retomó en Roma a comienzos de 2025, donde se acordó una hoja de ruta hacia un mecanismo permanente.
El pulso sigue vivo. Los países del sur global, con más biodiversidad en su territorio, empujan para que exista un fondo propio bajo el control del convenio. Buena parte del norte prefiere mantener el mecanismo actual, gestionado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.
Lo que sí está en tu mano, y lo que no
Hay una pregunta honesta: ¿sirve de algo una cumbre así para quien no negocia textos legales? La respuesta corta es que sí, aunque no de forma inmediata. Estos tratados fijan el marco donde después se mueven las leyes nacionales, los fondos de conservación y las decisiones sobre qué territorios se protegen.
La respuesta larga tiene matices. Una cumbre no arregla la pérdida de biodiversidad por sí sola: los compromisos voluntarios, por sí mismos, no han bastado hasta ahora. Lo que de verdad mueve la aguja es la combinación de financiación, normas con capacidad de obligar y seguimiento público de los resultados.
Mientras los negociadores discuten corchetes, en casa también se juega algo. La pérdida de biodiversidad no ocurre solo en selvas lejanas: afecta a la polinización de los cultivos que comemos, a la calidad del agua y a la fertilidad del suelo. Cuidar un balcón con plantas autóctonas, tirar menos comida o elegir producto de temporada son gestos pequeños que empujan en la dirección correcta.
Y hay una buena noticia: el marco existe, tiene metas concretas y un calendario. No partimos de cero, pero el diagnóstico ya está sobre la mesa.
🌍 Ficha de Impacto: protección de la biodiversidad en la COP17
- El problema: Los países reconocen que no están logrando frenar la pérdida de naturaleza con las metas acordadas.
- Datos importantes: 196 partes negocian en Yerevan del 19 al 30 de octubre; el convenio admite que 22 de las 23 metas de Kunming-Montreal no van encaminadas; la financiación bloqueó la COP16 de Cali en 2024.
- Repercusión en tu vida: De la biodiversidad dependen la polinización de los cultivos, la calidad del agua y la fertilidad del suelo, tres cosas que llegan a tu mesa cada día.


