Terapia hormonal de la menopausia: qué cambia entre tomarla por vía oral o a través de la piel

La terapia hormonal de la menopausia alivia los sofocos y los sudores nocturnos, pero un amplio estudio danés apunta que el riesgo de coágulos no es igual si el estrógeno entra por la boca o a través de la piel.

Es una de esas preguntas que muchas mujeres llevan años haciéndose en la consulta cuando llega la menopausia: si merece la pena el tratamiento y cuánto tiempo se puede mantener. Un trabajo publicado en The BMJ añade ahora un matiz importante: también cuenta la vía por la que entra el estrógeno.

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Porque no es lo mismo tragar una pastilla que aplicar un gel, un aerosol o un parche. El estrógeno llega al hígado de forma muy distinta según la vía, y ahí está buena parte de la explicación.

Por qué la vía de administración cambia el riesgo

Cuando el estrógeno se toma por vía oral, pasa primero por el hígado antes de llegar a la circulación general. Ese primer paso hepático altera la producción de proteínas relacionadas con la coagulación, y de ahí viene buena parte del riesgo trombótico que se ha descrito con la terapia de reemplazo hormonal, la conocida como TRH.

Con la vía transdérmica, en cambio, el estrógeno se absorbe a través de la piel y entra en el torrente sanguíneo sin ese primer filtro hepático. De ahí que las guías clínicas y las sociedades médicas insistan tanto en la vía de administración y no solo en la dosis.

A veces la diferencia entre dos tratamientos no está en el principio activo, sino en el camino que recorre hasta llegar a la sangre.

Ojo con esto: que una vía tenga un perfil de riesgo más favorable no significa que sea la adecuada para todas. Cuentan los antecedentes personales, la edad, el tipo de síntomas, y hasta las preferencias de cada mujer. Esa valoración conjunta es trabajo de la consulta, no de un titular.

Ninguna decisión sobre la menopausia se toma en abstracto: se toma con una historia clínica delante y con un profesional que la conoce.

Oral frente a transdérmica: lo que encontró el estudio danés

La investigación la firman el Steno Diabetes Center de Copenhague y el Hospital Universitario del Norte de Zelanda, en Dinamarca. Los autores revisaron el registro sanitario de mujeres de entre 50 y 69 años diagnosticadas por primera vez de tromboembolia venosa, ictus isquémico o infarto de miocardio entre 2003 y 2021.

Identificaron 9.807 mujeres con tromboembolia venosa, 18.460 con ictus isquémico y 11.974 con infarto de miocardio, y las compararon con grupos de mujeres sin enfermedad trombótica. Después cruzaron esos datos con los registros de prescripciones para ver qué terapia hormonal habían usado, por qué vía, a qué dosis y durante cuánto tiempo.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • Qué es: La terapia hormonal alivia los sofocos y los sudores nocturnos; se administra por vía oral o transdérmica (parches, geles, aerosoles).
  • Qué encontró el estudio: La vía oral se asoció con más tromboembolia venosa, con independencia de la dosis y la duración; la transdérmica no mostró un aumento general del riesgo.
  • Una cifra: Un caso adicional de tromboembolia por cada 1.055 mujeres que usan terapia oral durante un año, según el trabajo.
  • A tener en cuenta: Es un estudio observacional: describe asociaciones, no prueba causa y efecto. La decisión corresponde al médico.

Los resultados fueron contundentes en un punto: el uso actual de terapia hormonal oral se asoció con un mayor riesgo de tromboembolia venosa en las piernas o los pulmones, y ese exceso apareció con independencia de la dosis y de la duración del tratamiento.

El riesgo de ictus isquémico y de infarto, en cambio, quedó acotado a un escenario concreto: dosis altas de estradiol oral, por encima de 1 mg al día, mantenidas más de un año. En cifras absolutas, el trabajo estima un ictus adicional por cada 1.642 mujeres y un infarto adicional por cada 3.846.

La terapia transdérmica no mostró un aumento general del riesgo trombótico, ni con parches, ni con geles ni con aerosoles, y tampoco pareció depender del régimen, la dosis o la duración. Los autores sí detectaron más infartos entre quienes usaban terapia cíclica transdérmica combinada, aunque advierten de que esa estimación se apoya en datos escasos.

Lo que este estudio no puede responderte

Conviene poner las cosas en su sitio. Se trata de un estudio observacional, así que describe asociaciones y no demuestra causa y efecto. Los autores reconocen que faltaban datos sobre la edad de la menopausia, el índice de masa corporal o el tabaquismo, y que los resultados podrían no ser aplicables a poblaciones más diversas étnicamente.

Aun así, el tamaño de la muestra, el detalle de las prescripciones y un seguimiento de casi dos décadas hacen que los hallazgos merezcan atención. Encajan con lo que la evidencia venía señalando: los estudios previos ya relacionaban la vía oral con los coágulos, mientras que el vínculo con el infarto sigue siendo menos consistente.

¿Y qué significa esto para ti? Ni alarma ni bula. Si ya usas terapia hormonal, no la interrumpas por tu cuenta: plantéalo en tu próxima revisión. Si estás valorando empezarla, lleva una pregunta concreta a la consulta: por qué vía encaja mejor en mi caso.

También importa el punto de partida. Antecedentes de trombosis, migrañas con aura o hipertensión mal controlada son factores que el médico pesará junto al resto de tu historia. Esta información es orientativa y no sustituye su criterio.

📌 Ficha de Salud y Bienestar: terapia hormonal de la menopausia

  • El consejo: Si usas o valoras terapia hormonal, pregunta expresamente por la vía de administración y revisa con tu médico tus factores de riesgo.
  • Datos importantes: Un amplio estudio danés asocia la vía oral con más tromboembolia venosa, sin depender de dosis ni duración; la transdérmica no mostró ese aumento general.
  • Repercusión en tu vida: Distinguir entre pastilla, gel y parche te permite llevar una pregunta concreta a la consulta y decidir con más información.

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