La vitamina A, concretamente su derivado cosmético el retinol, se ha convertido en la protagonista de las rutinas nocturnas de septiembre. No es una moda pasajera: varias dermatólogas españolas coinciden en que este activo ayuda a frenar la hiperpigmentación que deja el verano, siempre que se use de la forma correcta.
El motivo tiene una explicación sencilla que muchas veces se pasa por alto. El retinol es un compuesto fotosensible, lo que significa que la luz solar lo degrada y le resta eficacia. Por eso, aplicado de día, apenas hace nada; de noche, en cambio, trabaja mientras la piel se regenera.
Por qué la vitamina A actúa mejor de noche
Cristina de Hoyos, dermatóloga médico-quirúrgica y directora del área médica de Clínica Ceta, explica que el retinol puede utilizarse durante todo el año, incluido el verano, si se aplica correctamente. La confusión, según distintos expertos consultados, viene de mezclar dos conceptos que no son lo mismo.
Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, lo resume así: el retinol no es fotosensibilizante, sino fotosensible. Es decir, no provoca manchas por sí mismo, simplemente se desactiva con la luz y por eso su rutina natural es nocturna.
Qué es exactamente y cómo actúa sobre las manchas
El retinol es un derivado directo de la vitamina A, y su función principal en dermatología es estimular la renovación celular. Al acelerar ese recambio de células, ayuda a que la melanina acumulada en las capas superficiales de la piel se elimine más rápido, lo que se traduce en un tono más uniforme.
Además de su efecto sobre las manchas, regenera la piel desde dentro, mejora la textura y reduce la apariencia de los poros. Es, según varios especialistas, de los activos con más evidencia científica acumulada en cosmética facial.
El mito que hay que dejar atrás
Durante años se repitió que había que abandonar el retinol antes de las vacaciones para evitar manchas. Grupo Pedro Jaén ha sido claro al respecto: el retinol no produce manchas por sí mismo ni favorece la aparición de hiperpigmentaciones cuando se usa con criterio.
Lo que sí puede ocurrir es que, en las primeras semanas de tratamiento, la piel esté más sensible o irritada, y en ese estado tolere peor la exposición solar. Ahí es donde surge el verdadero riesgo: la combinación de irritación y sol sin protección, no el activo en sí mismo.
Cómo introducirlo sin cometer errores
Empezar con la concentración adecuada marca la diferencia entre una piel que responde bien y una que se irrita innecesariamente. Los dermatólogos recomiendan iniciar de forma gradual, sobre todo si es la primera vez que se incorpora este activo a la rutina.
La protección solar, insisten todos los expertos consultados, no es opcional: es la que sostiene los resultados y evita que vuelvan a aparecer las manchas que se intentan tratar.
- Aplicarlo siempre por la noche, con la piel bien seca tras la limpieza
- Empezar con 2-3 noches por semana y aumentar según tolerancia
- Usar SPF 50 cada mañana sin excepción, incluso con cielo nublado
- No combinarlo la misma noche con vitamina C, AHA/BHA o ácido azelaico
Lo que viene: rutinas más inteligentes, no más agresivas
La tendencia para lo que queda de año apunta a rutinas de piel más razonadas, donde cada activo tiene su momento y su función, en lugar de acumular productos potentes sin criterio. La constancia gana la partida a la agresividad, y eso es una buena noticia para quienes llevan años sufriendo irritaciones evitables.
El consejo final de los especialistas es tan simple como efectivo: si las manchas cambian de forma, tamaño o color, o si la piel reacciona mal a un producto nuevo, lo prudente es consultar con un dermatólogo antes de seguir experimentando por cuenta propia. La paciencia, junto con la fotoprotección diaria, sigue siendo la base de cualquier estrategia que funcione a medio plazo.



