La pérdida de glaciares en el oeste de EE. UU.: casi 300 menos desde 1960 y el deshielo se acelera

La pérdida de glaciares en el oeste de Estados Unidos ya tiene cifra: casi 300 han desaparecido desde los años sesenta y el deshielo se acelera. La ciencia señala la causa y también el margen de acción.

Casi 300 glaciares menos: el mapa que ya no se puede dibujar

A mediados del siglo pasado, más de 1.450 glaciares recorrían las montañas del oeste estadounidense. Eran lenguas de hielo, nieve y roca que se desplazan por su propio peso y que, al fundirse despacio, refrescaban ecosistemas y regadíos. Algunos, en Sierra Nevada (California), se formaron hace unos miles de años; otros, en el noroeste del Pacífico, son restos de la última glaciación, que terminó hace unos 11.700 años.

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Hoy faltan piezas.

Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) concluye que unos 300 glaciares han desaparecido funcionalmente desde los años sesenta: se han quedado del tamaño de dos campos de fútbol y ya no se mueven. La superficie helada del oeste del país ha perdido un tercio en ese mismo periodo, y el ritmo va a más con cada década más cálida.

Andrew Fountain, geógrafo de la Universidad Estatal de Portland y autor principal del trabajo, contaba que al ver el resultado se llevó las manos a la cabeza: eran muchos más de los que esperaba. Su equipo quería inventariar por primera vez los glaciares menos estudiados, los que están cerca de donde vive la gente, en los 48 estados contiguos, lejos de los grandes hielos de Alaska. Para ello cruzaron imágenes de satélite y fotografía aérea en seis estados del oeste.

El patrón se repite. Retroceden más los glaciares pequeños y orientados al sur, sobre todo los que quedan por debajo de los 2.700 metros en Sierra Nevada y de los 1.800 en la cordillera de las Cascadas. La mayoría de los glaciares pequeños se concentra en esas laderas bajas, donde el sol pega antes y el frío aguanta menos.

Un glaciar que deja de moverse no es solo hielo que se encoge: es una reserva de agua dulce que se apaga en silencio.

Por qué el deshielo se acelera: el doble golpe del calor

La explicación cabe en una imagen de cocina. Como resumía Fountain, es como subir la temperatura de la nevera: si el frigorífico está más caliente, el hielo se derrite en todas partes, no solo en un estante. En el oeste americano ese calor llega por dos vías. En verano hace más calor y la fusión es mayor; en invierno cae lluvia donde antes nevaba, así que el manto blanco no se repone.

Ese doble golpe sostiene las proyecciones del equipo: muchos glaciares grandes desaparecerán en el próximo medio siglo y, a finales de siglo, los que queden serán restos menguados en las cumbres más altas, como el monte Hood o el monte Rainier. Conviene decirlo con honestidad: son estimaciones científicas con su margen de incertidumbre, no una fecha grabada en piedra, aunque todas apuntan en la misma dirección.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: unos 300 glaciares han dejado de funcionar como tales en el oeste de EE. UU. desde los años sesenta, de los más de 1.450 que había.
  • Por qué importa: la región ha perdido un tercio de su superficie glaciar y el deshielo se acelera.
  • Lo que puedes hacer: reducir tu huella de carbono suma; ningún gesto aislado frena el deshielo, pero el conjunto de emisiones sí cuenta.
  • A tener en cuenta: las fechas de desaparición son proyecciones; el ritmo depende de cuánto emitamos.
glaciares Estados Unidos

Lo que está en juego: agua, montañas y riesgos nuevos

Pocos glaciares del oeste están cerca de las ciudades, pero su papel se nota. Aportan agua a la agricultura y a la generación hidroeléctrica, y su retroceso es la prueba visible de que el manto de nieve que abastece de agua potable se encoge. Fountain lo relacionaba con la sequía: menos nieve almacenada significa menos reserva para los meses secos. En los pueblos de montaña hay algo más que hidrología: ver las cumbres peladas duele.

El fenómeno no es exclusivo de Norteamérica. En Europa y el Himalaya los científicos han documentado el mismo declive, con riesgos añadidos para cultivos y fauna. También hay peligro para las personas, porque el hielo que se retira deja laderas inestables. El glaciólogo Eric Rignot, de la Universidad de California en Irvine, advierte de que la temporada de escalada en los Alpes se acorta porque resulta demasiado peligrosa, y de que no estamos preparados para toda esa lista de riesgos.

En los polos, la escala es otra. Un estudio reciente calculó que 12,5 billones de toneladas de hielo han desaparecido de Groenlandia y la Antártida desde 1979, suficiente para cubrir todo Estados Unidos con metro y medio de hielo. Ese deshielo ha elevado el nivel del mar unos 2,5 centímetros, y basta una subida pequeña para agravar tormentas e inundaciones en las ciudades costeras.

De la indignación a la acción: qué dice la ciencia de verdad

Vamos a los datos, sin adornos. El panel científico del clima de la ONU (IPCC) ha documentado en sus informes la pérdida de masa glaciar en casi todas las regiones del planeta, y trabajos como el de PNAS permiten medirla glaciar a glaciar, no solo en grandes promedios. Eso es lo que lo hace difícil de esquivar: no hablamos de un escenario lejano, sino de montañas que ya cambiaron dentro de una sola vida.

Aquí está el matiz importante, y también la buena noticia parcial. Frenar el deshielo depende de recortar emisiones, y ese interruptor existe: cada décima de grado cuenta. Ahora bien, los propios autores advierten de que detener la pérdida —o recuperar lo perdido— llevaría siglos, si es que se consigue. No hay atajo. Lo que sí está en tu mano es empujar la parte que mueve la aguja: consumo de energía, movilidad, alimentación y decisiones colectivas. Lo simbólico no compensa; lo estructural, sí.

Y conviene huir del derrotismo rentable. La pérdida de glaciares no es un espectáculo para mirar desde el sofá: es información que sirve para decidir mejor. Un glaciar que se apaga nos avisa de dónde saldrá el agua de las próximas décadas. Esa es la conversación útil.

🌍 Ficha de Impacto: la pérdida de glaciares en el oeste de Estados Unidos

  • El problema: el calentamiento global funde los glaciares del oeste estadounidense y unos 300 han dejado de funcionar como tales desde los años sesenta.
  • Datos importantes: la superficie glaciar ha perdido un tercio desde 1960, y en Groenlandia y la Antártida se han fundido 12,5 billones de toneladas de hielo desde 1979.
  • Repercusión en tu vida: menos hielo significa menos reserva de agua dulce para el verano y un nivel del mar más alto que agrava inundaciones en la costa.

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