Alejandro Selse, médico español de 49 años especializado en medicina preventiva, ha emitido una advertencia contundente sobre el consumo de cerveza en ciertos grupos de población. La alerta llega en enero de 2026, cuando el consumo de alcohol en España alcanza cifras preocupantes tras las festividades navideñas. Sin embargo, no todos los españoles están igualmente expuestos: existen condiciones médicas específicas en las que una sola cerveza puede desencadenar complicaciones graves e incluso mortales.
El doctor Selse explica que, aunque la cerveza se percibe como una bebida inofensiva en la cultura española, sus efectos sobre el organismo pueden ser devastadores para personas con patologías preexistentes. Por ello, identificar si perteneces a alguno de los grupos de riesgo resulta fundamental para proteger tu salud.
Personas con enfermedades hepáticas
Los pacientes con cirrosis hepática o cualquier tipo de daño en el hígado encabezan la lista de Selse. El hígado es el órgano encargado de metabolizar el alcohol, y cuando está comprometido, cada gota de cerveza representa una carga tóxica adicional. Además, el proceso de fermentación de la cerveza genera compuestos que agravan la inflamación hepática existente, acelerando el deterioro del órgano.
El especialista advierte que incluso las cervezas sin alcohol contienen trazas de etanol que pueden resultar perjudiciales. Por otro lado, la acumulación de toxinas no procesadas puede provocar encefalopatía hepática, una condición neurológica grave que afecta la consciencia y las funciones cognitivas.
Diabéticos y prediabéticos en peligro
Las personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina deben evitar la cerveza por su alto contenido en carbohidratos de rápida absorción. Una caña de 250 mililitros puede contener entre 10 y 15 gramos de hidratos de carbono, lo que provoca picos de glucosa en sangre. Sin embargo, el verdadero peligro reside en el efecto rebote: tras la subida inicial, el alcohol puede beber causar hipoglucemias peligrosas horas después del consumo.
✓ Riesgo de hipoglucemia nocturna grave
✓ Interferencia con medicamentos antidiabéticos
✓ Aumento de triglicéridos y complicaciones cardiovasculares
✓ Deterioro del control metabólico a largo plazo
Problemas digestivos que agravan
Los pacientes con reflujo gastroesofágico o acidez crónica deben eliminar completamente la cerveza de su dieta, según Selse. El alcohol debilita el esfínter esofágico inferior, la válvula que impide el retorno del ácido estomacal hacia el esófago. Además, el gas carbónico de la cerveza aumenta la presión abdominal, facilitando el reflujo y causando lesiones en la mucosa esofágica que pueden evolucionar a esófago de Barrett, una condición precancerosa.
Por otro lado, personas con gastritis activa o úlceras pépticas experimentan un empeoramiento inmediato de sus síntomas. El alcohol irrita directamente la mucosa gástrica y reduce la producción de moco protector, exponiendo las paredes del estómago a la acción corrosiva de los jugos digestivos.
Control de peso y medicación
El doctor Selse incluye en su lista a quienes buscan controlar su peso corporal o siguen tratamientos farmacológicos específicos. La cerveza aporta calorías vacías sin valor nutricional: una sola lata supone 150 calorías que se almacenan fácilmente como grasa abdominal. Además, el alcohol altera el metabolismo de los lípidos y favorece la acumulación de tejido adiposo visceral, el más peligroso para la salud cardiovascular.
En cuanto a las interacciones medicamentosas, ciertos fármacos como antibióticos, anticoagulantes y psicofármacos pueden tener efectos potencialmente letales cuando se combinan con alcohol. Por ello, cualquier persona en tratamiento médico debe consultar con su especialista antes de consumir cerveza, incluso en cantidades mínimas durante eventos sociales.




