La subasta de joyas Karpidas que Sotheby’s celebra en Nueva York reúne 70 piezas valoradas en 10 millones de dólares. Detrás no hay una firma ni una casa histórica: hay una coleccionista que compró durante cuatro décadas con el mismo criterio con el que compraba arte.
Pauline Karpidas es conocida por sus fondos de arte surrealista y por las ventas que batió récord en Londres y París. Su joyería se formó con idéntico instinto: piezas únicas encargadas directamente a Joel Arthur Rosenthal (JAR) y a Suzanne Belperron, mezcladas con retro y Art Déco de Cartier, Van Cleef & Arpels, Bulgari, Boucheron, Jacques Lacloche, Trabert & Hoeffer-Mauboussin, Chanel y Verdura. El catálogo completo puede consultarse en sothebys.com.
Qué se subasta: el anillo JAR con un diamante rosa de 10,10 quilates
El lote estrella es un anillo de JAR en calcedonia gris claro tallada, engastado con un diamante rosa anaranjado intenso de talla pera y 10,10 quilates, pureza VVS1, orlado por diamantes de talla simple. La estimación de Sotheby’s: entre 2,5 y 3,5 millones de dólares para una pieza sin firma visible.
Le siguen dos JAR más. Un colgante floral en oro con forma de pensamiento, con granates espessartita y demantoide y diamantes negros, estimado en 250.000 a 350.000 dólares. Y un collar de zafiros ceilandeses emparejados y diamantes, entre 200.000 y 300.000 dólares.
De Belperron se ofrece un collar de aguamarinas y diamantes construido en asimetría —su rasgo técnico más reconocible—, con estimación de 150.000 a 250.000 dólares. El conjunto lo cierra una cruz relicario de principios del siglo XVIII, con cinco reliquias en su interior y engastes de peridotos, citrinos, rubíes, esmeraldas y diamantes de talla rosa, que perteneció al cardenal Francesco Martelli: 80.000 a 120.000 dólares.
La procedencia que infla el precio: Warhol y la duquesa de Windsor
Aquí está el matiz que separa una joya bonita de un activo codiciado. Varias piezas salieron de subastas históricas y ese historial viaja con la piedra. Karpidas compró un brazalete de cristal de roca de Seaman Schepps, hacia 1945 (estimación de 50.000 a 70.000 dólares), y un broche de amatistas con pendientes a juego de Verdura (20.000 a 30.000) en la venta de la colección de Andy Warhol que Sotheby’s celebró en 1988.
Un anillo de rubíes de Cartier y un par de pendientes de bolas de rubí salieron de la subasta de las joyas de la duquesa de Windsor en 1987. Estimación actual: 100.000 a 150.000 dólares. Llevo años siguiendo remates de joyería con historial y ese apellido en la ficha mueve el precio final entre un 30% y un 80% por encima de una pieza idéntica sin él.
En joyería de colección el quilate fija el suelo del precio; la procedencia decide el techo.
JAR y Belperron: por qué el mercado paga sin logo
JAR produce un número limitado de piezas al año desde su taller de la Place Vendôme, no concede entrevistas y no publica catálogos. Belperron, que nunca firmó sus encargos porque sostenía que la firma era la pieza, ha pasado de nota a pie de página a rematar por encima de su estimación alta en subasta pública. Eso es lo que compró Karpidas y lo que pujará el 8 de diciembre: escasez documentada.
El dato técnico que valida el precio no es el diseño, es el engaste. Un rosa anaranjado intenso de talla pera y 10,10 quilates con pureza VVS1 es una rareza de laboratorio gemológico: la combinación de tono saturado y talla pera escasea porque el cortador suele sacrificar color para conservar peso.
Cabe recordar cómo se construye una estimación así. Sotheby’s publica un rango conservador sobre el total —10 millones— y deja que el mercado decida. Cuando una colección es privada, sin ventas comparables directas y con piezas únicas por definición, el catálogo funciona como tasación mínima, no como pronóstico.
La exposición pública abre el 2 de diciembre en la sede neoyorquina y la sesión es presencial, con pujas telefónicas y online. Para el comprador español, el coste real no termina en el martillo: hay que sumar la prima del comprador, el IVA de importación en la Unión Europea y el transporte con escolta asegurada. En piezas de este nivel, ese sobrecoste se come entre el 30% y el 40% del precio de adjudicación.
Nadie paga tres millones por una calcedonia: se pagan por la certeza de que no existirá otra igual.
Mi lectura es que el anillo de JAR superará la estimación alta. La razón no es romántica: los diamantes rosas anaranjados con pureza VVS1 por encima de los diez quilates aparecen en el mercado con cuentagotas y los coleccionistas que persiguen color saturado compiten en un censo cerrado. Quien busque joyería de autor para disfrutar y conservar valor debe mirar el historial de propiedad antes que el quilate: ahí está el diferencial entre pagar de más y comprar bien.
💎 Ficha de Exclusividad: Pauline Karpidas — The Jewelry Collection (Sotheby’s Nueva York)
- El producto / experiencia: Subasta de 70 piezas de joyería de autor reunidas por Pauline Karpidas: JAR, Suzanne Belperron, Cartier, Van Cleef & Arpels, Bulgari, Boucheron, Verdura y Seaman Schepps, con piezas del siglo XVIII al XX.
- Dónde conseguirlo: Sotheby’s Nueva York, exposición pública desde el 2 de diciembre y sesión de puja el 8 de diciembre; también por teléfono y online desde sothebys.com previo registro de postor.
- Precio estimado: 10 millones de dólares para el conjunto. Lote principal: anillo JAR con diamante rosa anaranjado de 10,10 quilates, entre 2,5 y 3,5 millones. Añadir prima de comprador e IVA de importación en la Unión Europea.
- Ventajas de usarlo — el valor real: Piezas únicas con historial de propiedad trazable (Warhol 1988, duquesa de Windsor 1987): el tipo de procedencia que sostiene el precio de reventa cuando el mercado de joyería se enfría.


