El mercado de bienes personales de lujo alcanzará 737.380 millones de dólares en 2030. La proyección llega en el Personal Luxury Goods Market Report 2026, el informe de ResearchAndMarkets que sitúa el volumen de 2026 en 476.600 millones y que dibuja un sector muy distinto al que salió de la pandemia.
El mercado del lujo 2030, sin embargo, no crece por inercia. El salto de 428.240 millones en 2025 a 476.600 millones en 2026 implica un crecimiento anual compuesto del 11,3%; el tramo 2026-2030 se proyecta al 11,5%. Dos tasas consecutivas por encima del doble dígito en una industria madura rara vez explican solo demanda: hay precio medio al alza y mezcla de producto.
De 428.240 a 737.380 millones: la aritmética que sostiene la previsión
Los vectores que el informe señala son concretos: personalización asistida por inteligencia artificial en el retail, expansión de los marketplaces digitales, materiales sostenibles y una presencia más agresiva en economías emergentes, donde la renta disponible crece por encima de la oferta de marca. En paralelo, el lujo experiencial, las ediciones limitadas y la reventa dejan de ser experimentos de laboratorio.
Hay un dato demográfico que ordena el resto. Según World Population Review, en marzo de 2025 se contabilizaban 21,95 millones de millonarios en el mundo, una cifra que debería rondar los 25,33 millones en 2028. Cada uno de esos patrimonios es un comprador potencial de marroquinería, relojería y joyería. No todos, eso sí, son compradores a precio de lista.
Las colaboraciones con celebridades y las campañas con creadores aparecen en el informe como canal de decisión, no como motor de valor. Es una distinción importante: el creador acerca al cliente al producto, pero no sostiene el precio del producto. Lo que lo sostiene es la producción corta y el relato de taller.
BCG ve bases más sanas y Morgan Stanley, un cliente cauto: dos lecturas del mismo mercado

La lectura de BCG apunta a bases más sanas: menos dependencia del comprador aspiracional que se endeuda y más peso del cliente patrimonial, que decide con criterio y no con urgencia. La de Morgan Stanley insiste en el giro cauto del consumidor de gama alta, que compara, espera y exige justificación técnica antes de firmar.
Traducido a la caja de una boutique, ese cruce de diagnósticos significa dos cosas. La primera: el precio de entrada se convierte en campo de batalla, con subidas más medidas en marroquinería y accesorios. La segunda: el mercado secundario absorbe la demanda de quien quiere la pieza sin asumir el precio de lista.
Ahí está el negocio real. La reventa y los modelos circulares figuran entre las tendencias de mayor crecimiento hasta 2030, y no por moda: una pieza con trazabilidad documentada circula con descuento o con prima según su historial, nunca según el escaparate donde se compró.
El lujo ya no se mide en la boutique: se mide en lo que el mercado secundario paga por esa misma pieza dos años después.
Mi lectura como asesor: dónde está el valor y dónde está el ruido
Cuando un cliente me pide valorar una categoría, no miro la previsión a cinco años: miro quién paga. Y el informe, en eso, es honesto. El crecimiento del 11,5% no lo sostienen las campañas ni el metaverso —ambos figuran como canales, no como motores—, sino la acumulación de patrimonio y la recompra de quien ya tiene la pieza y quiere la siguiente. Ese comprador es menos volátil y mucho más exigente.
Hay un matiz que las presentaciones de resultados suelen maquillar. La personalización con inteligencia artificial y los materiales sostenibles encarecen la producción y no siempre se trasladan al precio final. Cuando no se trasladan, salen de la exclusividad percibida. Y la exclusividad percibida es exactamente lo que sostiene el margen de las casas.
Mi recomendación práctica, si está valorando entrar en esta categoría, es leer la ficha antes que el escaparate: unidades producidas, horas de taller, disponibilidad real de la referencia y comportamiento de esa misma pieza en subasta o reventa. Es la única información que no envejece cuando la previsión falla.
Las previsiones se equivocan en la cifra y aciertan en la dirección: el dinero sigue yendo hacia lo escaso, lo documentado y lo que se puede volver a vender.
Queda un interrogante que ningún informe resuelve del todo: qué ocurre con el comprador aspiracional si el crédito se encarece. Ahí es donde las bases sanas de las que habla BCG se ponen a prueba, y donde se verá si los 737.380 millones de 2030 son suelo o techo.
💎 Ficha de Exclusividad: Personal Luxury Goods Market Report 2026 (ResearchAndMarkets)
- El producto / experiencia: Informe de mercado con base 2025 y proyección a 2030 sobre bienes personales de lujo: moda, marroquinería, relojería, joyería y belleza, con segmentación por canal, región y formato de venta.
- Dónde conseguirlo: ResearchAndMarkets.com, en la ficha del editor dentro de su catálogo de informes de bienes de consumo y lujo; también se distribuye a través de los portales de investigación de mercado asociados al editor.
- Precio estimado: Licencia de pago por tramos según número de usuarios y alcance geográfico; el editor no publica tarifa única, se cotiza por solicitud.
- Ventajas de usarlo — el valor real: Material de trabajo habitual en equipos de estrategia de marca y mesas de análisis sectorial, útil para contrastar un plan de precios o una decisión de compra de colección con datos homogéneos.


