El Niño 2026 ya está en marcha y la OMM calcula que seguirá activo hasta febrero, con sequías y lluvias torrenciales capaces de arrasar cosechas en África Oriental. Lo que ocurre a miles de kilómetros acaba notándose en el precio de los alimentos.
Qué es El Niño y por qué la OMM enciende las alarmas
Para entenderlo, imagina una bañera del tamaño de un continente. En el centro y el este del Pacífico tropical, el agua de la superficie está más caliente de lo normal. Esa masa cálida empuja la atmósfera como una piedra que cae en un estanque: la onda viaja miles de kilómetros y reorganiza las lluvias y las temperaturas de medio planeta.
Es El Niño, la fase cálida de un patrón natural llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). No es un invento ni una profecía: se observa desde hace décadas y se mide con boyas, satélites y modelos.
En su actualización del 8 de octubre, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) puso cifras al episodio: la probabilidad de que el calentamiento continúe hasta febrero de 2027 es de casi el 100%, y el momento de mayor intensidad se espera en diciembre.
Conviene un matiz honesto. El Niño es un fenómeno natural, no un producto del cambio climático. Lo que convierte su paso en una crisis es la vulnerabilidad con la que llega a cada sitio: el IPCC ha advertido en sus informes de que el cambio climático ya está afectando a la seguridad alimentaria en las regiones más expuestas, y África es una de ellas.
Que llueva de más en una tierra seca no siempre es una bendición, pero avisarlo con meses de antelación sí cambia el final.
África Oriental y Austral: el agua de más también arrasa
Los centros regionales de predicción manejan una probabilidad del 90% de lluvias por encima de lo habitual entre octubre y diciembre de 2026 en el sur de Etiopía, el centro y sur de Somalia y el noreste de Kenia. La mayoría de los pronósticos apunta en la misma dirección. Suena a buena noticia en tierras secas. No lo es.
Cuando el agua llega de golpe, el resultado se parece más a una riada que a una bendición: campos anegados justo antes de la cosecha, carreteras cortadas, enfermedades que se propagan con el agua estancada y servicios de salud a los que no se puede llegar.
En el sur de Madagascar, una temporada de malas cosechas ha adelantado el hambre. Los equipos de Acción contra el Hambre están tratando a niños con desnutrición mientras las familias encadenan meses con menos comida de la habitual, según recogía el medio ambiental Mongabay. Y hay un agravante que no depende del clima: los recortes en la financiación humanitaria. UNICEF informó el 21 de agosto de que 205 centros de salud y nutrición en Somalia habían cerrado por falta de fondos.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: La OMM sitúa en casi el 100% la probabilidad de que El Niño continúe hasta febrero de 2027, con el pico previsto en diciembre de 2026.
- Por qué importa: Hay un 90% de probabilidad de lluvias por encima de lo normal entre octubre y diciembre en el sur de Etiopía, el centro y sur de Somalia y el noreste de Kenia.
- Lo que puedes hacer: Apoyar una ayuda humanitaria sostenida en el tiempo, no solo de emergencia, es la palanca más eficaz antes del pico.
- A tener en cuenta: Los mapas de la NOAA muestran el patrón típico de El Niño, no un pronóstico cerrado; el efecto final depende de las condiciones locales.
Lo que sí está en tu mano: actuar antes del pico
Aquí está la buena noticia, y es más grande de lo que parece: las alertas de la OMM no son un augurio, son un aviso con meses de antelación. Cuando la predicción llega antes de la siembra, se pueden repartir semillas de ciclo corto, reforzar diques, almacenar agua y adelantar ayuda en efectivo para que las familias compren comida sin malvender sus animales.
Es lo que se conoce como acción anticipatoria, y los organismos humanitarios coinciden en que prepararse antes cuesta bastante menos que responder a la emergencia ya desatada. La clave está en los sistemas de alerta temprana: predicción, decisión y dinero disponible antes de que el desastre ocurra.
Y hay una parte que también te toca, aunque África Oriental te quede lejos. El sistema alimentario es global y ninguno de nosotros está del todo aislado de sus tensiones: cuando una región clave pierde cosechas, los mercados se tensan y el eco llega al supermercado.
Lo que no funciona, y conviene decirlo, es quedarse en el gesto simbólico: donar una vez tras una catástrofe televisada, cuando la desnutrición ya ha dejado secuelas. Lo que mueve la aguja es la financiación sostenida, la adaptación agrícola y los datos meteorológicos abiertos que llegan a tiempo a quien tiene que decidir. Eso sí: hablamos de probabilidades, no de certezas, y la OMM lo repite cada vez que publica una actualización.
🌍 Ficha de Impacto: El Niño 2026 y el hambre en África Oriental y Austral
- El problema: El calentamiento del Pacífico ya está en marcha y altera las lluvias de medio mundo, con cosechas y ganado en riesgo en África Oriental y Austral.
- Datos importantes: La OMM sitúa el pico en diciembre y casi un 100% de probabilidad de que dure hasta febrero de 2027; 205 centros de salud y nutrición cerraron en Somalia.
- Repercusión en tu vida: Las malas cosechas en una región clave tensan los precios de los alimentos y acaban notándose en tu compra.


