Dolor en mujeres y hombres: por qué ellas reportan más molestias, según un gran estudio global

El dolor en mujeres y hombres no se reparte igual: un estudio global con más de seis millones de personas halla que ellas reportan más molestias en todas las zonas evaluadas. Saber por qué ayuda a cuidarse mejor.

Hay dolores que casi todos conocemos: la espalda que se queja tras un día largo, la cabeza que aprieta al final de la jornada, las molestias de estómago cuando algo no sienta bien. Lo que quizá no sabías es que la forma en que se reparten entre hombres y mujeres sigue un patrón muy consistente en todo el mundo.

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Un trabajo publicado en Nature Medicine ha reunido datos de 6,1 millones de personas de 118 países para dibujar cómo aparece el dolor a lo largo de la vida. Y el resultado es claro: las mujeres reportan más dolor que los hombres en las once zonas del cuerpo analizadas.

Qué encontró el mayor estudio global sobre el dolor

El estudio no se apoyó en diagnósticos médicos, sino en algo más cotidiano: lo que las personas cuentan sobre su propio dolor. Reunió información de 902 fuentes de datos recogidas entre 1990 y 2025, con participantes de 5 a más de 100 años. Al armonizar todo ese material, los investigadores obtuvieron una trayectoria de referencia del dolor por edad, sexo y zona del cuerpo.

Los números ayudan a hacerse una idea. La prevalencia varió mucho según la parte del cuerpo: desde un 2% para el dolor facial hasta un 40% para el dolor de espalda. Y en todas esas zonas, las mujeres presentaron cifras más altas, con una razón de riesgo que iba de 1,08 a 1,83. Dicho de otro modo: en el extremo más llamativo, ellas tenían casi el doble de probabilidad de reportar ciertas molestias que ellos.

Entender el dolor no es resignarse a él: es la primera herramienta para actuar antes, cuidar los hábitos y pedir ayuda a tiempo.

Las diferencias más marcadas aparecieron en el dolor facial, el dolor de cabeza y el dolor de estómago o abdomen. En los huesos y las articulaciones —espalda, cadera, rodilla— el patrón era distinto: aumentaba con la edad, sobre todo entre los 20 y los 55 años.

Por qué ellas reportan más dolor

Aquí viene una de las conclusiones más útiles del trabajo: la mayor parte del dolor se acumula antes de los 55 años. No es un problema exclusivo de la vejez, como a veces se piensa. La cabeza, por ejemplo, alcanza su pico alrededor de los 34 años, y el dolor abdominal, aún antes, hacia los 23. La espalda y las articulaciones van subiendo poco a poco y tocan techo más tarde.

brecha de género en el dolor

¿Y por qué la brecha entre sexos? El estudio describe el patrón, pero no lo explica del todo. Influyen factores biológicos, hormonales y también de otro tipo. Las hormonas sexuales, los cambios a lo largo del ciclo vital y ciertas diferencias en la percepción del dolor pueden jugar un papel. A eso se suman aspectos psicosociales y culturales: cómo se educa a niñas y niños para expresar el malestar, cuánto se tarda en pedir ayuda o qué se considera normal aguantar.

Hay algo importante que conviene subrayar: reportar más dolor no significa exagerar. Cuando millones de personas, en países muy distintos, muestran el mismo patrón, lo razonable es pensar en diferencias reales en cómo se vive y se manifiesta el dolor, no en una cuestión de carácter.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • Qué es: un estudio sobre cómo se distribuye el dolor autoinformado a lo largo de la vida y por sexo.
  • La muestra: 6,1 millones de personas de 118 países, con datos de 1990 a 2025.
  • El hallazgo: las mujeres reportan más dolor en las once zonas analizadas, con diferencias mayores antes de los 55 años.
  • A tener en cuenta: se basa en dolor referido por las personas, no en diagnósticos; ante un dolor que se repite, consulta con un profesional.

Lo que este estudio cambia en cómo miramos el dolor

El trabajo guarda una sorpresa: los autores esperaban más dolor en los países más desarrollados y encontraron lo contrario. En las regiones con menor índice de desarrollo humano, el dolor en la vejez resultó bastante más frecuente, con una diferencia de unos 30 puntos porcentuales frente a los países más desarrollados. Además, alrededor del 18% del dolor se asocia a tres factores modificables: el tabaquismo, la obesidad y los ingresos bajos.

Conviene leerlo con honestidad. El estudio se basa en lo que las personas cuentan, no en diagnósticos, así que mide cuánto dolor se declara, no cuánta enfermedad existe. Eso es una fortaleza —capta molestias que nunca llegan al médico— y también un límite. Aun así, la magnitud y la coherencia del patrón lo convierten en una referencia valiosa.

Para ti, la lección es práctica. No normalices un dolor que se repite: si aparece casi cada día, limita lo que haces o interfiere en tu descanso, es momento de consultarlo con un profesional sanitario. Y en el día a día, los grandes aliados son los de siempre: moverse con regularidad, cuidar el sueño, mantener una alimentación variada, no fumar, y buscar apoyo emocional cuando el estrés aprieta.

Ningún hábito promete milagros, pero sostenido en el tiempo protege tu bienestar. Recuerda que esta información es orientativa y de prevención y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

📌 Ficha de Salud: Dolor en mujeres y hombres

  • El consejo: no normalices el dolor recurrente y cuida los hábitos que ayudan a prevenirlo antes de los 55 años.
  • Datos importantes: las mujeres reportan más dolor en las once zonas estudiadas (razón de riesgo de 1,08 a 1,83); el 40% declara dolor de espalda.
  • Repercusión en tu vida: entender el patrón ayuda a detectarlo antes, moverse más y pedir ayuda a tiempo, cuando todavía es más fácil cuidarlo.

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