El mercado global del lujo ha dejado de crecer a golpe de logo. Bain & Company y Altagamma certifican dos años de corrección y una estabilización que no es una vuelta al pasado: es un régimen nuevo, con otras reglas de acceso.
Cuando un cliente se sienta en mi mesa y pide «algo que se reconozca», sé que la conversación va a ser larga. El comprador que sostiene el sector ya no funciona así. El estudio mundial de Bain y Altagamma cifra el gasto global en lujo en 1,44 billones de euros en 2025 y proyecta entre 1,44 y 1,47 billones en su escenario central: entre cero y dos por ciento de crecimiento a tipos constantes.
En la jerga del sector eso se llama estabilización. Traducido al bolsillo del comprador significa algo más simple: la fiesta del doble dígito ha terminado y nadie va a devolverla.
El mercado global del lujo se estabiliza en 1,44 billones: de cero a dos por ciento y ninguna vuelta al ritmo anterior
Los bienes personales de lujo —marroquinería, relojería, joyería, moda— cayeron a 358.000 millones de euros en 2025 desde 364.000, un dos por ciento menos a tipos corrientes y un uno por ciento más a tipos constantes. El escenario central del informe sitúa el mercado en 365.000-373.000 millones, con un 70% de probabilidad asignada. No es recuperación: es suelo.
El mapa geográfico explica casi todo. Estados Unidos crece con fuerza: las marcas nativas facturaron entre un 10% y un 15% más en el primer trimestre, los menores de 35 años gastan cuatro puntos porcentuales por encima de los mayores y la clase media alta sube al doble de ritmo que los tramos más ricos.
China vuelve con prudencia: el lujo online creció entre el 25% y el 35%, pero el prêt-à-porter tira al doble de velocidad que la marroquinería. Europa sigue siendo el eslabón débil, con el gasto turístico internacional cediendo un 20% y una base de consumidor del Golfo que se contrajo entre el 15% y el 25%.
El dinero no ha desaparecido del lujo: ha cambiado de destino y de excusa. Ahora paga vivencias, no escaparates.
El cliente de élite ya no compra logos: criterio, segunda mano y comparación previa
Aquí llega el dato que de verdad mueve el mercado: las experiencias crecen 1,5 veces más rápido que los bienes tangibles. Hotelería de lujo, jets privados, yates y cruceros aguantan con carteras de pedidos récord; la alta restauración se beneficia del «menos, pero mejor», y el arte vuelve a crecer mientras los inversores reequilibran. El coche de lujo sigue lastrado por la transición eléctrica.

Y luego está la relojería, que es mi terreno. Bain detecta un fenómeno que llevo años viendo en las salas de subastas: el coleccionismo ha superado al hype. El comprador premia el trabajo de manufactura y la rareza, y eso alimenta el mercado secundario. Cerca de la mitad de los compradores de lujo consulta antes la segunda mano, y las búsquedas online de bolsos vintage se han duplicado.
La inteligencia artificial cierra el círculo. Alrededor de la mitad de los consumidores de lujo ya la utiliza en su proceso de compra: uno de cada cuatro para descubrir marcas y dos de cada tres de esos usuarios para comparar producto. La marca que no sea legible para un algoritmo de recomendación no llegará a la lista final.
Más de setenta de cada cien clientes que abandonaron el lujo piensan volver. Casi ninguno repetirá marca.
Un último número para la libreta: más del 80% del valor de mercado del sector está en manos de marcas que han patrocinado alguna experiencia deportiva en los últimos doce meses. El deporte ya no vende producto; compra credibilidad cultural a escala.
Mi lectura: dónde está el dinero y qué compra quien ya lo tiene
El informe describe algo que mis clientes practican sin haber leído una sola página de Bain. El lujo ha pasado de la validación social a la autorrealización: de que te admiren a que te satisfaga.
La consecuencia práctica es que la prima de precio por un logotipo reconocible se estrecha, y no por pudor estético, sino por cálculo. Un reloj de manufactura con 300 unidades conserva valor porque el mercado secundario puede auditar su rareza; un bolso de temporada con lista de espera artificial no tiene nada que auditar.
Ahí está la asimetría que el marketing no cuenta: el activo comprado por criterio defiende mejor el precio a tres años que el comprado por impulso. La joyería lidera el crecimiento en el estudio y no es casualidad: piedra certificada, taller identificable y trazabilidad son argumentos verificables. En moda, el listón es más difuso y el margen de error, mayor.
Mi recomendación es siempre la misma, y no es un consejo de inversión: antes de firmar, mira qué pide el mercado secundario por esa misma referencia con dos años de uso. Si la respuesta incomoda, el logo no te va a salvar.
💎 Ficha de Exclusividad: Bain-Altagamma Luxury Goods Worldwide Market Study
- El producto / experiencia: Informe anual de referencia del sector, elaborado por Bain & Company con Altagamma. Radiografía el gasto global en lujo por categoría, geografía y canal, con escenarios de probabilidad asignada.
- Dónde conseguirlo: Descarga gratuita previo registro en el centro de publicaciones de Bain (bain.com) y en la web de Altagamma (altagamma.it). Las actualizaciones se presentan en Milán, en la sede de la asociación.
- Precio estimado: Acceso gratuito. La edición completa con desglose metodológico se distribuye a los socios de Altagamma y a clientes de la consultora.
- Ventajas de usarlo — el valor real: Es la serie de datos que las propias maisons usan para fijar precio y producción; ninguna presentación comercial te dará esa información sin coste.


