martes, diciembre 6, 2022

Falta de aire en el perro: ¿Que significa y cuándo buscar ayuda?

La falta de aire en un perro puede ser una gran preocupación y susto para su dueño. Al fin y al cabo, ver a tu perrito sin aliento y con dificultad para respirar es una escena para estrujar el corazón, ¿verdad? Este trastorno puede deberse a varias causas y, en consecuencia, requiere diferentes tratamientos.

Para entender mejor el tema, aclaramos lo que puede originar el problema y como darse cuenta de que su perro está pasando por ello.

Dificultad respiratoria en el perro: ¿cómo identificarla?

Los principales síntomas son relativamente fáciles de identificar. Alteración del ritmo respiratorio, como respiración corta y rápida, con sibilancias (ruido respiratorio anormal). Boca abierta, alteración de la coloración de la lengua, pudiendo ser morada, y cuello extendido. Además, la tos también puede indicar que al perro le falta el aire.

Causas de la falta de aire en los perros: el estrés y los problemas cardíacos son algunas posibilidades

La falta de aire en un perro puede ser un síntoma asociado a muchas cuestiones, desde problemas emocionales hasta afecciones relacionadas con la salud física del animal. Las enfermedades o lesiones en las vías respiratorias son las principales causas. Los animales obesos y de edad avanzada están más predispuestos, así como las razas braquicéfalas, que tienen una conformación anatómica que también las predispone (a la disnea).

Las razas llamadas braquicefálicas, citadas por el veterinario, tienen el hocico corto y aplanado. Esta formación anatómica del animal hace que los perros de esta raza estén más sujetos a la aparición de la falta de aire. Algunos ejemplos de razas braquicéfalas son: Pug, Lhasa Apso, Shih Tzu, Pekinés, Bulldog Inglés y Boxer.

Las enfermedades del corazón, los tumores, la anemia, las enfermedades neurológicas y el colapso de la tráquea también pueden estar entre las causas. El aumento de la temperatura corporal (hipertermia), el estrés y la ansiedad también pueden provocar este síntoma. Sólo un veterinario podrá decir, con certeza, lo que le ocurre a su mascota. No dude en concertar una cita en cuanto note cualquier alteración en el comportamiento de su mascota.

Pero, mientras tanto, vea algunas posibles razones para la falta de aire en el perro:

  • Calor: los días de mucho calor o una serie de ejercicios intensos pueden influir en la respiración del perro. Esto se debe a que, a diferencia de las personas, los perros no tienen la capacidad de sudar para mantener una temperatura corporal estable. Es decir, acaban intercambiando calor a través de la respiración.
  • Dolor: un perro con dolor también puede jadear. Por lo tanto, ¡mantenga un ojo! Busque otros signos de que el perro puede estar sintiendo dolor, como la sensibilidad al tacto y la falta de apetito.
  • Problemas cardíacos: los perros obesos y de edad avanzada son más propensos a desarrollar una enfermedad relacionada con el corazón. Sin embargo, los animales más jóvenes no están libres de esa posibilidad. Una buena forma de identificar el problema es observar la disposición de su perro a practicar ejercicios.
  • Problemas respiratorios: la falta de aire en los perros puede significar alguna complicación mayor en el sistema respiratorio. Algunas posibilidades son: bronquitis, asma, neumonía, entre otras. Esté atento(a) a signos como estornudos, tos, sibilancias, fiebre, pérdida de apetito y secreción nasal. Un perro que moquea mucho, por ejemplo, puede significar alguno de estos trastornos.
  • Colapso de la tráquea: el trastorno consiste en una reducción del diámetro de la tráquea, lo que acaba interfiriendo en el flujo de aire.
  • Fobia, ansiedad y estrés: los problemas psicológicos también pueden afectar a la salud respiratoria del animal. Las situaciones que hacen que la mascota se ponga nerviosa y tenga miedo pueden ser el detonante de esta falta de aire.

No obstante, cabe señalar que sólo un veterinario sabrá hacer un diagnóstico claro. Preste atención a la salud de su mascota y procure mantener al día el seguimiento con un profesional. La visita al veterinario para la revisión anual, el cuidado con las altas temperaturas y la vacunación al día son algunas de las medidas que se pueden tomar (para evitar la falta de aire)

Cachorro con falta de aire: ¿qué hacer?

¿Ha notado que a su perro le falta el aire? Lo primero que hay que hacer es mantener la calma. El estrés puede agravar el cuadro. Lleve inmediatamente al animal a un servicio de urgencias, donde debe ser estabilizado mediante oxigenoterapia.

Intente comprender el contexto y descubrir cuándo empezó a ocurrir esto con su perro. ¿Está jadeando después de una serie de ejercicios físicos o después de alguna situación de estrés? Vigila de cerca y haz que el perro esté lo más cómodo posible.

En otros casos, cuando el perro está con la lengua morada, el trastorno puede ser un poco más grave. Esa coloración puede indicar que la mascota está cianótica, es decir, con falta de oxigenación adecuada en la sangre y en los tejidos. Este es un signo de emergencia, así como el desmayo y la pérdida de conciencia. Si esto ocurre con su perro, es más que hora de buscar un especialista. En caso de no poder llegar rápidamente al veterinario y que el animal se encuentre con la lengua morada, hay que intentar un masaje cardíaco y un golpe en las fosas nasales con la boca cerrada. Puedes realizar esta maniobra durante tres veces o hasta que llegues al hospital o clínica veterinaria.

Tratamiento de la disnea en perros: ¿qué no puedo hacer mientras el perro está siendo tratado?

Una consulta es esencial para que el problema sea diagnosticado por un profesional y de esta manera tratado correctamente. El tratamiento dependerá de la causa de la falta de aire en el perro, el camino elegido suele ser el tratamiento farmacológico. La mayoría de las veces, con buenos resultados. Depende de la causa. Mientras el perro está siendo tratado, evite algunos tipos de comportamiento:

  • No dejes al perro agitado
  • Caminar con moderación, dando preferencia a los paseos ligeros en las horas más frescas
  • Evitar situaciones que pongan a la mascota bajo estrés
  • No interrumpa el tratamiento a la mitad, aunque su perro parezca estar mejorando
Miguel Pérez G.
Cartagenero, entrado en los 40 y apasionado como un niño de las letras. Estudié filología hispánica en Murcia y he trabajado con múltiples clientes elaborando sus artículos. Especializado en psicología y en salud, dos temas en los que me siento cómodo escribiendo y ayudando a la gente.

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