El deshielo de Groenlandia acumula 30 años consecutivos perdiendo más hielo del que gana, y cada año suma a la subida del nivel del mar; los datos del Polar Portal muestran que ni un verano suave rompe la tendencia.
Treinta años perdiendo hielo: ya no es el capricho de un verano
La cifra tiene truco de calendario. El año del hielo groenlandés va del 1 de septiembre al 31 de agosto, y en el ciclo cerrado en agosto de 2026 la isla perdió alrededor de 135.000 millones de toneladas, según los científicos del Instituto Meteorológico Danés (DMI) que alimentan el Polar Portal. Una segunda estimación, con estaciones automáticas, satélites, GPS y vuelos de observación, eleva la pérdida a 173.000 millones de toneladas.
Lo importante no es solo cuánto se perdió, sino que se perdió otra vez. Y van 30: el último año con ganancia neta fue 1996, y desde entonces la dirección ha sido siempre la misma, hacia abajo. Esa cifra redonda pesa en la ciencia del clima, porque se necesitan unas tres décadas de datos para separar la huella del cambio climático causado por el ser humano de la variabilidad natural. En Groenlandia, esa huella ya es una serie completa.
La cuenta corriente del hielo: nieve que entra, icebergs que se van
Los científicos no miran una sola cifra, sino dos. El balance de masa superficial compara la nieve que se acumula con el hielo que se funde arriba, y ese saldo sigue siendo positivo: en Groenlandia nieva más de lo que se derrite en superficie. El balance de masa total añade las otras fugas, el desprendimiento de icebergs y la fusión del frente glaciar donde toca agua templada. Es una cuenta corriente: entra la nómina, pero las fugas se llevan el saldo.
La nieve que entra no compensa el hielo que se escapa por los bordes: tres décadas seguidas han cerrado con saldo en contra.
El curso 2025-26 fue, en superficie, poco extremo. El invierno resultó inusualmente seco en la mitad sur y dejó unos 40.000 millones de toneladas menos de nieve de lo normal. La fusión arrancó el 5 de junio, nueve días más tarde que la media de 1981-2010, con un verano que empezó fresco y nublado. El pico llegó el 22 de julio, con un 74,9% de la superficie fundiéndose a la vez.
Un verano suave no cambia el signo: el desequilibrio ya no depende del tiempo de una sola estación.
Aun así, el balance superficial cerró en 519.000 millones de toneladas, el sexto más alto de una serie de 46 años y unos 178.000 millones por encima de la media de 1981-2010, que ronda las 350.000. En la superficie, el año fue benigno. El problema estaba en otra parte.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: Groenlandia perdió unas 135.000 millones de toneladas de hielo entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, según el Polar Portal.
- Por qué importa: Es el trigésimo año consecutivo con balance negativo y alimenta la subida del nivel del mar.
- Lo que puedes hacer: Apoyar y exigir recortes reales de emisiones es la palanca que decide cuánto hielo se conserva.
- A tener en cuenta: Las estimaciones varían (135.000 o 173.000 millones) por la incertidumbre sobre grosor, velocidad y fusión del hielo.

El día en que Petermann soltó una isla de hielo
El episodio más espectacular llegó por los bordes. El 4 de agosto de 2026 se desprendió de la lengua flotante del glaciar Petermann, en el noroeste, un iceberg tabular de más de 76 kilómetros cuadrados y unos 150 metros de grosor. El agua que llevaba congelada habría cubierto todo el Gran Londres con 6,65 metros de profundidad. Fue el mayor desprendimiento en un glaciar ártico desde 2020.
No será la última. Se esperan dos islas de hielo más, de unos 94 y 84 kilómetros cuadrados, a medida que las grietas sigan cortando la lengua; las tres juntas se llevarían cerca del 22% del hielo flotante que le queda. Ese hielo ya flotaba, así que no eleva el nivel del mar de forma directa, pero Petermann frena el hielo que fluye desde el interior.
El desprendimiento de icebergs y el retroceso de los glaciares han aportado cerca de dos tercios de toda la pérdida de hielo de la isla. Incluso en un año tranquilo de superficie, los bordes siguen desaguando.
Qué implica para el nivel del mar y qué sí está en nuestra mano
Groenlandia es hoy la mayor fuente actual de subida del nivel del mar de origen glaciar, y funciona como anticipo de la Antártida, donde los procesos de fusión que llevamos décadas viendo en el Ártico empiezan a reproducirse. El hielo perdido no vuelve de un año para otro.
Conviene no confundir tiempo y clima. El verano de 2026 fue muy caluroso en el sur de Europa y en Norteamérica, y esa configuración de la corriente en chorro en forma de omega dejó a Groenlandia en la zona fresca del patrón. Con un desplazamiento de media longitud de onda, la isla habría vivido una fusión récord. El año cerró en negativo.
¿Y qué está en tu mano? Más de lo que parece, aunque no tanto como prometen algunas campañas. Reducir emisiones es la palanca que decide cuánto hielo queda, y se mueve sobre todo con decisiones colectivas: la energía que consumimos, cómo nos movemos, qué compramos y qué exigimos a empresas y gobiernos. Los gestos individuales cuentan, y cuentan más cuando se suman y reclaman cambios de fondo. Pero hay salida: hoy medimos el hielo con satélites como los de Copernicus, con una precisión impensable hace dos décadas.
🌍 Ficha de Impacto: Deshielo de Groenlandia
- El problema: La capa de hielo groenlandesa encadena tres décadas perdiendo más masa de la que gana, un desequilibrio que alimenta la subida del nivel del mar.
- Datos importantes: Unas 135.000 millones de toneladas perdidas en el ciclo 2025-26; 30 años consecutivos con balance negativo; cerca de dos tercios de la pérdida viene de desprendimientos y retroceso glaciar.
- Repercusión en tu vida: El nivel del mar condiciona playas, deltas, puertos y ciudades costeras, y obliga a invertir en protección y adaptación con dinero público.


