El Dr. Javier Ruiz, reconocido especialista en salud ambiental del ICSalud, ha lanzado una advertencia que preocupa a millones de hogares españoles. Los sistemas de climatización domésticos acumulan miles de colonias bacterianas cuando sus filtros permanecen sin cambiar más de tres meses, transformando el aire que respiramos en un potencial foco de enfermedades. Según el estudio de calidad del aire presentado en enero de 2026, el 73% de los hogares españoles no realiza el mantenimiento trimestral recomendado.
La investigación del ICSalud revela datos alarmantes sobre la proliferación de microorganismos en espacios cerrados. Los filtros convencionales pierden hasta el 80% de su capacidad de retención después de 90 días de uso continuo, permitiendo que bacterias, hongos y ácaros circulen libremente por las estancias. Por ello, cambiar o limpiar estos componentes se convierte en una prioridad sanitaria, especialmente para personas con patologías respiratorias crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.
Los filtros HEPA marcan la diferencia en calidad del aire
Los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air) representan la tecnología más eficaz para eliminar partículas microscópicas del ambiente interior. Estos dispositivos capturan el 99,97% de partículas de 0,3 micras, incluyendo bacterias, virus y esporas de moho que los filtros tradicionales dejan pasar. Sin embargo, el Dr. Ruiz subraya que incluso estos sistemas avanzados requieren sustitución trimestral para mantener su efectividad óptima.
El estudio del ICSalud comparó la concentración de microorganismos en viviendas con diferentes sistemas de filtrado. Los resultados muestran que los hogares con aire acondicionado equipado con filtros HEPA presentan una reducción del 85% en la carga bacteriana ambiental frente a los sistemas convencionales. Por el contrario, los aparatos sin mantenimiento pueden multiplicar por cinco la concentración de contaminantes biológicos respecto al aire exterior, invirtiendo paradójicamente su función protectora.
La diferencia de precio entre filtros estándar y HEPA oscila entre 15 y 40 euros, una inversión mínima considerando los costes sanitarios derivados de infecciones respiratorias. Los especialistas recomiendan verificar la compatibilidad del modelo de climatizador antes de adquirir el recambio, ya que las dimensiones y especificaciones técnicas varían según fabricantes.
Señales de alerta que indican contaminación en tu sistema
✓ Olores persistentes: aroma a humedad o moho al encender el aparato
✓ Reducción del caudal: disminución notable en la salida de aire frío o caliente
✓ Manchas visibles: acumulación de polvo grisáceo o verdoso en rejillas
✓ Síntomas respiratorios: tos, estornudos o congestión al permanecer en la estancia
✓ Ruidos anormales: zumbidos o silbidos inusuales durante el funcionamiento
El Dr. Ruiz explica que estos síntomas indican colonización microbiana avanzada en el sistema de climatización. Las bacterias encuentran en los filtros saturados un entorno ideal para reproducirse, con humedad constante procedente de la condensación y materia orgánica procedente del polvo acumulado. Ignorar estas señales puede derivar en patologías como neumonitis por hipersensibilidad o agravamiento de cuadros asmáticos preexistentes.
La temperatura de funcionamiento también influye en la proliferación bacteriana. Los sistemas que operan entre 20 y 25 grados proporcionan condiciones óptimas para el crecimiento de microorganismos mesófilos, los más comunes en ambientes domésticos y potencialmente patógenos para humanos.
Protocolo de mantenimiento para eliminar contaminantes
El protocolo recomendado por el ICSalud establece tres niveles de intervención según la antigüedad del sistema. Para equipos con menos de cinco años, basta con sustituir los filtros cada tres meses y realizar una limpieza superficial mensual de las rejillas exteriores. Los aparatos entre cinco y diez años requieren desinfección química semestral de las bandejas de condensado, donde se acumulan lodos bacterianos especialmente resistentes.
En sistemas superiores a una década, los expertos aconsejan revisión profesional anual que incluya desmontaje completo de la unidad interior, limpieza del intercambiador de calor con productos específicos y verificación del circuito de drenaje. Estas intervenciones eliminan biofilms consolidados que los procedimientos domésticos no alcanzan, garantizando un ambiente interior saludable y prolongando la vida útil del equipo hasta cinco años adicionales.
Impacto económico de descuidar el mantenimiento preventivo
Descuidar el cambio trimestral de filtros genera costes ocultos que superan con creces el precio de los recambios. El estudio del ICSalud cuantifica en 450 euros anuales el sobrecoste energético derivado de un sistema obstruido, que debe trabajar un 35% más para alcanzar la temperatura programada. Además, las averías por acumulación de suciedad representan el 62% de las reparaciones en equipos de climatización, con presupuestos medios de 280 euros por intervención técnica.
El impacto sanitario añade otra dimensión económica relevante. Las infecciones respiratorias asociadas a contaminación interior generan bajas laborales con un coste medio de 180 euros por episodio, según datos de mutuas laborales analizados en el estudio. Por ello, invertir 60 euros anuales en cuatro cambios de filtro previene gastos multiplicados por diez en electricidad, reparaciones y tratamientos médicos, convirtiendo el mantenimiento preventivo en la opción más rentable tanto para la salud como para el bolsillo.




