La salud y la crisis climática: por qué el calor extremo y las sequías ya dañan tu salud

La salud y la crisis climática ya no son dos temas separados: el calor extremo causó más de medio millón de muertes en 2023 y la sequía extrema avanza sobre el suelo. La ciencia lo mide y hay margen para actuar.

Lo que el calor extremo le está haciendo a tu cuerpo

Casi 150 investigadores de más de 30 países reclaman algo que no tiene nada de retórica: que el cambio climático se declare emergencia sanitaria global. Lo hacen con el respaldo del informe anual Lancet Countdown on Health and Climate Change, la referencia científica que cada año mide lo que los termómetros no cuentan: cuánta enfermedad, cuánta hambre y cuánto dinero se lleva por delante el clima.

Publicidad

El dato que hiela la sangre es este: el cambio climático causó más de medio millón de muertes por calor solo en 2023, y cerca de 3 millones acumuladas desde 2016. Entre 2016 y 2023, el clima fue responsable del 68% de las muertes asociadas al calor, frente al 55% de la década anterior, y el incremento anual de esas muertes se ha más que duplicado.

Las muertes son solo la punta del iceberg. Por debajo quedan los golpes de calor, las noches sin dormir que agravan una enfermedad crónica y los trabajos imposibles a 40 grados. Ollie Jay, del Heat and Health Research Center de la Universidad de Sídney, lo resumió con una imagen que no se olvida: ese iceberg no se está derritiendo, crece cada año.

El bolsillo también se calienta. El calor recortó 573.000 millones de horas de trabajo potenciales en 2025, sobre todo en el campo. En África y el Sudeste Asiático, las pérdidas rozaron el 5% del PIB; en las economías más desarrolladas, el 0,5%. No es solo un problema de salud pública: es una factura que pagan quienes menos margen tienen para asumirla.

El calor ha dejado de ser una molestia de agosto: enferma, empobrece y mata, y su impacto crece más rápido que nuestra capacidad de respuesta.

De la sequía al plato: cómo llega el clima a tu mesa

El agua es la otra mitad de la historia. Los datos satelitales muestran que, desde 2003, el 43% de la tierra emergida se está secando mientras el 37% se vuelve más húmeda. En conjunto, más del 80% del suelo firme del planeta se desplaza hacia extremos que amenazan las cosechas, el agua potable y el saneamiento básico.

No es un mal año: es una tendencia que se acelera, y cada décima de grado cuenta más de lo que parece.

Donde el suelo se agrieta, llega el hambre. En 2024, las olas de calor y las sequías empujaron a casi 128 millones de personas más a la inseguridad alimentaria respecto a la media de 1981-2010. Marina Romanello, directora ejecutiva del Lancet Countdown, lo describió como un cambio de paso, no como un empeoramiento gradual.

Las dos caras del mismo extremo se tocan: la sequía deja a comunidades enteras sin agua potable segura y multiplica el riesgo de enfermedades infecciosas, mientras las inundaciones traen ahogamientos, lesiones y agua contaminada.

lancet countdown

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: casi 3 millones de muertes por calor atribuidas al cambio climático desde 2016, según el Lancet Countdown.
  • Por qué importa: el clima explica ya el 68% de las muertes por calor, frente al 55% de la década anterior.
  • Lo que puedes hacer: pedir planes de calor y sombra en tu ciudad y recortar tu huella de carbono.
  • A tener en cuenta: los países en desarrollo calculan que necesitan unos 3.300 millones de dólares anuales para adaptar su sanidad; en 2024 solo se comprometió cerca de un tercio.

Lo que sí está en tu mano (y lo que de verdad mueve la aguja)

Aquí conviene ser honesta. Cerrar el grifo mientras te lavas los dientes no compensa décadas de emisiones, y tu nevera no va a frenar una sequía. La propia Organización Mundial de la Salud lleva años señalando el cambio climático como una de las mayores amenazas para la salud pública. Pero eso no significa que no haya nada que hacer: significa que hay que separar el gesto simbólico de lo que de verdad pesa.

El informe también recoge avances que demuestran que actuar funciona. Los sistemas de alerta temprana basados en el clima ya han reducido los daños de los fenómenos extremos. El auge de las renovables ha contribuido a bajar la mortalidad por contaminación del aire de origen fósil en la mitad de los 140 países analizados desde 2016, evitando unas 323.000 muertes al año. Y 56 países cuentan ya con planes nacionales para adaptar su sanidad al clima, frente a solo 14 en 2015.

El problema no es la falta de pruebas. Es la velocidad. Los combustibles fósiles siguen aportando más del 80% de la energía mundial, las emisiones ligadas a la energía marcaron un récord en 2024 y los subsidios netos a los fósiles se han duplicado desde 2016. Helen Clark, expresidenta de Nueva Zelanda y presidenta del consejo del Lancet Countdown, lo dijo sin rodeos: lo que falta no es evidencia, sino voluntad política para actuar. Es la misma idea que sostiene el consenso científico que resume el IPCC: el margen existe, pero se estrecha con cada año de retraso.

Tres cosas con impacto real, a tu escala:

  • Exige adaptación donde se decide: los planes de calor, las zonas de sombra y las alertas sanitarias se aprueban en tu ayuntamiento y en tu comunidad. Preguntar por ellos es salud pública.
  • Compra y vota con criterio: cada punto de renovable o de eficiencia que se consolida reduce contaminación que hoy se respira. El mercado y las urnas empujan en la misma dirección.
  • Prepárate para el calor: conocer las alertas, hidratarte, revisar a mayores y bebés y evitar esfuerzos en las horas punta es adaptación real, la que salva vidas hoy.

No partimos de cero: hay pruebas, hay herramientas y hay países que ya están reduciendo daños. Lo que falta es acelerar.

🌍 Ficha de Impacto: salud y crisis climática

  • El problema: el calor extremo, la sequía y la inseguridad alimentaria aceleran el daño a la salud, y la ciencia pide declarar una emergencia sanitaria global.
  • Datos importantes: más de medio millón de muertes por calor en 2023; casi 3 millones desde 2016; y 128 millones de personas más en inseguridad alimentaria en 2024.
  • Repercusión en tu vida: más noches sin dormir, más riesgo en el trabajo al aire libre y alimentos más caros cuando la cosecha falla.

Artículos similares

Publicidad