El super El Niño que comenzó en junio ya ha roto récords de temperatura en el Pacífico y los modelos sitúan su pico en diciembre; el calor máximo llegará en 2027, y aún queda margen de acción.
Qué es un super El Niño y por qué este se sale de la serie
Vamos por partes, porque el nombre impone. El Niño es un patrón climático natural que nace en el Pacífico tropical: una gran lengua de agua cálida que se desplaza hacia el este y libera calor del océano a la atmósfera. Ese calor extra no se queda en el mar; se reparte por el planeta y eleva temporalmente la temperatura global. Imagina una olla que lleva años al fuego y a la que alguien sube el gas: el agua no hierve antes por magia, hierve antes porque entra más energía.
Lo que distingue a este episodio es su intensidad. La fuerza de un El Niño se mide con la anomalía Niño3.4, que indica cuánto más calientes están las aguas superficiales de una franja del Pacífico central respecto a la media. Este año esa anomalía lleva desde junio muy por encima de cualquier episodio previo, a veces con un grado entero de diferencia.
Los hitos ya están en los registros. El 18 de septiembre, la anomalía diaria de la región Niño3.4 alcanzó 3,11 grados, un máximo que rompió el récord de la era satelital, que databa de 2015. Septiembre, en conjunto, cerró con una anomalía mensual de 2,84 grados: la más alta desde que hay mediciones de temperatura superficial del mar, a mediados del siglo XIX.
Ya hay efectos visibles en el tiempo del mundo: según el seguimiento publicado por Carbon Brief, este El Niño ha alimentado incendios en Indonesia y ha favorecido supertifones en el Pacífico occidental.
Un año cálido no demuestra ni desmiente nada por sí solo: es la suma de una tendencia de fondo y un empujón natural lo que explica estos picos.
Qué dicen los modelos sobre diciembre de 2026 y el calor de 2027
El análisis de Carbon Brief, que cruza previsiones de más de una docena de modelos climáticos y seis bases de datos globales de temperatura, permite poner cifras a lo que viene. En total se han revisado 656 previsiones de 14 modelos dinámicos. Zeke Hausfather, colaborador de esa publicación, lo ha descrito como un episodio asombroso que podría acabar siendo el más intenso del último milenio.
La media de esas proyecciones sitúa el máximo de la anomalía Niño3.4 en torno a 4 grados, más de un grado por encima del récord anterior, el de 2015-2016. Diez de los catorce modelos esperan que ese máximo llegue en diciembre de 2026; el resto lo adelanta a noviembre.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: 656 previsiones de 14 modelos sitúan el pico de la anomalía Niño3.4 en torno a 4 grados, frente al récord de 2015-2016.
- Por qué importa: Cuanto mayor es el pico, más calor pasa del océano a la atmósfera y más empuja la temperatura global del año siguiente.
- Lo que puedes hacer: Prepararte para el calor extremo y reducir el consumo de energía de origen fósil, que es lo que marca la tendencia de fondo.
- A tener en cuenta: Son proyecciones con incertidumbre: diez modelos apuntan a diciembre y el resto se inclina por noviembre.

El calor récord, sin embargo, no llega con el pico. La temperatura global suele ir unos tres meses por detrás del calentamiento del Pacífico tropical, así que el empujón fuerte se notará en 2027. El cálculo de Carbon Brief sitúa la media global de ese año en torno a 1,74 grados por encima de los niveles preindustriales, con un 96% de probabilidad de que sea el año más cálido del que hay registro.
Aquí conviene un matiz honesto. Las emisiones humanas de gases de efecto invernadero explican casi todo el calentamiento de largo plazo; lo que hace El Niño es añadir un pico temporal sobre esa tendencia. Y estas cifras son proyecciones científicas con su margen de error, no certezas absolutas.
Qué significa esto para ti y qué sí está en tu mano
Pongamos el dato en contexto. Un año por encima de 1,5 grados no equivale a incumplir el Acuerdo de París: ese umbral se refiere a medias de largo plazo, y la ciencia del clima —con el IPCC como referencia— distingue entre la tendencia de fondo y la variabilidad natural. Por eso los años de El Niño son algo más que titulares: son ventanas que muestran cómo responde el sistema cuando le damos un empujón.
Lo que sigue estando en nuestra mano es la tendencia. Un El Niño intenso eleva el pico; reducir emisiones baja el suelo sobre el que se apoya ese pico. No es lo mismo encadenar récords partiendo de una base más caliente que de una más fría: cada décima cuenta.
Y hay margen real, aunque nadie vaya a a frenar un El Niño desde su cocina. Lo que de verdad mueve la aguja son las decisiones grandes —energía, transporte, industria, alimentación— y la presión ciudadana para que se tomen. La salida está identificada: dejar atrás los combustibles fósiles y adaptar las ciudades al calor extremo.
Mientras tanto, el calor de 2027 se puede anticipar: sombra en las calles, avisos sanitarios, agua y refugios climáticos para quienes más lo sufren. Prepararse no es rendirse.
🌍 Ficha de Impacto: el super El Niño de 2026-2027
- El problema: Un episodio de El Niño excepcionalmente intenso que libera calor del Pacífico y empuja la temperatura global hacia máximos históricos.
- Datos importantes: El 18 de septiembre la anomalía diaria de la región Niño3.4 llegó a 3,11 grados, récord de la era satelital. Septiembre cerró con 2,84 grados, el valor mensual más alto desde mediados del siglo XIX.
- Repercusión en tu vida: Más calor extremo y un tiempo más errático, con efectos sobre la salud, las cosechas y el precio de los alimentos.


