Mujeres de Indonesia lideran la restauración de manglares: empleo local y costa protegida

En Sarawet, un pueblo pesquero de Indonesia, la restauración de manglares la encabezan mujeres que plantan árboles, venden plántulas y recolectan cangrejos; la ciencia coincide en que estos bosques protegen la costa.

Quién está detrás de la restauración de manglares en Sarawet

La protagonista se llama Wisye Sahambangung. Tiene 45 años, es pescadora y, desde 2022, coordina Rhizopora, un grupo de mujeres bautizado con el nombre del género de mangles Rhizophora.

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Lo que empezó como una reunión de vecinas se ha convertido en un movimiento de conservación comunitaria. Sus integrantes recogen propágulos y plántulas en la orilla, apoyan los proyectos de reforestación, vigilan la franja costera y enseñan a otras familias del pueblo a plantar mangles.

El resultado más visible llegó con un proyecto de restauración de ocho meses: junto a las oenegés Yayasan Bumi Tangguh y CARE Indonesia, el grupo participó en la plantación de 30.000 mangles. Pero aquí la restauración de manglares no se queda en la siembra. Rhizopora vende plántulas de vivero, recolecta y comercializa cangrejos de fango y gestiona un sistema de ahorro y préstamos que da ingresos propios a las mujeres del pueblo.

Para Wisye, proteger el manglar es proteger a las personas que dependen de la costa. No es una frase de folleto: los cangrejos y los peces que cría ese bosque son la principal fuente de ingresos de Sarawet, y cuando el manglar se degrada, la despensa del pueblo se vacía.

Un manglar en pie es rompeolas, guardería de peces y despensa del pueblo; cuando desaparece, la costa pierde sus tres defensas a la vez.

Por qué un manglar vale más en pie que talado

Un manglar es un bosque que vive con los pies en el agua salada. Crece en esa franja anfibia que queda entre la tierra firme y el mar, donde sube y baja la marea, y ha desarrollado raíces aéreas capaces de aguantar sal, fango y golpes de oleaje.

Ese entramado de raíces frena el oleaje y retiene sedimentos, así que la costa aguanta mejor los temporales y la erosión. También funciona como guardería: muchos peces y crustáceos pasan sus primeras semanas entre las raíces antes de salir a mar abierto. Y hay una tercera función, menos visible y decisiva. Los suelos encharcados de un manglar acumulan grandes cantidades de carbono durante siglos; es el llamado carbono azul, una de las razones por las que la restauración de manglares se ha colado en las conversaciones sobre clima.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: 30.000 mangles plantados en un proyecto de ocho meses en Sarawet, con Rhizopora, Yayasan Bumi Tangguh y CARE Indonesia.
  • Por qué importa: Los bosques de manglar amortiguan el oleaje, sostienen pesquerías costeras y almacenan carbono azul en el suelo.
  • Lo que puedes hacer: Preguntar por el origen del marisco y de la madera que compras; la trazabilidad es la primera pista.
  • A tener en cuenta: Plantar no sustituye a proteger lo que ya existe: un manglar restaurado tarda años en parecerse al original.
carbono azul

Lo que sí está en tu mano (y lo que no es más que una foto)

La pérdida de manglar no es una anécdota local. La FAO lleva años documentando cómo la acuicultura, la tala y la presión urbanística han recortado la superficie de estos ecosistemas costeros en medio mundo. Indonesia concentra una de las mayores extensiones de manglar del planeta, así que lo que ocurre en Sarawet importa mucho más allá de Sarawet.

Lo que de verdad mueve la aguja no es la foto de la plantación, sino lo que pasa tres años después. La experiencia acumulada en restauración costera señala dos cosas: los mangles fracasan cuando se plantan en la zona mareal equivocada, sin corregir antes la hidrología del terreno, y prosperan cuando la comunidad que los cuida obtiene algo a cambio. Rhizopora encaja en lo segundo: hay viveros comunitarios, hay vigilancia y hay ingresos. Conservar sale a cuenta cuando conservar da de comer.

Así que aquí está la parte que sí está en tu mano. Cuando te topes con una campaña de reforestación, busca la letra pequeña: ¿hay seguimiento a varios años? ¿hay comunidad local detrás? ¿se mide la supervivencia o solo la siembra? Si la respuesta es no, quizá estés ante una foto bonita y poco más. En la compra, pide trazabilidad en el marisco y desconfía de la madera de origen incierto: los manglares se han talado sobre todo para abrir balsas de acuicultura y para producir carbón.

Y merece la pena cerrar con la parte buena. 30.000 árboles en ocho meses no arreglan el mundo, pero han devuelto a Sarawet un bosque del que come, del que vive y del que aprende. Wisye llevó esa experiencia a un foro internacional en Melbourne y la contó en primera persona. La próxima vez que alguien diga que conservar frena la economía, merece la pena recordarle este pueblo.

🌍 Ficha de Impacto: restauración de manglares en Sarawet

  • El problema: La acuicultura, la tala y la presión urbanística han recortado la superficie mundial de manglar, y con ella la protección natural del litoral.
  • Datos importantes: Rhizopora trabaja en Sarawet desde 2022; en un proyecto de ocho meses se plantaron 30.000 mangles; los suelos de manglar acumulan carbono azul durante siglos.
  • Repercusión en tu vida: Menos manglar significa costas más frágiles y menos pesca; los proyectos con empleo local muestran una vía replicable para proteger el litoral.

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