Las infecciones respiratorias en mayores: cómo reducir el riesgo con la vacuna, y la ventilación e higiene

Las infecciones respiratorias vuelven a subir cada otoño y, en la madurez, un catarro mal llevado pesa más. Tres gestos sencillos —vacuna al día, ventilación e higiene de manos— reducen buena parte de ese riesgo.

Qué dicen los datos del ISCIII sobre esta temporada

El Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), que publica el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), sitúa la tasa de infecciones respiratorias agudas en 479,4 casos por 100.000 habitantes en la semana del 19 al 25 de octubre. Son un 17,3% más que la semana anterior, cuando se registraron 408,6 casos.

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Conviene leer la cifra con calma. El propio informe describe la intensidad de la epidemia como baja: el umbral epidémico se superó en la última semana de septiembre y, desde entonces, la circulación se mantiene en ese nivel. Ojo con la letra pequeña, porque el repunte global no viene de la gripe. La incidencia de gripe ha bajado a 12,9 casos por 100.000 habitantes y la de Covid-19 a 50,7, mientras el VRS sube ligeramente, hasta 4,8 casos.

Lo que sí ha crecido con fuerza es la bronquitis y bronquiolitis en menores de cinco años, hasta 245,5 casos por 100.000 habitantes. Y eso nos importa a los mayores por una razón muy concreta: los nietos son uno de los principales vehículos de contagio dentro de casa.

Los tres gestos que de verdad reducen el riesgo

No hace falta una burbuja. Basta con ordenar tres cosas que dependen de ti y hacerlas con constancia durante los meses de frío.

vacuna gripe personas mayores

1. La vacuna, al día y sin esperar al pico

La vacuna de la gripe y la de la Covid-19 son la herramienta con más respaldo para reducir complicaciones en las personas mayores y en quienes conviven con ellas. La campaña la organiza cada comunidad autónoma, así que los grupos incluidos y el calendario varían: consulta en tu centro de salud o en la web de el Ministerio de Sanidad y de tu servicio autonómico si te corresponde y cuándo. Si tienes dudas por alguna enfermedad de base o por la medicación que tomas, plantéalas allí antes de decidir.

Vacunarse no es un trámite del calendario: es la forma más sencilla de que una gripe corriente no acabe en una noche de urgencias.

2. Ventilar, aunque haga frío fuera

El aire renovado diluye los virus que flotan en una habitación cerrada. La pauta que funciona es sencilla: abrir de par en par unos minutos, dos o tres veces al día, mejor con dos ventanas enfrentadas para que corra el aire. No hace falta quedarse helado; se cierra enseguida y la casa se mantiene caliente. Los espacios donde se junta gente —una sala de espera, una comida familiar, el autobús— son los que más agradecen esta costumbre.

3. Higiene de manos y etiqueta respiratoria

Lavarse las manos con agua y jabón durante unos veinte segundos, sobre todo al volver de la calle y antes de comer, es el gesto más rentable de todos. Súmale cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser, tirarlo después y evitar compartir vasos y cubiertos. Suena básico. Funciona.

Cuándo conviene consultar y a quién proteger

Un catarro no necesita urgencias, pero hay señales que sí piden una llamada al centro de salud: fiebre alta que no cede, dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, o empeoramiento rápido. En las personas mayores, la deshidratación y la debilidad aparecen a veces antes que otros síntomas, así que la voz de alarma puede ser un simple ‘no como, no bebo, estoy raro’. Ante cualquier duda seria, consulta con un profesional sanitario: la información de este artículo es orientativa y no sustituye su criterio.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • Qué es: la tasa de infecciones respiratorias agudas que vigila el SiVIRA, publicado cada semana por el ISCIII.
  • Cuánto: 479,4 casos por 100.000 habitantes, un 17,3% más que la semana anterior (408,6).
  • Cómo y dónde: vacunación e indicaciones en tu centro de salud y en la web de tu servicio autonómico.
  • A tener en cuenta: intensidad epidémica baja; la gripe y la Covid-19 bajan y el VRS sube ligeramente.

Lo que la evidencia dice y lo que no

La tentación de estos meses es comprar el remedio de moda o confiarlo todo a un suplemento. La evidencia no va por ahí. Lo que sostiene la prevención en la madurez es aburrido y barato: vacunarse cuando corresponde, renovar el aire y lavarse las manos. Ninguna de las tres cosas elimina el riesgo al cien por cien, y conviene decirlo con claridad, pero las tres lo reducen de forma medible y sin efectos raros.

Los datos del ISCIII ayudan a poner las cosas en su sitio. Estamos ante una epidemia de intensidad baja, con la gripe y la Covid-19 bajando, mientras el VRS asoma en los más pequeños. Esa fotografía semana a semana es justo la que permite anticiparse: cuando la curva sube, se refuerzan los gestos; cuando baja, no se abandonan. Y hay una cifra que no debería pasar desapercibida, la de hospitalizaciones por infección respiratoria aguda grave, 10,2 casos por 100.000 habitantes, porque detrás de cada decimal hay una persona ingresada.

Mi consejo, después de años leyendo informes como este, es que no esperes al titular alarmante. Fija los tres gestos en la rutina —una llamada al centro de salud, dos ventanas abiertas, el jabón junto al lavabo— y deja que trabajen por ti. Un paso cada día.

📌 Ficha de Salud y Bienestar: Prevenir infecciones respiratorias en la madurez

  • El consejo: combina vacuna al día, ventilación diaria e higiene de manos durante los meses de frío.
  • Datos importantes: 479,4 casos por 100.000 habitantes y un 17,3% más en una semana, según el SiVIRA del ISCIII; intensidad epidémica baja.
  • Repercusión en tu vida: menos días de tos y fiebre, menos visitas a urgencias y más autonomía para seguir con tu rutina.

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