sábado, febrero 28, 2026

«El miedo es el principal asesino de nuestros sueños y de nuestra salud»: el cirujano Mario Alonso Puig asegura que el miedo crónico activa respuestas fisiológicas que «inflaman el cuerpo»

¿Y si el mayor enemigo de tu salud no es el tabaco, el sedentarismo ni la mala alimentación, sino algo que llevas dentro desde que eras pequeño? Mario Alonso Puig, cirujano, investigador y uno de los conferenciantes más influyentes de España, lleva décadas señalando al miedo crónico como una de las fuerzas más destructivas —y más silenciosas— que operan en el cuerpo humano.

No se trata de metáforas ni de autoayuda superficial. Varios estudios recientes respaldan lo que Puig lleva años trasladando a sus conferencias: el miedo sostenido en el tiempo activa mecanismos fisiológicos concretos que dañan órganos, alteran hormonas y preparan al organismo para una batalla que nunca llega, consumiéndolo por dentro.

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Lo que Mario Alonso Puig descubrió en el quirófano

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Durante su carrera como cirujano, Mario Alonso Puig observó algo que los libros de medicina no explicaban del todo: pacientes con diagnósticos similares evolucionaban de formas radicalmente distintas. La diferencia, en muchos casos, no estaba en el tratamiento sino en el estado emocional previo.

Esa intuición clínica le llevó a estudiar neurociencia, psiconeuroinmunología y el impacto del pensamiento en la biología. Lo que encontró no le sorprendió a él, pero sí a muchos colegas: el miedo crónico activa el sistema nervioso simpático de forma sostenida y eso, con el tiempo, destroza la salud desde dentro.

Cómo el miedo inflama el cuerpo sin que lo notes

Cuando el miedo es puntual, el cuerpo responde, actúa y se recupera. El problema, advierte Mario Alonso Puig, es cuando esa respuesta de alarma se vuelve permanente. El organismo permanece en estado de emergencia —elevando cortisol, adrenalina y marcadores inflamatorios— aunque no haya ningún peligro real.

Esa inflamación de bajo grado, silenciosa y persistente, está en la base de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI: cardiovasculares, autoinmunes, metabólicas y neurológicas. El cuerpo, literalmente, se ataca a sí mismo porque nadie le ha dicho que la amenaza ya pasó.

El sistema inmune: primera víctima del miedo crónico

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Mario Alonso Puig ha explicado en múltiples foros que el estrés sostenido —impulsado en gran medida por el miedo— genera una desregulación profunda del sistema inmune. Esa desregulación puede manifestarse de dos formas: el organismo baja sus defensas frente a bacterias, virus y células tumorales, o bien empieza a atacar sus propios tejidos.

Ambos escenarios son igualmente preocupantes. Y lo más llamativo es que el desencadenante no siempre es un trauma externo evidente: la sensación crónica de no ser suficiente, de no estar seguro o de no merecer lo bueno también activa esa cascada biológica.

Efecto del miedo crónicoMecanismo implicadoConsecuencia en salud
Inflamación sistémicaElevación de cortisol y citocinasBase de enfermedades cardiovasculares y metabólicas
Bajada de defensasDisregulación inmuneMayor vulnerabilidad a infecciones y tumores
AutoinmunidadRespuesta inmune descontroladaEnfermedades como artritis, lupus o tiroiditis
Deterioro cognitivoReducción de actividad prefrontalPeor toma de decisiones y claridad mental
Bloqueo emocionalAmígdala hiperactivaDificultad para relacionarse y para soñar en grande

Mario Alonso Puig y la neuroplasticidad como antídoto

La buena noticia, y Puig insiste en este punto con especial énfasis, es que el cerebro no está condenado a repetir los mismos patrones. La neuroplasticidad —la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones a cualquier edad— abre una vía real de transformación para quienes han vivido instalados en el miedo durante años.

Cambiar el diálogo interno, practicar la atención plena, cultivar vínculos afectivos auténticos y recuperar el sentido de propósito son, según Mario Alonso Puig, las herramientas más potentes para desactivar esa respuesta de alarma crónica. No como filosofía de vida, sino como protocolos con respaldo científico.

Vivir sin miedo crónico: lo que viene y lo que puedes hacer hoy

El interés médico y social por el impacto del miedo en la salud física no hará sino crecer en los próximos años. Mario Alonso Puig ya anticipa que la medicina del futuro tratará el estado emocional con la misma seriedad que trata la glucemia o la tensión arterial. Y los datos le dan la razón: la psiconeuroinmunología es hoy una de las disciplinas de mayor proyección en los grandes centros de investigación.

Su consejo concreto para quien reconozca en sí mismo ese miedo instalado es claro: no esperar a que el cuerpo mande la señal de aviso. Empezar hoy, con pequeños gestos —una respiración consciente, una conversación honesta, un acto de generosidad— puede ser el primer paso para decirle al sistema nervioso que, por fin, puede dejar de combatir.

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