Los incendios en Australia: la prevención pasa por recuperar el manejo indígena del fuego

La prevención de los incendios en Australia no empieza en el termómetro: un estudio de Nature reconstruye 1.000 años de paisaje y señala que la clave está en recuperar el fuego indígena.

Vamos a los datos. Imagina un bosque que alguien cuidó durante ocho siglos con llamas bajas y pacientes, como quien escarda el huerto cada primavera. Era abierto y luminoso. Y ardía poco. Muy poco.

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Hoy, ese paisaje del sureste de Australia es un bosque denso de eucaliptos, aceitoso e inflamable, con capas de vegetación seca acumuladas durante generaciones. La diferencia no es la mano humana: es la ruptura de una forma concreta de convivir con el fuego.

Lo que un lago del sureste australiano guarda desde hace mil años

El equipo científico analizó testigos de sedimentos, columnas de lodo del fondo, en Purghagoolah, también conocido como lago Elusive, en East Gippsland. Cada capa es una página escrita con polen, carbón y restos de vegetación. Leídas hacia atrás, cuentan mil años.

Durante más de 800 años antes de la colonización británica de 1788, el pueblo indígena gunaikurnai mantuvo esas tierras como bosques abiertos de eucalipto gracias a quemas controladas frecuentes y de baja temperatura, el llamado fuego frío. La cobertura de árboles rondaba el 10%. Los incendios de copa, los que devoran todo a su paso, y la erosión severa del suelo eran prácticamente inexistentes.

Después llegó la ruptura. A partir de la década de 1840, la colonización separó por la fuerza a los gunaikurnai del cuidado de su tierra, el Country, ese concepto que entiende suelo, agua, cielo y seres vivos como una sola entidad viva. Sin esas quemas, el combustible se acumuló y el eucalipto, rico en aceites y muy inflamable, cuadruplicó su cobertura hasta el 34% en la década de 1970.

Sin llamas pequeñas y frecuentes, el bosque no se protege: se llena de combustible y espera la chispa equivocada.

La prueba está en el carbón. El carbón de alta temperatura, que solo se forma en fuegos de copa muy intensos, se duplicó o incluso se triplicó en los sedimentos. Es la firma de un paisaje que pasó de arder despacio a arder de golpe.

Por qué el fuego frío mantenía el bosque a raya

fuego indígena

Para entenderlo, piensa en una chimenea. Un bosque con matorral bajo, hierba seca y ramas caídas tiene escalones por los que el fuego sube del suelo a las copas: es el combustible escalera. El fuego frío retiraba esos escalones cada temporada, con llamas que no alcanzaban las copas.

El resultado era un paisaje con menos árboles, pero más resistente. Cuando llegaba un rayo o una chispa, el fuego tenía poco que comer y se detenía. Al desaparecer ese manejo, el eucalipto ocupó el espacio; la mayoría de los eucaliptos de la zona segrega aceites esenciales muy inflamables, y la continuidad entre el suelo y las copas se volvió total.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: Bajo gestión indígena la cobertura arbórea era del 10%; tras la ruptura colonial el eucalipto llegó al 34% en la década de 1970, según el estudio de Nature.
  • Por qué importa: Un bosque más denso acumula más combustible y hace los incendios de copa más intensos y difíciles de controlar.
  • Lo que puedes hacer: No enciendas fuego fuera de zonas habilitadas ni en días de viento, y apoya la gestión preventiva del monte.
  • A tener en cuenta: El estudio no descarta el clima: sitúa la acumulación de combustible antes del calentamiento moderno.

El matiz que conviene no torcer

Aquí toca ser honesta: la ciencia no funciona a base de eslóganes. El estudio publicado en Nature no dice que el clima no importe. Dice algo más preciso: la acumulación de combustible ya había hecho a esta región más vulnerable mucho antes de que el calentamiento moderno empezara.

Y eso encaja con lo que el IPCC señala desde hace años: el calentamiento agrava las condiciones que favorecen los grandes incendios en distintas regiones, entre ellas amplias zonas de Australia. No hay que elegir entre clima y gestión del territorio. Son dos capas del mismo problema.

Lo que esta lección cambia en tu día a día

Aunque los eucaliptos queden lejos, la lección viaja bien. En el Mediterráneo se juega cada verano la misma partida, y la prevención se apoya en lo mismo: reducir la continuidad del combustible y usar el fuego como herramienta cuando se sabe hacer. En España hay quemas prescritas como técnica de prevención desde hace años.

  • No enciendas fuego fuera de las zonas habilitadas ni en días de viento o calor extremo: la mayoría de los incendios en España tiene causas humanas.
  • Mira el monte con otros ojos: un bosque con poca continuidad de matorral no está abandonado, está cuidado.
  • Valora el conocimiento tradicional: el fuego bien usado lleva milenios siendo aliado.

La buena noticia está dentro del estudio: si mil años de manejo mantuvieron ese paisaje estable, la palanca existe. Recuperar el manejo indígena del fuego junto a las comunidades que lo custodian, como los programas de quemas culturales que ya funcionan en Australia, no es nostalgia. Es tecnología de prevención con siglos de rodaje.

🌍 Ficha de Impacto: la prevención de incendios y el fuego indígena

  • El problema: La ruptura del manejo indígena del fuego dejó bosques más densos y cargados de combustible, más expuestos a incendios de copa.
  • Datos importantes: Cobertura arbórea del 10% con gestión indígena frente al 34% en la década de 1970; carbón de fuegos intensos duplicado o triplicado; reconstrucción de 1.000 años en Nature.
  • Repercusión en tu vida: La gestión preventiva del combustible reduce el riesgo de grandes incendios también en el Mediterráneo, donde afectan a salud, vivienda y economía.

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