El impacto laboral de la inteligencia artificial ya tiene a alguien dispuesto a poner dinero encima de la mesa. Anthropic, la empresa creadora del modelo Claude y rival directo de ChatGPT, destinará el 5% de sus acciones a un fondo de beneficio público con el que quiere mitigar la pérdida de empleos que provoca su propia tecnología. Con la última valoración conocida, ese paquete ronda los 48.000 millones de dólares.
La compañía prepara además su salida a Bolsa, llamada a ser una de las mayores de la historia: podría empezar a comercializar la oferta en la semana del 9 de noviembre y alcanzar una valoración de hasta dos billones de dólares, unos 1,78 billones de euros. El fondo, por tanto, crecerá solo si la empresa crece. Y ahí está la clave del asunto.
Cómo funciona el Anthropic Public Benefit Fund y qué dinero hay detrás
El vehículo se llamará Anthropic Public Benefit Fund y tendrá una figura jurídica poco habitual: una sociedad de responsabilidad limitada propiedad exclusiva de la empresa, no una organización sin ánimo de lucro. Es decir, Anthropic decide quién recibe el dinero y para qué. La compañía se compromete a no usar esas acciones para actividades de lobby ni donaciones políticas, algo relevante cuando se legisla sobre inteligencia artificial.
La fórmula es progresiva: el 5% se transfiere ahora y se añadirá un 2% adicional a discreción del consejo de administración por cada aumento del 50% en el valor de la empresa por encima de una referencia fijada. Cuanto más valga Anthropic, más porcentaje de sí misma irá al bien público. La empresa lo presenta como una alternativa a los incentivos salariales progresivos de sus ejecutivos.
No es el primer compromiso. Los cofundadores ya se comprometieron a donar el 80% de sus participaciones y existe un programa de donación de acciones que la firma iguala, en el que participa aproximadamente la mitad de la plantilla. Además, hay 200 millones de dólares comprometidos para estudiar y abordar el problema laboral. Sumando todo, cerca del 20% de las acciones de la compañía acabarán destinadas al bien público.
Un fondo de 48.000 millones de dólares no crea ni un solo puesto de trabajo por sí mismo. Lo que decide el futuro de un trabajador es si su empresa le forma o le sustituye.
Qué significa para tu puesto: reconversión sí, pero con derechos
Conviene aterrizar el concepto. La reconversión —o reskilling, que es el proceso de formar a un trabajador en competencias nuevas para que pueda desempeñar otro puesto, dentro o fuera de su empresa— no se resuelve con un curso de dos tardes. El upskilling, que consiste en ampliar las habilidades del puesto que ya ocupas, tampoco. Ambos exigen tiempo pagado, un plan y alguien que responda cuando el resultado no llega.
La pregunta del millón es quién financia eso. En España, la formación para el empleo se reparte entre las empresas, los servicios públicos autonómicos y el SEPE, con fondos que en buena parte proceden de Europa. Un fondo privado puede añadir dinero, pero no sustituye ni el derecho a la formación ni lo pactado en el convenio.
Tu primer paso no es esperar a que tu empresa sepa cuántos empleos va a automatizar. Es hacer tu propia lista: qué tareas de tu jornada son repetitivas y podrían sustituirse, y qué parte de tu trabajo depende del criterio, de la relación con personas o de la responsabilidad final. Esa segunda columna es tu posición negociadora para pedir formación concreta.

En tu próxima conversación con tu jefe, llega con deberes: pide por escrito un plan de formación ligado a las herramientas de IA que ya usáis, pregunta si la empresa utiliza el crédito de formación bonificada y consulta a tu representación sindical qué recoge el convenio. Sin documentos, todo se queda en promesas.
La responsabilidad de recolocar a un trabajador desplazado no puede depender de la generosidad de la empresa que lo desplazó.
El fondo privado no sustituye a la negociación colectiva
Aquí está el matiz que conviene no perder. Un fondo controlado por la propia empresa, por muy millonario que sea, no otorga derechos a nadie: distribuye dinero según sus criterios y puede cambiar de prioridad cuando le convenga. En un tejido productivo como el español, dominado por pymes y micropymes, este tipo de iniciativas llega tarde al trabajador de una empresa de doce personas que no puede readiestrar a nadie.
Dicho esto, reconocer el problema en público tiene valor. Durante años el discurso tecnológico repitió que la IA crearía empleos nuevos y asunto resuelto. Que una de las compañías líderes admita por escrito que su tecnología podría causar inestabilidad a muchos trabajadores mueve el debate del terreno de la fantasía al de la política pública. Lo que no mueve es la responsabilidad, que sigue en manos de quien decide el organigrama.
Mi recomendación para esta semana es concreta: revisa si tu convenio recoge derecho a formación, apunta las tres tareas de tu puesto con más riesgo de automatización y lleva la lista a tu siguiente reunión de equipo. Si tu empresa tiene 50 o más trabajadores, la formación es materia de información y consulta a la representación legal. La información sigue siendo el mejor cortafuegos.
📋 Ficha Laboral: Anthropic y quién paga la reconversión por IA
- Qué tengo que saber: Anthropic destinará el 5% de sus acciones (unos 48.000 millones de dólares con la última valoración) a un fondo de beneficio público para mitigar el impacto de la IA en el empleo. Es una sociedad limitada controlada por la empresa, no una ONG: Anthropic decide cómo se reparte.
- A quién afecta: Trabajadores por cuenta ajena con tareas repetitivas o administrativas, perfiles junior de atención al cliente, soporte y tratamiento de datos, y plantillas de empresas tecnológicas y de servicios en pleno proceso de automatización.
- Fechas clave: La salida a Bolsa podría abrirse en la semana del 9 de noviembre y el fondo queda sujeto a la aprobación de los accionistas. De aplicación inmediata: revisa esta semana qué tareas de tu puesto son automatizables.


