El estrés no solo te roba la paciencia: también puede cambiar cómo responde tu cuerpo cuando llega un virus, una bacteria o una inflamación tonta que “antes” ni notabas. Y ahí está la trampa, porque lo que tú sientes como “voy tirando” a veces por dentro es modo supervivencia.
Lo más inquietante es que el estrés rara vez se presenta...