El Mercedes-AMG GT SUV llega con 1.153 CV, tres motores de flujo axial y una factura alemana que arranca en 113.050 euros. No es un GLE con parrilla nueva: es la primera carrocería que AMG desarrolla en solitario, de la plataforma al último tornillo.
Llevo años siguiendo la estrategia de Affalterbach y este es el primer movimiento en el que la marca deja de ser un departamento para convertirse en fabricante. Eso cambia las reglas del juego, y también la cuenta de resultados del comprador.
Tres motores axiales y 800 voltios: la arquitectura AMG.EA del GT SUV
La plataforma AMG.EA es eléctrica y específica. El GT63, la versión de referencia, monta tres motores de flujo axial firmados por Yasa —filial de Mercedes desde 2021—: uno en el eje delantero y dos en el trasero. Declara 1.153 CV y unos 2.000 Nm de par.
El GT55 reutiliza ese esquema de tres motores con 805 CV y 1.860 Nm. El GT53 de acceso baja a dos motores síncronos de imanes permanentes convencionales, uno por eje, con 536 CV y 800 Nm. La diferencia entre axial y radial no es marketing: el motor de flujo axial es más compacto y ligero a igual par, y por eso AMG puede empaquetar tres unidades sin sacrificar maletero.
Las prestaciones acompañan. El GT63 anuncia 2,4 segundos hasta las 60 millas por hora —97 km/h— y 270 km/h de punta. El GT53 se conforma con 4,1 segundos.
La batería marca la jerarquía. GT63 y GT55 llevan 128 kWh a 800 voltios, un 22% más grande que la del AMG GT 4-Door Coupé. Con carga continua de hasta 710 kW, Mercedes promete 450 kilómetros en diez minutos. La autonomía WLTP del GT63 queda entre 620 y 700 kilómetros. El GT53 se queda en 106 kWh, 600 kW y 380 kilómetros recuperados en el mismo tiempo.
El chasis recurre al AMG Active Ride Control Plus: amortiguadores interconectados hidráulicamente y muelles neumáticos que gestionan balanceo, cabeceo y hundimiento sin barras estabilizadoras convencionales. De serie en el GT63, opcional en el GT55. El paquete Dynamic Plus añade la AMG Race Engineer Control Unit, con tres mandos giratorios para respuesta de motores, chasis y tracción.
Lo que no entra en los 113.050 euros: sonido grabado, extras y letra pequeña

Mercedes ya vende el GT53 en Alemania desde 113.050 euros. El GT55 y el GT63 llegarán con la apertura comercial a concesionarios, prevista para el verano de 2027. Estados Unidos sigue sin precio oficial, y ese silencio suele anticipar una horquilla amplia entre versiones.
Ahí está el primer aviso para el bolsillo: el escalón entre el GT53 y el GT63 no es cosmético. El tope de gama añade de serie la suspensión activa, el paquete Dynamic Plus y la aerodinámica activa —Aerokinetics Airpanel y alerón móvil— que el GT55 paga aparte.
Hay un detalle que AMG ha decidido contar sin pudor: el GT55 y el GT63 emiten un V8 simulado, y el GT53 un seis cilindros, construidos a partir de grabaciones reales de motor. El sistema añade cambios de marcha ficticios y vibraciones en el asiento para imitar la conducción de un AMG de combustión.
Pagar 1.153 CV para escuchar una grabación es la contradicción más honesta del lujo eléctrico contemporáneo.
Nadie pondrá pegas al rendimiento. Pero conviene saber que el sonido, el tacto del cambio y parte de la experiencia están producidos en estudio, no en el cigüeñal.
Dónde encaja el GT SUV y para quién tiene sentido comprarlo
Las medidas explican el planteamiento: 5.084 mm de largo, 2.001 de ancho, 1.656 de alto y 3.040 mm de batalla. Es más largo y más bajo que un GLE 63 S, es decir, huella de SUV grande con actitud de cupé. Dentro, cuadro digital de 10,2 pulgadas, pantalla central de 14,0 y una tercera opcional para el acompañante; banqueta trasera para tres y 606 litros de maletero. El techo panorámico conmuta entre transparente y opaco, y el programa Manufaktur permite personalizar pintura y habitáculo.
Y aquí está el dato que AMG no ha publicado: el peso en orden de marcha. En un coche de 1.153 CV y batería de 128 kWh, ese número condiciona frenada, consumo real y comportamiento en curva tanto como la potencia. Su ausencia en la ficha inicial es una decisión editorial, no un olvido.
En el segmento de los SUV eléctricos de altas prestaciones conviven hoy propuestas de Lotus, BMW y Porsche con planteamientos muy distintos. La ventaja diferencial que AMG ha decidido explotar no es el cronómetro: es la curva de carga.
Mi lectura: el argumento de compra del GT SUV no son los 1.153 CV —cifra que un cliente de este segmento da por hecha— sino los 710 kW y una arquitectura de 800 voltios que convierte los viajes largos en paradas de diez minutos. El GT63 es un objeto de exhibición; el GT55, con el mismo trío de motores axiales y 805 CV, es la versión con más sentido para quien usa el coche a diario. El GT53 solo se justifica como puerta de acceso a la marca.
💎 Ficha de Exclusividad: Mercedes-AMG GT SUV GT63
- El producto / experiencia: Primer SUV desarrollado íntegramente por AMG sobre plataforma AMG.EA. Tres motores de flujo axial Yasa, 1.153 CV y unos 2.000 Nm, batería de 128 kWh a 800 voltios. 5.084 mm de largo y 3.040 mm de batalla.
- Dónde conseguirlo: Red oficial de concesionarios Mercedes-AMG en España y configurador de mercedes-amg.com. El GT53 ya está a la venta en Alemania; el GT55 y el GT63 se abren con la llegada a concesionarios prevista para el verano de 2027.
- Precio estimado: GT53 desde 113.050 euros en Alemania. GT55 y GT63 sin tarifa confirmada todavía; el tope de gama, con Active Ride Control Plus y Dynamic Plus de serie, se situará muy por encima.
- Ventajas de usarlo — el valor real: Carga a 710 kW con 450 kilómetros recuperados en diez minutos, la cifra que de verdad separa a este SUV de sus rivales en el uso diario.


