India acelera la minería en aguas profundas: por qué 46 países piden una moratoria

La minería en aguas profundas avanza más deprisa que la ciencia que debería vigilarla: India ya prueba equipos para operar a 5 o 6 kilómetros de profundidad y 46 países reclaman una pausa antes de seguir.

La carrera que se libra a 5 kilómetros bajo el mar

En un instituto de tecnología oceánica de Chennai, en el sur de la India, se lleva años desarrollando un catálogo de herramientas capaces de trabajar donde no llega la luz: un submarino teledirigido, un analizador de suelos marinos, una bomba para impulsar lodos del fondo. No es un experimento aislado. Es la infraestructura que un país necesita para estar listo si la extracción comercial arranca.

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El Ministerio de Ciencias de la Tierra, del que depende ese centro, lo resume sin adornos: el país ha hecho ‘progresos significativos’ en construir las bases científicas y tecnológicas de esta actividad. Y no hablamos solo de aparatos. El año pasado la India firmó su segundo contrato de exploración con la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), el organismo de la ONU que regula el fondo oceánico, para buscar sulfuros polimetálicos ricos en cobre y zinc.

Con ese acuerdo, más otro de sulfuros y uno de nódulos polimetálicos en la cuenca central del Índico, el país acumula tres licencias de exploración bajo control directo del Gobierno. Solo China y Corea del Sur tienen otras tres en la misma situación. El área contratada ronda los 75.000 kilómetros cuadrados y, según el Gobierno indio, alberga cientos de millones de toneladas de recursos en nódulos.

El cálculo es de largo plazo. La India, potencia emergente de tecnología limpia, no quiere quedarse mirando mientras otros avanzan, y sus responsables lo admiten sin rodeos. Hoy la disputa va menos de extraer minerales que de asegurarse posiciones.

Lo que se reparte ahora no son metales, sino parcelas de un fondo marino que casi nadie ha llegado a estudiar.

La meta declarada mezcla piezas: seguridad de recursos, tecnología propia, capacidad científica y, algún día, preparación industrial.

De dónde viene el interés: minerales críticos y transición energética

El cobre y el zinc de esos sulfuros son ingredientes de tecnologías que ya usamos: turbinas eólicas, baterías de almacenamiento, redes eléctricas. La transición energética necesita minerales críticos y cada país quiere asegurarse el suministro sin depender de un puñado de proveedores.

Ahí está la paradoja que atraviesa el debate. Un mismo metal puede alimentar una batería que descarboniza la red o arrasar un ecosistema que llevaba siglos intacto. El cómo lo decide todo.

minerales críticos

📋 Los datos clave de un vistazo

  • La profundidad: los equipos indios se diseñan para operar a 5 o 6 kilómetros bajo la superficie.
  • Las licencias: tres contratos de exploración con la ISA, solo igualados por China y Corea del Sur.
  • La moratoria: 46 países reclaman una pausa cautelar hasta que la ciencia demuestre que los impactos pueden reducirse.
  • A tener en cuenta: ningún país extrae todavía a escala comercial; son contratos de exploración, no de explotación.

Lo que la ciencia ya sabe del fondo marino (y lo que no)

Mientras se firman licencias, la investigación camina por otra vía. El científico ambiental Rengaiyan Periasamy, del Centro de Recursos Vivos Marinos y Ecología de Kochi —también bajo el Ministerio de Ciencias de la Tierra—, lleva años estudiando las dorsales del Índico. Su equipo ha descrito más de 10 especies nuevas.

Su advertencia es concreta: la minería submarina puede destruir hábitats, levantar plumas de sedimento que no se disipan y alterar procesos ecológicos en toda la columna de agua. Y puede hacerlo antes de que terminemos de entender qué había ahí abajo. Son estimaciones con su margen de incertidumbre, no certezas absolutas.

La coalición Deep-Sea Conservation Coalition lo resume con una frase que se repite en los foros: sabemos más de la superficie de la Luna que de cualquier entorno de aguas profundas. Ningún país ha hecho suficiente investigación para medir el alcance completo de los impactos, sostienen.

Y hay un dato que ayuda a dimensionar lo que está en juego: el océano ha absorbido más del 90% del calor extra del sistema climático, según el informe especial del IPCC sobre el océano y la criosfera.

La pregunta de fondo: ¿prisa o cautela?

Vamos a los datos. En julio, la ISA se reunió en Jamaica, siguió negociando el código minero que debía regular la explotación comercial y no logró adoptarlo: quedaban cuestiones abiertas y se encargó una hoja de ruta. Pradeep Singh, experto en gobernanza oceánica de la fundación Oceano Azul, describe el programa indio como una fase ‘exploratoria’ y añade que ningún programa público parece listo para dar el salto a la explotación a corto plazo: faltan tecnología de extracción sostenida, procesamiento a bordo y refinería en tierra.

Eso no elimina la urgencia, la cambia de sitio. El riesgo no está solo en lo que se extraiga mañana, sino en la inercia que se crea mientras se preparan las condiciones. El conjunto de contratos ya dibujan el mapa antes de que exista un código minero robusto.

Ni apocalipsis inminente ni inocencia técnica. Hay una ventana que todavía puede decidirse con ciencia.

Lo que sí está en tu mano

Puede sonar a debate lejano, de barcos y siglas. Pero toca tu vida de dos maneras: en los metales que llevan tus aparatos y en la salud del océano. Estas son las palancas reales.

  • Alarga la vida de tus aparatos. Reparar un móvil antes de sustituirlo reduce la presión de demanda sobre minerales críticos.
  • Recicla lo electrónico por la vía correcta. El residuo bien gestionado es una mina urbana de cobre y otros metales.
  • Sigue el rastro del código minero. La ISA publica el estado de las negociaciones y los contratos; entenderlo es la primera forma de exigir ciencia antes que prisa.

Nada de esto sustituye a una decisión política valiente. Pero la suma de gestos cotidianos empuja en la dirección correcta: que nadie extraiga a ciegas lo que aún no sabemos proteger.

🌍 Ficha de Impacto: minería en aguas profundas

  • El problema: varios países preparan la extracción de minerales del fondo marino antes de que exista un marco regulatorio y evidencia suficiente sobre sus impactos.
  • Datos importantes: la India sostiene tres contratos de exploración con la ISA, igual que China y Corea del Sur; 46 países piden una moratoria; en julio no se adoptó el código minero.
  • Repercusión en tu vida: de ahí saldrán los metales de tus baterías y tu red eléctrica, y de cómo se extraigan depende la salud de un océano que regula el clima.

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