¿Por qué seguimos empeñados en freír la patata a fuego vivo cuando lo único que logramos es restarle permeabilidad al tubérculo? La obsesión por ver el aceite burbujeando con fuerza es el primer paso para sentenciar a muerte la creencia de que controlamos la cocina tradicional, transformando un bocado potencialmente tierno en una amalgama de trozos secos y costras...