Prevenir el herpes zóster no solo evita una erupción dolorosa: un estudio observacional asocia la vacuna recombinante con un 9% menos de carga cardiovascular en adultos mayores. Un dato que refuerza la prevención a partir de los 50, siempre de la mano de un profesional sanitario.
El estudio, publicado en Nature Medicine, comparó a personas que recibieron la vacuna recombinante frente al herpes zóster (comercializada como Shingrix) con quienes habían recibido la versión anterior de virus vivos atenuados (Zostavax). Esta segunda opción dejó de comercializarse en mercados como el estadounidense, pero el análisis permite recuperar información valiosa sobre posibles efectos añadidos.
En total, los investigadores analizaron los datos de 72.920 personas de 60 años o más. Alrededor de la mitad se vacunó con la versión viva entre abril y septiembre de 2017; la otra mitad recibió la opción recombinante en el mismo periodo de 2018. Tras siete años de seguimiento, quienes recibieron Shingrix presentaron un 9% menos de carga cardiovascular que quienes habían recibido Zostavax.
El beneficio se reflejó en varios problemas concretos. La carga de enfermedad coronaria fue un 10% menor; la de insuficiencia cardíaca, un 12% menor; y la de fibrilación auricular, un 7% menor. En el caso del ictus isquémico, la reducción alcanzó un 12% en hombres, aunque no se observó una asociación significativa en mujeres.
Qué dice la evidencia: menos carga cardiovascular asociada a la vacuna recombinante
La palabra clave aquí es ‘asociada’. El trabajo es observacional: los investigadores observaron lo que ocurrió en dos grupos, pero no asignaron al azar quién recibía cada vacuna. Por eso los propios autores, según recoge la publicación, insisten en que no puede afirmarse que la vacuna cause directamente el menor riesgo cardiovascular.
Este matiz importa. La comparación con la versión anterior, en lugar de con personas no vacunadas, da una perspectiva distinta a la de estudios previos. Ayuda a entender si la opción más moderna podría añadir un beneficio más allá de prevenir la culebrilla, pero no convierte la vacunación en un tratamiento cardiovascular.
El beneficio principal de la vacuna sigue siendo evitar el herpes zóster; la posible protección cardiovascular es un hallazgo esperanzador, no una promesa.
Por qué prevenir el herpes zóster podría ayudar al corazón
La explicación más sólida gira en torno a la inflamación, según especialistas consultados por el medio Healthline. El herpes zóster se produce cuando el virus de la varicela, que permanece latente en el organismo, se reactiva (más contexto en su entrada de Wikipedia). Esa reactivación puede desencadenar una respuesta inflamatoria importante.
La inflamación crónica, a su vez, participa en la aterosclerosis, es decir, en el endurecimiento y estrechamiento de las arterias que están detrás de muchos problemas cardiovasculares. Si la vacuna reduce la incidencia de herpes zóster, también podría evitar parte de esa carga inflamatoria. Es una hipótesis plausible, aunque todavía no confirmada.
También se ha señalado una posible relación con un marcador inflamatorio, la interleucina-6. Los autores del estudio observaron una reducción de este marcador, lo que apuntalaría la idea de que la vacuna recombinante actúa en parte como un agente antiinflamatorio. Cabe recordar que no es un efecto exclusivo de la vacuna, sino una consecuencia indirecta de evitar la infección.
📋 Los datos clave de un vistazo
- Estudio: Análisis observacional publicado en Nature Medicine con 72.920 personas de 60 años o más.
- Resultado principal: Un 9% menos de carga cardiovascular a lo largo de siete años en quienes recibieron la vacuna recombinante.
- Reducciones específicas: Enfermedad coronaria un 10%, insuficiencia cardíaca un 12% y fibrilación auricular un 7%.
- A tener en cuenta: No prueba que la vacuna cause el beneficio; la prevención del herpes zóster sigue siendo el objetivo principal.
Una lectura honesta: prevención, no una promesa
La recomendación de fondo no cambia. Las autoridades sanitarias, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, recomiendan la vacunación frente al herpes zóster a los adultos a partir de los 50 años, y también a personas más jóvenes con el sistema inmunitario debilitado por enfermedad o tratamiento. En España, la vacuna se ha ido incorporando a los calendarios de prevención para determinados grupos, con criterios que conviene consultar en cada comunidad autónoma.
La vacuna recombinante se administra en dos dosis separadas generalmente entre dos y seis meses. Su protección frente al herpes zóster ronda el 90%, claramente por encima de la anterior versión viva, que se situaba entre el 50% y el 60% y perdía eficacia con el tiempo.
Para la salud cardiovascular, este estudio no reemplaza lo esencial: caminar a diario, mantener una alimentación basada en alimentos frescos, no fumar, vigilar la tensión arterial y el colesterol, y descansar bien. La posible reducción de riesgo asociada a la vacuna sería un complemento para ciertas personas, no un atajo.
En edades más jóvenes, a partir de los 50, la vacuna se recomienda sobre todo para evitar el herpes zóster; el posible efecto cardiovascular no está tan caracterizado. La evidencia más sólida se centra en mayores de 60, que es justo el grupo donde la reactivación del virus y las complicaciones son más habituales.
Ante cualquier duda, lo más prudente es hablar con el médico o la enfermera. Ellos pueden valorar el historial personal, el momento adecuado y si esta vacuna tiene sentido para ti. La información de este artículo es orientativa y no sustituye una consulta sanitaria profesional.
📌 Ficha de Salud: vacunación frente al herpes zóster y salud cardiovascular
- El consejo: Valora con tu centro de salud la vacunación frente al herpes zóster si estás en la franja de edad recomendada o tienes factores de riesgo.
- Datos importantes: La vacuna recombinante previene el herpes zóster con una eficacia en torno al 90%. Un estudio observacional asocia su uso con un 9% menos de carga cardiovascular.
- Repercusión en tu vida: Evitar el herpes zóster puede ahorrarte dolor y complicaciones; el posible beneficio cardiovascular es un respaldo más, no un sustituto de los hábitos saludables.


