sábado, febrero 14, 2026

Adiós a la barriga hinchada: Carla Zaplana, nutricionista, y su regla de las 12 horas nocturnas

Carla Zaplana lleva años repitiendo lo mismo: la barriga hinchada no siempre es culpa de lo que comes, sino del caos digestivo que provocas al no darle un respiro a tu cuerpo. Cenas tarde, picas algo antes de dormir, desayunas corriendo apenas te levantas. Tu sistema digestivo trabaja 16 horas seguidas sin parar. El resultado: inflamación, gases, esa sensación de llevar un globo dentro del abdomen.

La estrategia que propone esta dietista-nutricionista es tan simple que parece mentira: 12 horas de ayuno nocturno. Nada de dietas raras ni batidos detox. Solo respetar un paréntesis entre tu última comida del día y la primera del siguiente. Cenas a las 20:00, desayunas a las 8:00. El mecanismo detrás de Carla Zaplana está revolucionando la forma en que miles de personas entienden la hinchazón abdominal.

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El método más fácil de ayuno intermitente

Carla Zaplana describe este ayuno como la versión más accesible del ayuno intermitente, especialmente diseñada para quienes nunca han probado esta práctica. Durante esas 12 horas, tu cuerpo activa mecanismos de limpieza celular que apenas se ponen en marcha cuando comes constantemente.

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La experta explica que ocho de esas horas las pasas durmiendo, lo que convierte el ayuno en algo casi imperceptible. El resto lo cubres cenando temprano y desayunando a una hora normal. Un estudio de 2014 del Salk Institute observó que ratones con ventanas de alimentación de 12 horas experimentaron mejoras metabólicas significativas, incluso manteniendo las mismas calorías.

Esto explica por qué el ayuno nocturno reduce la inflamación abdominal sin tocar un solo alimento de tu dieta actual. No estás eliminando nada, solo reorganizando horarios. El cuerpo interpreta ese paréntesis como señal para activar la autofagia, el proceso donde las células se desintoxican y reparan.

Por qué explota ahora como tendencia verificable

El método de Carla Zaplana ha ganado tracción masiva en las últimas semanas porque los resultados son rápidos y visibles desde la primera semana. A diferencia de otras tendencias nutricionales que prometen cambios en meses, este ayuno nocturno muestra efectos en días.

Las razones de su explosión reciente incluyen:

  • Simplicidad extrema: No requiere apps, productos especiales ni conocimientos técnicos. Cualquiera puede empezar esta noche.
  • Coste cero: A diferencia de dietas que exigen alimentos caros o suplementos, esto no suma ningún gasto.
  • Validación científica reciente: Estudios de 2025 sobre ritmos circadianos refuerzan que comer tarde desajusta el metabolismo y aumenta inflamación.
  • Testimonios masivos en redes: Instagram y TikTok están repletos de antes/después de personas que muestran abdómenes más planos en solo dos semanas.
PlataformaMétricaDato real
TikTokVideos #ayunonocturno180K+
InstagramPosts relacionados420K+
YouTubeVisualizaciones vídeos ayuno 12h15M+

Además, febrero de 2026 ha traído una oleada de nutricionistas españoles validando públicamente este método en medios nacionales. La nutricionista Paloma Quintana recomienda específicamente adelantar la cena antes que atrasar el desayuno, porque cenar tarde desajusta los ritmos circadianos y bloquea la producción de melatonina.

Cómo afecta realmente a tu cuerpo

Frente a este escenario, el ayuno nocturno desencadena una cascada de cambios internos que van más allá de la estética. El primer efecto que notas es la ligereza al despertar: no hay pesadez, ni gases, ni necesidad de correr al baño apenas abres los ojos.

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Durante las últimas horas de ayuno tu intestino completa la limpieza del tubo digestivo, algo imposible cuando comes continuamente. La barriga se deshincha porque reduces la fermentación de alimentos a medio digerir que generan gases. Tus niveles de glucosa se estabilizan, eliminando picos de insulina que favorecen la retención de líquidos y la inflamación abdominal.

Un efecto secundario poderoso: la pérdida de grasa visceral. Cuando el cuerpo agota las reservas de glucógeno durante el ayuno, empieza a quemar grasa acumulada en el abdomen. Es fisiología básica activada por el simple acto de no comer durante 12 horas seguidas mientras duermes.

Más allá del vientre plano

El mecanismo detrás del método de Carla Zaplana revela algo importante sobre cómo el cuerpo gestiona la energía. Durante décadas nos dijeron que comer cada 3 horas aceleraba el metabolismo. La ciencia actual desmonta ese mito: lo que realmente mejora el metabolismo es darle pausas al sistema digestivo.

Cada vez que comes, tu cuerpo libera insulina para procesar glucosa. Si comes constantemente, la insulina permanece elevada, bloqueando la quema de grasa. El ayuno nocturno invierte este ciclo: insulina baja, glucagón alto, grasa usada como combustible.

Esto conecta con un cambio más profundo en 2026: la medicina funcional está revalorizando los ritmos circadianos. Tu cuerpo no procesa igual los alimentos a las 12:00 que a las 22:00. Cenar tarde confunde al páncreas, que naturalmente reduce su actividad por la noche. Resultado: digestión lenta, acumulación de toxinas, barriga hinchada crónica.

Disipando dudas que todos tenemos

Las preguntas son lógicas cuando algo tan simple promete resultados tan visibles. Estas son las más frecuentes:

P: ¿Puedo tomar café solo por la mañana antes del desayuno?
R: Sí, café o té sin azúcar ni leche no rompen el ayuno y pueden extender los beneficios.

P: ¿Qué pasa si una noche ceno más tarde?
R: No pasa nada. Ajusta el desayuno del día siguiente para completar las 12 horas.

P: ¿Funciona si ceno mucho pero respeto las 12 horas?
R: Funciona mejor si cenas ligero, pero el ayuno nocturno ya reduce inflamación aunque cenes cantidad.

P: ¿Cuánto tiempo tarda en verse el cambio?
R: La mayoría nota menos hinchazón en 3-5 días; pérdida de grasa visible tras 2-3 semanas.

Qué pasará con tu rutina digestiva

Mirando adelante, este método exige un reajuste social más que físico. Salir a cenar a las 22:00 complica mantener el ayuno nocturno. Pero ahí está la clave: no es una dieta de todo o nada. Puedes aplicarlo cinco días a la semana y ver resultados.

Carla Zaplana insiste en que el objetivo no es la perfección, sino la consistencia. Si respetas el ayuno nocturno la mayoría de los días, tu cuerpo se adapta y empieza a pedirte cenar más temprano naturalmente. El hambre se autorregula cuando respetas tus ritmos biológicos.

Esto abre la puerta a versiones más avanzadas del ayuno intermitente. Una vez que las 12 horas se vuelven cómodas, muchas personas extienden a 14 o 16 horas sin esfuerzo. El primer paso es simplemente cenar tres horas antes de dormir y despertar con el abdomen plano, sin trucos raros ni productos milagro. Tu digestión te lo agradecerá antes de que termine la semana.

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