Los planes climáticos nacionales solo recortarían un 6% las emisiones en 2035, la mitad de lo previsto por la ONU

Los planes climáticos nacionales de 154 países solo recortarían un 6% las emisiones en 2035 frente a 2019, la mitad de lo que la ONU calculaba hace un año; el dato enfría, pero no cierra la puerta a actuar.

Los números: del 12% al 6% en un año

Cada año, antes de la cumbre del clima, la ONU hace un ejercicio parecido al de un profesor que suma las notas de la clase: reúne los planes climáticos nacionales —las NDC, o contribuciones determinadas a nivel nacional— y calcula qué pasaría con el clima si todo el mundo cumpliera lo que promete. En esta edición, la suma ha salido peor.

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El cálculo incluye los planes de 154 países, que cubren alrededor del 71% de las emisiones globales, y les suma las políticas que ya están en marcha en el resto del mundo. Con todo eso, las emisiones bajarían hasta quedar un 6% por debajo de los niveles de 2019 en 2035. En la evaluación anterior, basada en 113 países, la cifra era del 12%.

Para que se entienda la distancia: el IPCC, el panel científico de referencia sobre el clima, estima que para limitar el calentamiento a 1,5 grados las emisiones tendrían que caer un 60% en ese mismo periodo. Si el objetivo fuera bajar una cuesta de 60 escalones, llevamos seis.

La consecuencia se mide en grados. Con los planes actuales, el mundo va camino de entre 2,1 y 3,2 grados de calentamiento a finales de siglo, frente a la horquilla de 1,9 a 3,0 grados de la evaluación anterior. Son proyecciones con margen de error, no certezas: dependen de lo que ocurra después de 2035. Lo que sí afirma el informe es que el umbral de 1,5 grados se superará al menos de forma temporal.

Los planes climáticos nacionales no son piedra: son promesas revisables, y reforzarlas sigue siendo la palanca más grande que existe.

Por qué prometen ahora la mitad

Hay tres razones, y ninguna es abstracta.

La primera tiene nombre propio: Estados Unidos, el segundo emisor del mundo, ha abandonado el Acuerdo de París, así que su plan climático ya no cuenta en la suma. Sus emisiones se proyectan ahora a partir de las políticas vigentes, que apuntan a mucha más contaminación. El año pasado, además, sus emisiones crecieron, empujadas por la mayor demanda eléctrica y por el respaldo a los combustibles fósiles.

El segundo motivo son los planes nuevos. Unos 40 países han presentado NDC actualizadas desde la última evaluación y, en conjunto, son menos ambiciosas de lo que la ONU esperaba. India, tercer emisor mundial, presentó la suya en abril: dejaría subir sus emisiones hasta 6.300 millones de toneladas en 2035, casi un 64% por encima de 2023 según el análisis de Climate Action Tracker. El detalle incómodo es que esos objetivos son más flojos que las políticas que el país ya aplica.

Arabia Saudí ilustra otro tipo de problema. Su plan, entregado a finales del año pasado, no fija ningún objetivo para 2035 y se queda en una meta para 2040 —reducir, evitar o capturar 335 millones de toneladas al año— sin aclarar respecto a qué base. Climate Action Tracker lo califica de críticamente insuficiente.

Y luego están las ausencias: alrededor de 30 países, entre ellos Egipto, Vietnam y Argentina, no han presentado su NDC actualizada, algo que deberían haber hecho hace más de año y medio.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: Los planes de 154 países, que cubren el 71% de las emisiones globales, recortarían solo un 6% en 2035 frente a 2019; hace un año se calculaba un 12%.
  • Por qué importa: El IPCC estima que hace falta un recorte del 60% en el mismo periodo para limitar el calentamiento a 1,5 grados.
  • Lo que puedes hacer: Reducir el consumo energético de tu hogar y seguir las negociaciones de la COP31 para exigir planes más ambiciosos.
  • A tener en cuenta: La evaluación mide promesas y políticas actuales; si los planes se endurecen, la cifra cambia.

Qué margen queda y por qué no todo se decide en una cumbre

Simon Stiell, responsable de clima de la ONU, ha resumido el diagnóstico: el progreso colectivo sigue siendo insuficiente, las transiciones avanzan a velocidades muy distintas y muchos países se topan con barreras reales para cumplir lo que firman. La COP31 en Antalya (Turquía) es la próxima ventana para cerrar parte de esa brecha, con la mitigación, la adaptación, la financiación climática y la transición justa sobre la mesa, además de iniciativas sobre electrificación, metano y residuos cero.

Aquí está el matiz que cambia la lectura del 6%: una NDC no es una ley física, es una promesa revisable. La distancia entre el 6% y el 60% que pide la ciencia mide el hueco entre lo que los gobiernos dicen y lo que el clima necesita. Y ese hueco se ha estrechado antes: los planes se actualizan cada ciclo y las tecnologías limpias se han abaratado de forma sostenida.

Lo que no funciona es tratar los planes climáticos como un asunto ajeno. La política energética se decide en mesas donde los países llegan con sus cifras puestas, y también se decide en casa.

  • Empieza por lo que más pesa: calefacción, agua caliente y transporte concentran buena parte de la huella de un hogar; cada kilovatio hora que no se consume y cada trayecto compartido cuentan.
  • Elige electricidad de origen conocido y, si puedes, valora el autoconsumo: desplaza tu consumo hacia fuentes renovables que ya existen.
  • Pide ambición con datos: sigue lo que se negocia en la COP31 y pregunta a tus representantes por los objetivos de tu país. Ningún hábito individual sustituye a un plan nacional, pero un país que ve a su ciudadanía exigir ambición negocia distinto.

🌍 Ficha de Impacto: planes climáticos nacionales y la brecha del 6%

  • El problema: Los planes presentados por 154 países solo recortarían un 6% las emisiones en 2035, cuando la ciencia pide un 60%.
  • Datos importantes: 154 países cubren el 71% de las emisiones globales; hace un año la previsión de recorte era del 12%; el rumbo apunta a entre 2,1 y 3,2 grados a finales de siglo.
  • Repercusión en tu vida: Más calor extremo y más presión sobre el agua y los alimentos, según el consenso científico. Y una oportunidad: los planes se revisan y pueden endurecerse.

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