La brecha de emisiones 2026: la ONU pide recortar un 18% en cuatro años y asumir un rebasamiento temporal de 1,5 °C

La brecha de emisiones 2026 confirma lo que llevábamos años temiendo: vamos a rebasar 1,5 grados. La ONU calcula que recortar un 18% en cuatro años aún puede acortar ese desvío.

Vamos por partes, porque el titular asusta y el matiz importa. La brecha de emisiones es la distancia entre lo que los países prometen recortar y lo que la ciencia dice que hay que recortar para que el termómetro no se nos escape. Este año no se ha cerrado: se ha transformado en otra cosa.

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El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lo escribe sin rodeos en su informe anual sobre la brecha de emisiones: superar de forma temporal el límite de 1,5 grados del Acuerdo de París es ya inminente e inevitable. La tarea, dice, es minimizar el tamaño y la duración de ese rebasamiento y trazar una vuelta creíble al objetivo a final de siglo.

Qué dice el informe de la ONU: ya no se evita el rebasamiento, se acorta

Bajo el título The point of return, el punto de retorno, el informe analiza varios escenarios y se detiene en el más prudente de todos: el de menor rebasamiento posible. Ese camino sitúa el pico del calentamiento en torno a 1,7-1,8 grados a mediados de siglo, para después descender, y sigue siendo compatible con el objetivo de temperatura a largo plazo del Acuerdo de París. La condición es dura: recortar las emisiones globales un 18% para 2030 y un 45% para 2035 respecto a 2025, y ampliar a la vez la retirada de CO2 de la atmósfera.

¿Y en qué punto estamos? Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero sumaron en 2025 unas 58,4 gigatoneladas de CO2 equivalente, una cifra casi calcada a la de 2024. El informe avisa de que los datos son provisionales y no permiten concluir todavía en qué dirección van. La tendencia de fondo sí se aprecia: el crecimiento se ha frenado del 1,7% anual entre 1990 y 2015 al 0,8% desde 2016. Entre los seis grandes emisores, solo Estados Unidos subió de forma notable, con 133 millones de toneladas más.

Hay un dato que explica mejor que ningún otro por qué el discurso ha cambiado. Las emisiones actuales están alrededor de un 80% por encima del nivel que habría hecho falta en 2030 para limitar el calentamiento a 1,5 grados con un rebasamiento nulo o mínimo. Las trayectorias del IPCC se diseñaron entre 2015 y 2020 dando por hecho que los recortes empezaban hacia 2020. No ocurrió. Por eso el PNUMA habla de décadas de acción insuficiente y sentencia que esa posibilidad se ha perdido.

Rebasar 1,5 grados ya no es la pregunta: ahora importa cuánto, durante cuánto tiempo y con qué capacidad real de volver.

Rebasar 1,5 grados: qué significa de verdad (y qué no)

recorte de emisiones

Imagina que tienes fiebre. Una décima no te tumba; tres días a 39 grados, con el cuerpo trabajando al límite, sí dejan huella. El rebasamiento, u overshoot climático, funciona así: el planeta no se rompe el día que el termómetro marca 1,6 grados, pero cada año y cada décima por encima del umbral engordan los daños que luego cuesta revertir. De ahí la insistencia del informe en que ese exceso sea temporal: un pico corto y una estancia prolongada no son lo mismo.

Volver de ese pico exige retirar CO2 de la atmósfera a gran escala, según el propio PNUMA. Y aquí conviene ser honesta: esas tecnologías están hoy lejos de la magnitud que los escenarios dan por supuesta. La otra mitad del mensaje es más luminosa: el informe ve margen sobrado para acelerar. La energía solar y el coche eléctrico ya están recortando emisiones en el sector eléctrico y en el transporte, aunque a un ritmo que todavía no mueve la aguja global.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: el PNUMA pide recortes del 18% en 2030 y del 45% en 2035 frente a 2025 para minimizar el rebasamiento.
  • Las promesas: los compromisos actuales, cumplidos al completo, solo bajarían un 5-8% en 2030 y un 11-15% en 2035.
  • Por qué importa: cada cinco años de retraso añaden 0,1 grados al pico de calentamiento, según el informe.
  • El matiz honesto: los escenarios son proyecciones con incertidumbre, no certezas, y dependen de políticas que aún no existen.

La distancia entre lo prometido y lo que se hace

A 1 de septiembre de 2026, 124 países habían presentado sus nuevos compromisos climáticos para 2035, y esos planes cubren ya el 75% de las emisiones globales. Suena bien hasta que se suman los números: si se cumplieran todos al detalle, recortarían 3,5 gigatoneladas en 2035, una cifra que el informe califica de muy lejana a lo necesario.

Hay además una trampa estadística que conviene conocer. La brecha de implementación, la diferencia entre lo que se hace y lo que se promete, se ha estrechado respecto al año pasado. No por un avance de las políticas, sino por la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, que rebajó las proyecciones sin mejorar nada sobre el terreno. El informe lo resume así: cambios de política, no progreso político. Y la mayoría de los países del G20 sigue con trayectorias alejadas de sus propios objetivos de cero emisiones netas.

Lo que sí está en tu mano (y lo que no)

Aquí toca ser honesta contigo. Ningún gesto individual va a cerrar una brecha de veinte puntos porcentuales, y quien te venda lo contrario te distrae de lo que importa: las políticas públicas, la descarbonización del sistema eléctrico y la inversión en industria limpia son la palanca grande. Eso no deja a nadie fuera de juego; al contrario. Los hábitos mueven la demanda, y la demanda mueve mercados. Cuando millones de hogares eligen electricidad renovable, transporte público decente o una dieta con menos carne, normalizan lo que las empresas ven como negocio seguro y los gobiernos, como voto.

El enfoque del punto de retorno da algo mejor que culpa: da una métrica. Cada décima que se evite en el pico, cada año que se recorte al rebasamiento y cada tonelada que no llegue a la atmósfera cuenta de verdad. Los escenarios son estimaciones que dependen de decisiones humanas, no destinos escritos. Por eso el mensaje del informe no es un réquiem: es una lista de tareas con fecha de entrega.

🌍 Ficha de Impacto: brecha de emisiones y rebasamiento de 1,5 grados

  • El problema: décadas de recortes insuficientes hacen inevitable superar de forma temporal el límite de 1,5 grados del Acuerdo de París.
  • Datos importantes: recortes del 18% en 2030 y del 45% en 2035 frente a 2025; 58,4 gigatoneladas emitidas en 2025; cada lustro de retraso añade 0,1 grados al pico.
  • Repercusión en tu vida: más episodios de calor extremo y precios de la energía y de los alimentos más volátiles, con la factura climática pagándose en salud, cosechas y vivienda.

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