Las artes de pesca del atún a la deriva invaden más de la mitad de las áreas marinas protegidas del mundo

Cada lata de atún que abres en casa tiene un viaje oculto mucho menos inocente de lo que imaginas. Detrás de ese atún, las flotas industriales despliegan miles de balsas a la deriva que no solo atraen bancos de peces, sino que también invaden áreas protegidas y dañan los ecosistemas marinos más valiosos. Un nuevo estudio publicado en Science Advances en junio de 2026 revela que los dispositivos de concentración de peces a la deriva —conocidos como dFAD— afectan a más de la mitad de las areas marinas protegidas del planeta. Y lo hacen tras viajar miles de kilómetros, dañando corales y enredando a cualquier animal que se cruce en su camino.

¿Qué son los dispositivos a la deriva y por qué están en todas partes?

Los dFAD son balsas flotantes que los barcos de cerco —esas enormes embarcaciones que rodean los cardúmenes con redes gigantes— lanzan al mar para atraer a especies como el atún listado, el rabil y el patudo. Cada dispositivo lleva boyas con satélite y ecosondas que permiten a las empresas saber dónde está y cuánto pescado hay debajo. Pero cuando se desactivan o se pierden, esas balsas siguen su deriva. No distinguen entre zonas de pesca y santuarios marinos, y una corriente puede arrastrarlas a cualquier rincón del océano.

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El estudio, liderado por Boris Worm, ecólogo marino de la Universidad de Dalhousie (Canadá), combinó registros pesqueros, investigaciones previas y encuestas a personal de áreas marinas protegidas para trazar el viaje de estos dispositivos. El resultado es demoledor: los dFAD recorren miles de kilómetros desde su punto de origen, y muchas veces terminan encallados en arrecifes de coral o enredados en manglares, con consecuencias devastadoras para la fauna y para las comunidades que viven del mar.

Aquí es donde la cifra más alarmante cobra sentido: más de la mitad de las áreas marinas protegidas del mundo registran intrusiones de esta pesca fantasma. Estos espacios fueron creados precisamente para salvaguardar la biodiversidad, pero el arte de pesca industrial no entiende de mapas ni de leyes. Y aunque un área prohíba la pesca dentro de sus límites, una balsa lanzada a cientos de kilómetros puede acabar allí igualmente.

El impacto real: corales destrozados, animales atrapados y playas llenas de basura

Cuando un dFAD encalla en un arrecife de coral, el daño es inmediato. Las estructuras flotantes golpean las colonias de coral, y las redes o cabos que arrastran se enganchan a ellas, rompiendo organismos que tardaron décadas en crecer. Además, la fauna marina queda atrapada sin posibilidad de escape: tortugas, delfines, tiburones y hasta aves marinas pueden enredarse y morir. Las comunidades costeras se enfrentan luego a la tediosa tarea de retirar los restos, con costes que nadie asume.

El problema va más allá: al ser dispositivos diseñados para acumular peces, los dFAD también atraen a depredadores y especies no deseadas que acaban en las redes sin control. Esa pesca accidental agrava la presión sobre poblaciones ya amenazadas. Y cuando las balsas se hunden, los materiales plásticos y los componentes electrónicos liberan contaminantes que persisten durante años.

Las artes de pesca no respetan fronteras: un dispositivo lanzado en el Pacífico puede terminar destruyendo un arrecife a miles de kilómetros y asfixiando a una tortuga en un santuario protegido.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: Más de la mitad de las áreas marinas protegidas del mundo sufren intrusiones de dFAD, según el estudio de Science Advances.
  • Por qué importa: Estos dispositivos dañan corales, enredan fauna y dejan residuos plásticos que afectan a ecosistemas y comunidades costeras.
  • Lo que puedes hacer: Elegir atún con certificación de pesca sostenible y sin uso de FAD (MSC o pole and line) reduce la demanda de estas prácticas.
  • A tener en cuenta: La pesca con FAD también genera capturas accesorias de juveniles de atún y otras especies, lo que perjudica la renovación de los stocks.

Lo que sí está en tu mano: elegir atún más sostenible

La investigación deja claro que el problema es global y requiere soluciones coordinadas. Pero también pone el foco en el poder de la demanda: cada decisión de compra envía una señal a la industria. Cuando elegimos latas de atún con el sello MSC (Marine Stewardship Council) o la indicación «pole and line» (pesca con caña), estamos premiando métodos que no dependen de grandes balsas a la deriva y que reducen drásticamente la pesca accidental.

La transición no es una utopía. Varias pesquerías ya han empezado a usar FAD biodegradables y a mejorar la trazabilidad de sus capturas. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsan directrices para minimizar el impacto de estos dispositivos. Además, algunas cadenas de supermercados están retirando el atún capturado con FAD de sus lineales, respondiendo a la presión de consumidores informados.

Sin embargo, también hay que ser honestos: el camino hacia un atún totalmente sostenible es largo. Muchos stocks de atún patudo y rabil siguen en situación delicada, y la certificación no siempre es perfecta. Pero la ciencia muestra que, si nos movemos hacia modelos de pesca selectiva y reducimos la basura fantasma, los beneficios para los océanos son enormes. La buena noticia es que el cambio ya ha comenzado, y está en nuestra mano acelerarlo.

🌍 Ficha de Impacto: Artes de pesca del atún a la deriva en áreas marinas protegidas

  • El problema: Los dispositivos de concentración de peces a la deriva (dFAD) invaden más de la mitad de las áreas marinas protegidas, dañando corales y atrapando fauna.
  • Datos importantes: El estudio en Science Advances (2026) documenta que recorren miles de km, encallan en arrecifes y generan residuos. Afectan a especies como tortugas, delfines y tiburones.
  • Repercusión en tu vida: Comprar atún con certificación sostenible (MSC, pole and line) reduce la demanda de pesca con FAD y contribuye a proteger la biodiversidad marina y tu propia salud alimentaria.

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