Por qué los eucaliptos están avivando los incendios forestales en España y Europa

Cada año, más de 400.000 peregrinos que recorren el Camino de Santiago se adentran en un manto verde de eucaliptos en Galicia. Pero ese paisaje, que parece un respiro de naturaleza, esconde una trampa inflamable: los eucaliptos importados de Australia están alimentando incendios cada vez más extremos y la ciencia alerta de que su rápida expansión agrava el riesgo. La buena noticia es que devolver el equilibrio al monte está en nuestras manos.

Por qué el eucalipto convierte un incendio en una tormenta de fuego

A simple vista, un bosque de eucaliptos parece fresco y sombreado. Pero por dentro es un cóctel de elementos que lo convierte en una auténtica tea. Sus hojas contienen aceites altamente inflamables que, al arder, liberan compuestos que aceleran la combustión. Además, la corteza se desprende en largas tiras que, al encenderse, se transforman en pavesas capaces de volar más de 30 kilómetros para iniciar nuevos focos.

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Así ocurrió en los devastadores incendios del Sábado Negro de 2009 en Australia, donde esas brasas viajeras causaron fuegos secundarios a decenas de kilómetros de la línea principal. “Los bosques de eucaliptos son claramente de los más inflamables del mundo”, resume Tim Curran, investigador de la Universidad Lincoln en Nueva Zelanda. “Cuando introduces un eucalipto en un entorno nuevo, alteras lo que llamamos el régimen de incendios: la intensidad, la frecuencia y el comportamiento del fuego”.

La invasión silenciosa que multiplica el peligro

El eucalipto no solo arde con violencia; sabe cómo perpetuarse tras el fuego. Mientras un roble o un castaño autóctonos necesitan más de 80 años para madurar, el eucalipto alcanza su plenitud en apenas 15. Por eso, después de un incendio, rebrota con fuerza y ocupa el terreno antes que las especies nativas. Esa ventaja biológica, sumada a la plantación masiva para alimentar la industria papelera y maderera, ha transformado el paisaje del noroeste peninsular.

El resultado es una trampa que se retroalimenta sola: el fuego elimina la competencia, el eucalipto se instala más deprisa y, al ser tan inflamable, eleva la probabilidad de nuevos incendios aún más voraces. Un ciclo que se realimenta y y convierte el paisaje en un polvorín. A esto se añade el abandono del rural: las nuevas generaciones se marchan a las ciudades y dejan atrás plantaciones sin control, muchas de ellas ilegales.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: El eucalipto ocupa ya 22 millones de hectáreas en más de 90 países y más de medio millón en Galicia, según los análisis de DW.
  • Por qué importa: Es una especie extremadamente inflamable que altera el régimen de incendios, haciendo los fuegos más intensos, extensos y frecuentes.
  • Lo que puedes hacer: Apoyar iniciativas de restauración con especies autóctonas y exigir una gestión forestal que priorice la diversidad sobre la plantación masiva.
  • A tener en cuenta: La industria maderera facturó 167 millones de euros en 2024 solo en Galicia; el reto es equilibrar economía y seguridad frente al fuego sin prohibiciones absolutas.

incendios España

La industria facturó 167 millones de euros en 2024 solo en Galicia, lo que explica por qué las administraciones han mirado hacia otro lado durante décadas. Pero el precio de esa inacción lo muestran las llamas: el año pasado fue el peor ejercicio de incendios en Europa, con más de un millón de hectáreas calcinadas, buena parte de ellas en la península ibérica.

Un bosque de eucaliptos no se incendia solo, pero cuando el fuego llega, lo convierte en una tormenta incontrolable; la diversidad es la única salida.

Lo que sí está en tu mano: gestión inteligente y diversidad

Frente al avance del monocultivo, están brotando respuestas desde la sociedad civil. En Froxán, al oeste de Santiago de Compostela, la comunidad creó las Brigadas Deseucaliptizadoras, un grupo de voluntarios que empezó con 50 personas y hoy suma 1.500 en toda Galicia. Se dedican a eliminar eucaliptos de terrenos comunales y a dejar espacio para que los árboles autóctonos recuperen su lugar. “Queremos construir cortafuegos verdes y aspirar a un monte que se gestione solo, resistente al fuego y al cambio climático”, explica Joam Evans Pim, líder vecinal.

La administración gallega implantó una moratoria a las nuevas plantaciones, pero su cumplimiento es irregular y las plantaciones ilegales persisten. Luisa Piñeiro, directora general de gestión forestal autonómica, reconoce fallos del pasado pero rechaza las prohibiciones totales: “En lugar de vetar, deberíamos tener primero un plan de gestión forestal que garantice la diversidad”. La clave, insiste, está en la planificación y en mezclar especies.

Análisis: la evidencia que respalda el cambio

Los estudios científicos y la experiencia de Portugal —donde en 2017 murieron personas atrapadas por el fuego en sus coches— demuestran que la acumulación de paisajes inflamables sin gestión es una bomba de relojería. Joaquim Sande Silva, de la Universidad Politécnica de Coimbra, subraya que la industria de la celulosa tiene cabida, pero “debe ser muy estricta en cómo se hacen las plantaciones y qué ecosistemas se reemplazan”. La buena noticia es que revertir la tendencia no exige erradicar el eucalipto, sino ordenar el territorio: combinar usos productivos con corredores de vegetación nativa que frenen el avance del fuego, aplicar las leyes forestales que ya existen y recuperar el conocimiento del monte que el abandono rural ha diluido.

Las experiencias comunitarias demuestran que se puede. Basta con devolver al bosque la diversidad que nunca debió perder.

🌍 Ficha de Impacto: Los eucaliptos y el fuego

  • El problema: El eucalipto, especie exótica altamente inflamable, está intensificando los incendios en España y Europa al expandirse sin control y desplazar a la vegetación nativa.
  • Datos importantes: Cubre 22 millones de hectáreas en el mundo, medio millón solo en Galicia; genera 167 M€ al año pero multiplica el riesgo de fuegos extremos, y sus pavesas pueden viajar 30 km para iniciar nuevos focos.
  • Repercusión en tu vida: Aumenta la probabilidad de incendios cerca de núcleos rurales y encarece la lucha contra el fuego; recuperar bosques diversos mejora la seguridad, la biodiversidad y la calidad del paisaje.

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