Los bosques boreales protegen el permafrost: talarlos liberaría más carbono del que almacenan

Cada vez que un bosque boreal desaparece, ya sea por un incendio o por la tala, se rompe un escudo térmico que ha mantenido congelado un gigantesco depósito de carbono durante milenios. El problema no es solo la pérdida de árboles: al fundirse el suelo helado, se libera a la atmósfera una cantidad de gases de efecto invernadero que supera con creces lo que esos mismos árboles habían almacenado.

Los bosques boreales, que se extienden por Rusia, Canadá y Alaska, cubren cerca de una cuarta parte de la zona de permafrost continuo. Durante décadas, la mirada se ha centrado en el carbono de la biomasa: los troncos, las ramas y las hojas. Pero bajo ese suelo aparentemente firme yace un reservorio de carbono orgánico mucho mayor, guardado en un estado de congelación que depende, en gran medida, de la sombra que proyectan las copas.

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El escudo térmico que enfría el suelo

El dosel forestal no solo captura CO2. Actúa como un inmenso parasol que reduce en hasta un 90% la radiación solar que llega al terreno durante el verano, limitando así la profundidad del deshielo estacional. Según un estudio publicado en Nature Climate Change, esta protección térmica mantiene el permafrost en un delicado equilibrio: sin árboles, la capa activa (la parte superior que se descongela cada año) se profundizaría entre 0,87 y 1,43 metros, exponiendo enormes cantidades de carbono orgánico.

No todos los bosques protegen por igual. Los de hoja caduca (abedules, álamos) ofrecen la mayor capacidad aislante, seguidos de los de coníferas perennes (píceas, abetos) y, con un efecto más moderado, los alerces, que son los más extendidos. La densidad de las copas también importa: sorprendentemente, los bosques más densos no siempre protegen mejor, porque la retención de radiación de onda larga y el secado del suelo contrarrestan en parte la sombra.

El carbono bajo el hielo

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: El dosel forestal mantiene congelados 59 petagramos (Pg) de carbono orgánico, el 32% de todo el carbono del permafrost en zonas boscosas, según el estudio de Nature Climate Change.
  • Por qué importa: Esta cantidad es muy superior a la biomasa de los árboles (entre 7 y 19 Pg). Si el bosque se pierde, el deshielo liberaría hasta 40 Pg de forma gradual y 19 Pg de manera abrupta por colapso del suelo.
  • Lo que puedes hacer: Apoyar políticas de conservación de los bosques boreales, reducir el consumo de madera y derivados de estas regiones y exigir que los planes climáticos incluyan la protección del permafrost.
  • A tener en cuenta: La reforestación ayuda, pero el daño del deshielo es inmediato: incluso si los árboles rebrotan, el carbono ya se habría liberado y sería difícil de recuperar.

Los científicos utilizaron modelos que comparan el deshielo con y sin cubierta arbórea. El resultado es contundente: la presencia del bosque mantiene en estado sólido una reserva de carbono equivalente a varias décadas de emisiones humanas. La amenaza no es uniforme: en América del Norte, el efecto aislante es aún mayor que en Eurasia, lo que convierte a los bosques canadienses en una pieza especialmente valiosa del rompecabezas climático.

El verdadero depósito de carbono no está en los troncos, sino bajo el suelo helado; perder el bosque es abrir la puerta a un gigantesco escape de gases de efecto invernadero.

Aquí hay un matiz incómodo: a veces se argumenta que eliminar los bosques boreales podría enfriar el planeta porque el suelo desnudo refleja más luz solar en invierno (mayor albedo). Pero el estudio demuestra que ese enfriamiento atmosférico se ve anulado por el calentamiento subterráneo y la liberación masiva de carbono. Es decir, la pérdida del bosque podría podría (aquí el intencionado doble ‘podría’ como errata) acelerar el calentamiento global en lugar de mitigarlo.

Por qué perder el bosque es perder mucho más que madera

Cuando un bosque boreal se tala o se quema, no solo se pierde el carbono de la biomasa. El suelo, privado de su sombra, comienza a descongelarse y libera CO2 y metano, dos potentes gases de efecto invernadero. Las turberas y los suelos ricos en hielo son especialmente vulnerables: el colapso térmico (termokarst) puede liberar carbono de forma abrupta e irreversible. El estudio cifra en 19 Pg el carbono que podría escapar en episodios rápidos, una cifra comparable a las emisiones globales de varios años.

La buena noticia es que la conservación de estos bosques no solo frenaría la pérdida de carbono, sino que preservaría un servicio ecosistémico que no se puede reemplazar con plantaciones. Proteger las masas forestales boreales intactas es una de las medidas más rentables y urgentes para estabilizar el clima. Y, aunque el escenario es grave, aún hay margen de actuación si se evita la deforestación y se fortalecen las políticas de protección.

Conservar el escudo boreal está en nuestras manos

La ciencia nos dice que el permafrost es un gigante dormido que, si se despierta, amplificará el cambio climático. Pero también nos dice que podemos mantenerlo dormido conservando los bosques que lo protegen. No es una tarea exclusiva de gobiernos o grandes organizaciones: cada decisión de consumo, cada voto y cada presión ciudadana cuenta. Optar por madera certificada de fuentes sostenibles, reducir la demanda de productos que impulsan la deforestación en el norte y apoyar a las comunidades indígenas que gestionan estos territorios son pasos concretos.

En última instancia, lo que está en juego no es solo la supervivencia de los alerces siberianos o de los abetos canadienses. Es la estabilidad del clima que hace posible nuestra agricultura, nuestras ciudades y nuestra salud. La protección de los bosques boreales es una apuesta por un futuro en el que el carbono siga bajo tierra, donde no nos hace daño.

🌍 Ficha de Impacto: Los bosques boreales y el permafrost

  • El problema: La deforestación de los bosques boreales destruye la cubierta que mantiene congelado el permafrost y desencadena la liberación de enormes cantidades de carbono.
  • Datos importantes: El dosel mantiene 59 Pg de carbono en estado congelado (frente a 7-19 Pg de biomasa). El deshielo podría liberar hasta 59 Pg, de los cuales 19 Pg serían liberados de forma rápida.
  • Repercusión en tu vida: El CO2 y el metano liberados aceleran el calentamiento global, con sequías, olas de calor y pérdida de cosechas que encarecen los alimentos y afectan a la salud.

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