Las urgencias reciben cada noche llamadas de pacientes que buscan una segunda opinión antes de vestirse y salir de casa. La respuesta casi siempre es la misma: ante la duda, hay que ir.
La doctora Trisha Pasricha, gastroenteróloga y columnista de The Washington Post, lleva años a ambos lados de esa conversación telefónica. Sabe qué frases disparan la alarma, incluso cuando el paciente las cuenta como si no fueran para tanto.
Dolor que empeora al toser: la primera señal de alerta en urgencias
Si el dolor de estómago se dispara al toser, saltar o al pasar por un bache en el coche, puede tratarse de peritonitis: la inflamación del revestimiento de la cavidad abdominal. Suele aparecer cuando algo se ha roto por dentro, como una perforación intestinal o del apéndice.
Para confirmarlo, el médico buscará el llamado dolor a la palpación con rebote, ese que empeora al soltar la presión sobre el abdomen en lugar de al presionar. Si se confirma la peritonitis, la cirugía suele ser inevitable, así que no es un síntoma para dejarlo pasar una noche más.
Obstrucción intestinal: cuando el cuerpo deja de avisar con matices
Si hay dolor abdominal y no se ha podido evacuar ni expulsar gases, la sospecha recae sobre una obstrucción intestinal, y esto entra directamente en la categoría de urgencias. Según la ubicación del bloqueo, pueden sumarse vómitos intensos y la sensación de no retener nada, ni sólido ni líquido.
Un detalle que pocos esperan: en algunos casos el vómito adquiere un tono verde oscuro. Es la bilis, que normalmente drena hacia el intestino delgado, retrocediendo por el atasco. No es un color que deba ignorarse ni un rato más.
Fiebre con piel u ojos amarillentos: la combinación que no perdona
Dolor abdominal en el lado derecho junto con fiebre ya despierta sospechas de apendicitis o de otra infección intestinal. Pero hay un matiz que muchos pasan por alto: la coloración amarillenta de la piel o de la parte blanca de los ojos, lo que en medicina se llama ictericia.
Ese tono amarillo puede señalar una infección de las vías biliares, un cuadro que conlleva alto riesgo de derivar en sepsis grave, cuando las bacterias entran en el torrente sanguíneo. El tratamiento suele requerir un procedimiento especial para drenar la vía biliar y antibióticos por vía intravenosa, así que no es cuestión de esperar a la consulta del lunes.
Heces negras o mareo repentino: los avisos que se disfrazan de algo menor
Cuando la sangre se mezcla con el ácido del estómago, cambia de color: pasa de rojo a un negro espeso, casi como la pantalla apagada de un móvil. La doctora Pasricha usa justo esa comparación con sus pacientes para que entiendan la diferencia con unas heces simplemente oscuras.
Ese hallazgo puede requerir una endoscopia de urgencia para localizar el origen del sangrado. Eso sí, tomar hierro, ciertos medicamentos o comer remolacha también puede oscurecer las heces sin que haya nada grave detrás, así que el contexto importa tanto como el color.
Mareo y dolor abdominal: la peor combinación posible
Cualquier mareo o sensación de desmayo junto a dolor de tripa se trata como una emergencia hasta demostrar lo contrario, porque puede indicar una hemorragia interna que provoca caída de la tensión. A veces la causa duele mucho, como una úlcera péptica; otras veces, no duele nada, como ocurre con el sangrado diverticular.
La excepción silenciosa: el aneurisma aórtico
Hay una causa que no se detecta con una simple visita al baño: la rotura de un aneurisma aórtico abdominal, una emergencia potencialmente mortal en la que la arteria principal del cuerpo se rompe dentro del abdomen. El dolor suele ser intenso y repentino, y puede extenderse a la espalda y las piernas.
Lo que casi nadie sabe sobre este riesgo silencioso
- La probabilidad de sobrevivir a la rotura de un aneurisma aórtico abdominal es inferior al 50%, incluso operando de inmediato.
- El riesgo aumenta con la edad: alrededor del 1,4% de las personas de entre 50 y 84 años lo padecen.
- Se recomienda hacer una prueba de detección a todos los hombres de 65 a 75 años que hayan fumado alguna vez en la vida.
- Solo el 4% de los hombres elegibles en Estados Unidos se ha sometido a esa ecografía de cribado.
Por qué el futuro pasa por hacer más caso a estos avisos
Lo alentador es que la prueba que detecta un aneurisma aórtico antes de que se rompa es rápida, indolora y se hace una sola vez en la vida: una ecografía ambulatoria de rutina. Si aparece un aneurisma pequeño, el seguimiento anual basta para vigilarlo sin sobresaltos.
El mensaje de fondo de la doctora Pasricha no es generar alarma constante, sino entrenar el oído para distinguir el síntoma banal del que no lo es. Cada año que pasa, la medicina de urgencias afina más sus protocolos para actuar antes de que un aviso silencioso se convierta en una emergencia real.




