Leucemia felina: Síntomas del FeLV en los gatitos

Cuando se adopta un gatito, lo primero que hay que hacer es asegurarse de que el animal es negativo para el VIF (Inmunodeficiencia Felina – o Sida Felino) y el VLF (Leucemia Felina). En el caso del FeLV, pues, hay que duplicar los cuidados, ya que los síntomas aparecen según la fase en que la enfermedad afecta al gato. Para entender aún más sobre la leucemia felina y conocer los síntomas que presenta esta enfermedad felina, sigue leyendo.

Leucemia felina: ¿cuáles son los síntomas más comunes de la enfermedad?

Por lo general, los síntomas del FeLV felino se manifiestan según las fases de la enfermedad. Sin embargo, algunas características son comunes en el día a día y deben ser observadas por los tutores si el gatito no se somete a la prueba de la enfermedad. Estos son algunos de los síntomas más comunes y fáciles de percibir:

Abundante secreción ocular

Los ojos de nuestros gatitos son muy importantes para su supervivencia diaria. Los gatos tienen la increíble capacidad de ver muy bien en la oscuridad. Cuando están enfermos o contaminados por el FeLV, sus ojos pueden acumular más secreciones y adquirir un tono más rojo, como si estuvieran irritados. Puede ser similar a la conjuntivitis, por lo que hay que prestar atención a los demás síntomas de la leucemia felina;

Hipertermia

Es muy común que el cuerpo del animal esté a una temperatura superior a la ideal cuando tiene una enfermedad infecciosa. En el caso del FeLV, el animal puede tener graves episodios de fiebre y presentar una hipertermia, en la que su cuerpo estará mucho más caliente de lo normal;

Pérdida de peso

Dado que el FeLV felino es una enfermedad que progresa muy rápidamente, comprometiendo todo el sistema inmunitario de los gatitos, es habitual que acaben por no alimentarse a menudo. Esto conduce a la pérdida de peso y, en algunos casos, a la anorexia;

Diarrea y vómitos

La leucemia felina afecta a la alimentación del animal, que puede tener algunas dificultades para comer. Los episodios de vómitos y diarrea acaban siendo muy frecuentes, ya que su sistema inmunitario está debilitado. La situación también favorece la aparición de verminosis, como la giardiasis;

Disfunciones de las encías

Las encías del animal pueden adquirir un tono blanquecino, como en un caso de lipidosis hepática, ya que el animal no puede alimentarse normalmente. También es posible notar este tono más blanco en las orejas, alrededor de los ojos y en el hocico del animal;

Heridas en la piel con retraso en la cicatrización

La leucemia felina compromete todo el proceso de curación en el cuerpo del gato infectado. Por lo tanto, las heridas en la piel del gato pueden tardar más en curarse. Si se exponen a las bacterias durante mucho tiempo, pueden infectarse.

FeLV felino: las fases de la enfermedad determinan los síntomas

El FeLV en los gatos, al ser altamente contagioso, afecta al sistema inmunitario de los gatos de forma muy agresiva. En algunos casos, los gatos no manifiestan los síntomas de la enfermedad. Esto se debe a que la leucemia felina tiene cuatro fases: abortiva, progresiva, regresiva y latente.

Fase Abortiva

En esta fase, el gato expuesto al virus tiene un sistema inmunitario muy eficaz que inhibe la multiplicación viral en sus células. La prueba, en este momento, presenta un resultado negativo.

Fase latente

Por último, la fase latente es cuando el animal es portador de la enfermedad, pero no se puede diagnosticar. El virus se almacena en la médula ósea del gato y puede causar nuevos problemas al sistema inmunitario, a pesar de la elevada carga viral y de las altas probabilidades de desarrollar la enfermedad en esta fase, el paciente no la transmite a otros gatos. El virus sigue siendo negativo en ELISA.

Fase progresiva

En la fase progresiva, es posible observar los síntomas de la enfermedad, ya que se manifiesta rápidamente en el animal. Esta fase es más agresiva, porque el gato ya no elimina el virus, tiene todos los exámenes positivos. La transmisión ya se produce y las posibilidades de que el gato enferme son muy altas.

Fase regresiva

En la fase regresiva, se diagnostica que el animal tiene la enfermedad, pero el propio organismo ha conseguido combatir el virus. En esta situación, el gato puede llevar una vida normal. En la fase regresiva, la multiplicación viral se produce de forma limitada. El felino sigue siendo negativo cuando se le hace la prueba de ELISA, ya que encuentra el anticuerpo presente en el cuerpo, pero cuando se le hace la prueba de PCR (proteína C reactiva), que detecta el ADN del virus, la prueba ya es positiva por la infección. Las posibilidades de curación en esta fase siguen siendo optimistas.

FeLV: los gatos pueden transmitir la enfermedad por contacto directo con otros gatos

El FeLV es un virus que corresponde a la leucemia felina, siendo una enfermedad extremadamente contagiosa. Para infectarse, un gato necesita tener contacto directo con otro felino infectado. Este contacto incluye compartir macetas, cajas, juguetes, saliva e incluso mordiscos y arañazos. Del mismo modo, si tiene un gato sano y otro positivo a la leucemia, es necesario vacunar al gatito sano o separarlo del entorno.

Esta enfermedad es muy grave y no se puede descuidar su tratamiento. Es importante tratarla tan pronto como se diagnostique para que el gatito tenga más calidad de vida. En el caso de las gatas embarazadas que son positivas al FeLV felino, los gatitos también tendrán la enfermedad.

¿Cómo prevenir la leucemia felina?

La mejor manera de prevenir el FeLV es mantener a su mascota dentro de casa, porque cualquier gato de la calle puede tener la enfermedad y transmitirla a uno sano. No le dejes deambular, sobre todo si no está vacunado. Con el FeLV no hay oportunidad de «jugar» con la enfermedad, porque es una de las peores enfermedades que pueden afectar a los gatos. En el caso de los gatos sanos, deben ser vacunados con la quíntuple, una vacuna que protege no sólo contra el FeLV, sino también contra la panleucopenia felina, la rinotraqueitis del gato y el calicivirus. En cualquier caso, es necesario examinar al animal antes de la vacunación, porque los gatos ya infectados por la enfermedad no reaccionarán al efecto de la vacuna y no deben ser vacunados, porque la inmunización puede intensificar aún más la enfermedad en el organismo.

Lupe Buendía
Lupe Buendía
Soy Lupe. Como mi apellido, procuro tener un Buendía siempre, así que entre noticias, artículos y escritos es como paso mi mañana. Me ha gustado escribir desde siempre y he estudiado periodismo. Estudiante de marketing de contenidos y amante de la actualidad.

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