Beber leche cruda se ha puesto de moda, pero esta leche sin pasteurizar puede contener Salmonella, E. coli o Listeria. La Academia Americana de Pediatría pide ahora prohibir su venta para proteger, sobre todo, a los más vulnerables.
Qué es la leche cruda y por qué se ha puesto de moda
La leche cruda es la que no ha pasado por la pasteurización, el proceso que calienta la leche para destruir bacterias y otros microorganismos. En Estados Unidos su consumo ha crecido en los últimos años, impulsado por creadores de contenido y figuras públicas que le atribuyen supuestos beneficios y por una cierta desconfianza hacia los reguladores.
El interés no es solo una anécdota. En 2024, las ventas de leche cruda aumentaron un 17,6% en Estados Unidos, según la consultora Circana. Buena parte de ese tirón se apoya en el boca a boca y en el relato de que lo natural es mejor, una idea que suena bien pero que no siempre se sostiene ante los datos.
Sin embargo, la evidencia no acompaña a esas promesas. La FDA y distintos grupos de salud pública señalan que no hay pruebas de que la leche cruda reduzca los problemas de lactosa, alivie las alergias, o refuerce el sistema inmunitario. Los productores defienden que pasteurizar elimina el sabor; los sanitarios responden con un argumento sencillo: mantiene a la gente a salvo.
Los patógenos que puede esconder la leche sin pasteurizar
La leche sin pasteurizar puede contener bacterias como Salmonella, E. coli y Listeria, responsables de infecciones que van de molestias digestivas a cuadros graves. Petra Levin, profesora de biología en Washington University, lo resume así: aunque no es garantía de enfermar, la probabilidad de encontrarse con un patógeno es relativamente alta.
Los brotes recientes lo ilustran. Más de 100 personas enfermaron tras consumir leche cruda y 11 necesitaron hospitalización, según NPR. Un brote de E. coli en California, Florida y Texas se vinculó además a un queso de uno de los mayores distribuidores de leche cruda del país, y la mayoría de los afectados eran niños de tres años o menos.
El envoltorio artesanal no cambia lo esencial: si la leche no se pasteuriza, las bacterias que causan enfermedades siguen ahí.
Por eso la infección es especialmente delicada en la infancia. El doctor Brian Dawes, especialista en enfermedades infecciosas en la Universidad de Stanford, explica que los niños ‘tienen sistemas inmunitarios más débiles y menos reservas fisiológicas, así que cuando contraen estas infecciones tienden a enfermar mucho más’. La pasteurización lleva usándose desde finales del siglo XIX y, a medida que se generalizó, el país vivió un descenso muy marcado de la mortalidad infantil.
📋 Los datos clave de un vistazo
- Qué es: La leche cruda es la que no se ha pasteurizado, el tratamiento térmico que destruye bacterias.
- La pauta: Las autoridades sanitarias recomiendan lácteos pasteurizados, sobre todo en niños, embarazadas, mayores y personas inmunodeprimidas.
- Cómo aplicarlo: Revisa la etiqueta y prefiere los productos que indiquen ‘pasteurizado’ o ‘tratamiento térmico’.
- A tener en cuenta: La evidencia no respalda beneficios extra de la leche cruda; ante la duda, consulta con un profesional sanitario.

Mitos sobre la leche cruda que la evidencia no sostiene
Quien defiende la leche cruda cita a menudo un estudio de 2011 publicado en la revista Clinical and Experimental Allergy, que apuntaba que el consumo de leche de granja podría ofrecer cierta protección frente al asma y las alergias. La FDA considera que esos hallazgos se han malinterpretado: alrededor de la mitad de la leche analizada se había hervido y los propios autores reconocieron que no podían evaluar el efecto de la leche cruda frente a la pasteurizada. Su conclusión textual fue que el consumo de leche cruda de granja no podía recomendarse como medida preventiva.
La pasteurización, además, no es ninguna novedad: se empezó a aplicar en Estados Unidos a finales del siglo XIX y hoy es una de las medidas de seguridad alimentaria más asentadas. La Organización Mundial de la Salud recuerda que las enfermedades transmitidas por los alimentos siguen siendo una carga importante en todo el mundo. Por eso mi consejo es claro: si consumes lácteos, elige los pasteurizados. Y si tienes dudas, sobre todo con niños pequeños, embarazo o un sistema inmunitario debilitado, coméntalo con tu profesional sanitario antes de decidir.
Esta información es orientativa y de prevención, y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
📌 Ficha de Salud: la leche cruda y el riesgo de patógenos
- El consejo: Prefiere siempre la leche y los lácteos pasteurizados, en especial si los toma un niño o una persona vulnerable.
- Datos importantes: La leche sin pasteurizar puede contener Salmonella, E. coli y Listeria; varios brotes recientes se han vinculado a su consumo y la Academia Americana de Pediatría ha pedido prohibir su venta.
- Repercusión en tu vida: Elegir productos pasteurizados es una medida sencilla de seguridad alimentaria que reduce el riesgo de infecciones sin renunciar a los lácteos.


