Los PFAS, los químicos eternos que no se degradan, han contaminado el agua subterránea de miles de personas; 3M pagará hasta 7.350 millones de dólares. La ciencia coincide: son persistentes y se asocian a daños en el hígado, en el sistema inmunitario y a ciertos cánceres.
Qué son los PFAS y por qué el agua los retiene durante décadas
Para entenderlo rápido, piensa en una sartén antiadherente. Ese recubrimiento que impide que el huevo se pegue es primo hermano de los PFAS, un enorme grupo de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas que la industria lleva décadas fabricando por una razón muy simple: repelen el agua, repelen la grasa y aguantan el calor. El problema es que también repelen la idea de desaparecer. El enlace entre el carbono y el flúor es de los más fuertes que existen en química, y por eso el medioambiente no encuentra la manera de romperlo.
De ahí viene el apodo. Los químicos eternos no se degradan de forma natural, así que se acumulan en el suelo, en los ríos y, sobre todo, en el agua subterránea. Ahí es donde el caso de 3M se vuelve tangible: la empresa fabricaba estos compuestos para espumas de extinción de incendios, y esas espumas se usaron durante años en bases militares, aeropuertos y parques de bomberos. Lo que se vierte en el suelo termina, tarde o temprano, en el acuífero del que bebe un pueblo entero.
Las cifras de un acuerdo que cambia el tablero
El fabricante químico, con sede en Saint Paul (Minnesota), aceptó pagar hasta 7.350 millones de dólares en nueve años a las personas que aseguran haber enfermado por la contaminación del agua subterránea. Hablamos de hasta 120.000 afectados. La empresa no ha admitido responsabilidad alguna en el acuerdo, y su presidente, William Brown, lo calificó de hito significativo que reduce de forma sustancial la incertidumbre del litigio.
Tampoco es el primer cheque. 3M ya había cerrado un pacto de 450 millones de dólares con el estado de Nueva Jersey por daños a recursos naturales y otro por más de 10.000 millones de dólares con numerosos sistemas públicos de agua potable de Estados Unidos. Y no está sola: DuPont de Nemours, junto con las escindidas Chemours y Corteva, han acordado en conjunto más de 1.000 millones para resolver reclamaciones similares.
Una indemnización millonaria no limpia un acuífero, pero al menos pone precio a un daño que durante décadas fue invisible.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El acuerdo: 3M pagará hasta 7.350 millones de dólares en nueve años a un máximo de 120.000 personas afectadas.
- Por qué importa: los PFAS no se degradan de forma natural y han contaminado acuíferos junto a bases militares y aeropuertos.
- Lo que puedes hacer: sustituir el menaje antiadherente rayado y consultar los análisis de agua de tu zona si sospechas.
- A tener en cuenta: la empresa no ha admitido responsabilidad y el pago se reparte a lo largo de nueve años.

Por qué este caso importa también fuera de Estados Unidos
La lógica del litigio es estadounidense, pero la sustancia es global. En Europa, cinco países —Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Noruega— presentaron en 2023 una propuesta para restringir los PFAS en el marco del reglamento REACH, y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) la sometió a consulta pública. El proceso sigue su curso, sin calendario cerrado, y esa lentitud es en sí misma un dato: regular un compuesto que ya está en el agua lleva más tiempo que fabricarlo.
La pregunta ya no es si estos compuestos están en el ambiente, sino cuánto tardamos en dejar de añadir nuevos.
Dónde se esconden en tu día a día
- Sartenes y menaje antiadherente de fabricación antigua o ya desgastado.
- Textiles repelentes al agua y a las manchas: chaquetas, mochilas, tapicerías.
- Envases de comida rápida resistentes a la grasa, como bolsas de palomitas o cajas tratadas.
- Espumas antiincendios, la vía que originó buena parte de la contaminación del agua.
- Algunos cosméticos, donde se han detectado compuestos fluorados en productos de maquillaje.
Lo que sí está en tu mano
Aquí conviene ser honesta: ningún gesto individual borra un acuífero contaminado. Pero hay margen real, y no es simbólico.
- Cuando una sartén antiadherente se raya, sustitúyela: el recubrimiento dañado se degrada antes y libera partículas.
- Duda de lo que promete repelencia total. Un tejido que repele agua y grasa a la vez suele llevar química fluorada detrás.
- Si vives en una zona afectada, pregunta por los análisis de tu agua y consulta filtros certificados para reducir PFAS; los de ósmosis inversa son los que mejor retienen estas moléculas.
- Pide información, no eslóganes: que una etiqueta diga libre de PFAS es una buena noticia, pero exige que venga con criterio verificable.
De la indemnización a la prevención: qué mueve de verdad la aguja
El mensaje que deja este acuerdo no es que el problema esté resuelto. Es que por primera vez el coste de contaminar aparece en la cuenta de resultados, y eso cambia el cálculo de cualquier industria. Multas de esta escala no reparan el daño —los acuíferos se miden en décadas, no en ejercicios fiscales—, pero introducen una presión que la buena voluntad nunca logró. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos mantiene un programa específico sobre los PFAS con información sobre riesgos, análisis de agua y límites de exposición.
Hay un matiz que separa el ruido de la evidencia. La ciencia no dice que un vaso de agua vaya a enfermarte mañana; dice que la exposición continuada a ciertos PFAS se asocia a efectos sobre el hígado, el sistema inmunitario, y a un mayor riesgo de algunos cánceres, y que la dosis y el tiempo importan. Ese matiz es justo lo que la indignación fácil se salta y lo que una regulación proporcionada necesita.
Y aquí está la parte esperanzadora: hay investigación en marcha para destruir estas moléculas, desde tratamientos térmicos de alta energía hasta procesos químicos capaces de romper la cadena carbono-flúor. Todavía no operan a la escala del problema, y conviene decirlo sin adornos. Pero hace una década la conversación era otra: se discutía si los PFAS eran realmente peligrosos. Hoy se discute cuánto cuesta limpiarlos. Ese cambio de pregunta es la mejor noticia del artículo.
🌍 Ficha de Impacto: contaminación del agua por PFAS
- El problema: sustancias persistentes usadas en espumas antiincendios y productos cotidianos han contaminado acuíferos de los que depende el agua de consumo.
- Datos importantes: 3M pagará hasta 7.350 millones de dólares en nueve años a hasta 120.000 personas; los PFAS no se degradan de forma natural y se asocian a daños hepáticos, inmunitarios y a algunos cánceres.
- Repercusión en tu vida: afecta al agua que sale del grifo en zonas contaminadas y al menaje y la ropa que usas a diario; elegir mejor reduce tu exposición.


