Muchas personas buscan el calor de mantas eléctricas, braseros o bolsas de agua caliente sin pensar que ese calor suave, aplicado durante horas, puede dejar manchas reticuladas en la piel: es el eritema ab igne.
Qué es el eritema ab igne y por qué deja manchas en la piel
El eritema ab igne es una alteración de la piel causada por la exposición repetida y prolongada a una fuente de calor que no llega a quemar. Su nombre lo dice todo: eritema, enrojecimiento; ab igne, a causa del fuego. La piel no se quema en una sola exposición, pero el calor de baja intensidad acaba alterando los pequeños vasos de la dermis. La descripción del término está recogida en esta entrada de Wikipedia.
El signo más característico es un enrojecimiento con patrón en forma de red. Con el tiempo, la zona puede volverse marrón o violácea y quedar más pigmentada. En la mayoría de los casos, la lesión mejora al retirar la fuente de calor, aunque el proceso puede tardar semanas o meses.
Suele aparecer en zonas que reciben calor de forma frecuente: los muslos por el ordenador portátil, el abdomen por la bolsa de agua caliente o las piernas por la cercanía al brasero. La persona no lo relaciona de inmediato porque no duele como una quemadura tradicional. La piel no duele, pero guarda memoria del calor.
Mantas, braseros y bolsas de agua caliente: el calor suave como enemigo silencioso
El caso publicado en BMJ Case Reports lo firman médicos de University Hospitals of Leicester NHS Trust: un niño que apoyaba un portátil sobre el abdomen hasta ocho horas al día desarrolló eritema ab igne. Los autores recuerdan que este mecanismo no es nuevo: históricamente era más común en adultos por el uso de bolsas de agua caliente y almohadillas térmicas.
En una casa ocurre lo mismo con las mantas eléctricas que se usan toda la noche, los braseros que se mantienen cerca de las piernas o las bolsas calientes que se apoyan sin capa intermedia. Esta exposición cálida, sostenida y repetida, rara vez duele en el momento, por eso muchas personas no asocia las marcas con la fuente de calor.
Retirar la fuente de calor es el primer paso: la mayoría de las marcas mejora cuando la piel deja de recibir ese estímulo repetido.
Cómo prevenir las manchas con hábitos sencillos
La primera recomendación es tan simple como efectiva: retira o aléjate de la fuente de calor antes de que la piel se enrojezca. Puedes seguir usando mantas y bolsas durante el invierno, pero conviene limitar el tiempo de contacto y colocar una barrera física —ropa, toalla o funda— entre el calor y la piel.
Con las bolsas de agua caliente, usa siempre funda y no las apliques sobre la piel desnuda. Con las mantas eléctricas, evita el contacto directo prolongado durante el sueño. Y con los braseros, la distancia marca la diferencia: un palmo de separación reduce muchísimo el riesgo.
- Usa una funda o una toalla fina entre la bolsa y la piel.
- No duermas toda la noche con la manta eléctrica en contacto directo.
- Mantén el brasero a una distancia prudente de piernas y caderas.
- Revisa la piel cada semana si usas calor a diario.
📋 Los datos clave de un vistazo
- Qué es: Una lesión cutánea reticulada por exposición repetida a calor de baja intensidad.
- Qué lo causa: Mantas eléctricas, braseros, bolsas de agua caliente o dispositivos apoyados sobre la piel durante horas.
- Cómo se previene: Limita el tiempo de contacto, usa capas intermedias y revisa la piel con frecuencia.
- A tener en cuenta: En raros casos de exposición prolongada, la pigmentación puede persistir o aparecer una lesión maligna.
Cuándo consultar al dermatólogo y por qué conviene no esperar
Aunque el caso reciente se refiere a un niño y un portátil, el mecanismo es idéntico al que se describe desde hace décadas en adultos: el calor suave que mantenemos cerca del cuerpo durante el frío. Para una persona mayor, proteger la piel es especialmente relevante porque la sensibilidad térmica puede verse reducida y la piel, más fina, muestra antes los cambios.
Este artículo tiene vocación divulgativa: informa y orienta, pero no sustituye una valoración profesional. Si notas una mancha reticulada que no desaparece tras retirar el calor, consulta con tu médico de cabecera o pide cita en dermatología. El dermatólogo valorará la lesión y descartará otras causas; no esperes a que la marca cambie de color para pedir cita.
La mayoría de las lesiones mejora al eliminar la fuente de calor, como ocurrió con el caso descrito. No obstante, los propios autores advierten de que, en raras ocasiones, la exposición crónica puede dejar pigmentación persistente o, en casos de larga duración, derivar en una transformación maligna. Aquí reside la lección: el calor suave no es inofensivo si se repite.
No cunda el pánico. Estas marcas no aparecen por usar el brasero una tarde; el riesgo llega con la repetición diaria y el contacto prolongado. Ajustar el tiempo de uso y poner una capa intermedia resuelve la mayoría de los casos, y revisar la piel una vez por semana es un hábito barato y muy eficaz.
📌 Ficha de Salud y Bienestar: Eritema ab igne
- El consejo: Retira o aleja la fuente de calor antes de que la piel se enrojezca y usa siempre una capa intermedia.
- Datos importantes: El eritema ab igne aparece por calor de baja intensidad repetido. Suele mejorar al retirar la fuente, aunque puede dejar pigmentación persistente.
- Repercusión en tu vida: Menos manchas, una piel más sana y la tranquilidad de usar el calor del invierno sin sustos.


