El alimento olvidado que un cardiólogo pide tomar a los 60 para proteger las arterias

Hay un cardiólogo que lleva semanas repitiendo lo mismo en redes sociales, y no habla de un suplemento caro ni de una dieta imposible. Habla de algo que probablemente tienes ahora mismo en la despensa.

Se llama Aurelio Rojas, es cardiólogo, y asegura que este alimento es «tremendamente superior» al resto cuando se trata de cuidar el corazón y vivir más años. Lo curioso es que no es ningún descubrimiento reciente: es el mismo aceite que usaban nuestras abuelas, solo que hoy sabemos por qué funciona.

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Lo que dice el cardiólogo sobre este alimento

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El protagonista de esta historia es el aceite de oliva virgen extra, y según explica el propio cardiólogo, la clave no está solo en la grasa, sino en unos compuestos llamados polifenoles. Estos actúan reduciendo la inflamación y el estrés oxidativo en el organismo, dos procesos que con los años se convierten en el principal enemigo de las arterias.

Rojas se apoya en un estudio de la Universidad de Harvard con más de 92.000 personas seguidas durante 28 años, en el que quienes consumían este alimento a diario tenían un 19% menos de riesgo de morir tanto por enfermedades cardíacas como por cualquier otra causa. Una cifra que, según el especialista, «no se consigue con casi ningún otro alimento aislado».

Por qué protege las arterias después de los 60

A partir de los 60, el endotelio —la capa interna que recubre las arterias— empieza a perder elasticidad de forma natural, y ahí es donde entra en juego este cardiólogo y su recomendación sobre el aceite de oliva. Los polifenoles mejoran la función de ese endotelio, lo que dificulta que se formen las temidas placas de colesterol que acaban estrechando las arterias coronarias.

El propio Rojas lo resume con una imagen sencilla: un endotelio sano es como una tubería flexible, mientras que uno dañado por la inflamación acumula sedimentos con más facilidad. Cuidar esa capa interna, según explica, es tan importante como vigilar el colesterol en las analíticas.

El beneficio extra que pocos conocen: protege también el cerebro

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Lo que hace especialmente interesante esta recomendación es que sus efectos no se quedan en el corazón. En el mismo estudio de Harvard, las personas que consumían este aceite a diario mostraban un 29% menos de riesgo de morir por enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, un dato que el propio cardiólogo califica de «flipante».

La explicación, según Rojas, tiene sentido biológico: los mismos antioxidantes que protegen las arterias también parecen amortiguar el daño acumulado en las neuronas con el paso de los años. Es decir, un solo gesto diario trabaja en dos frentes a la vez, el cardiovascular y el cognitivo.

Cuánto hay que tomar y cómo aprovecharlo mejor

Aquí llega la parte que sorprende a la mayoría: no hacen falta grandes cantidades para notar el beneficio. El cardiólogo insiste en que con apenas media cucharada al día ya se observaba una reducción significativa del riesgo de mortalidad en el estudio de referencia, lo que convierte este consejo en algo perfectamente asumible para cualquier rutina.

Eso sí, hay un matiz que muchos pasan por alto: los polifenoles son sensibles al calor, así que cocinar a temperaturas muy altas reduce parte de sus beneficios. Esto no significa renunciar a cocinar con él, ya que sigue siendo una de las grasas más estables que existen, pero sí sacarle partido en crudo siempre que se pueda.

  • Añadir una cucharada en crudo sobre ensaladas o verduras cocinadas
  • Reservarlo para el final de la cocción en guisos y sofritos
  • Evitar altas temperaturas prolongadas para conservar los polifenoles
  • Combinarlo con legumbres o pan integral para maximizar su absorción

Lo que se viene: por qué este consejo va a sonar cada vez más

La buena noticia es que este tipo de recomendaciones, basadas en estudios de décadas y no en modas pasajeras, están ganando terreno frente a los suplementos milagro que inundan las redes. Cada vez más especialistas coinciden en que la prevención cardiovascular real pasa por gestos pequeños y sostenidos en el tiempo, no por soluciones drásticas de última hora.

Si algo demuestra la insistencia de este cardiólogo es que a veces la respuesta ya estaba en la cocina de siempre. Incorporar media cucharada diaria de este alimento, con constancia y sin prisa, puede ser uno de los gestos más sencillos y mejor respaldados para cuidar el corazón —y la cabeza— a partir de los 60.

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