El riesgo de inundación de los lagos glaciares aumenta con el deshielo: la alerta temprana y el drenaje salvan vidas

El riesgo de inundación de los lagos glaciares crece con el deshielo, y la falta de alerta en montaña ha convertido el desprendimiento de un glaciar en tragedia; la detección temprana y el drenaje preventivo pueden ganar tiempo.

De dónde viene el peligro: lagos que se rompen de repente

Los glaciares de alta montaña, formados hace miles de años, retroceden y se vuelven inestables a medida que la quema de combustibles fósiles calienta el clima y reduce las nevadas. Cuando una lengua de hielo se desploma, puede arrastrar roca y formar un tapón en el valle. Al ceder ese tapón, se libera una oleada de agua capaz de arrasar todo río abajo.

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Los científicos lo explican con una imagen de cocina: es como si un corcho cediera de golpe y vaciara de una vez una olla llena. En montaña, ese ‘corcho’ puede ser el propio hielo o los derrubios acumulados, y la olla, un lago glaciar formado por el deshielo. La gran diferencia es que aquí la olla puede soltar millones de litros en minutos.

El desprendimiento del pasado 26 de agosto en Nepal y el Tíbet, descrito como un auténtico tsunami de montaña, dejó miles de desaparecidos y evidenció lo que ocurre cuando no hay aviso previo. Sin sistemas de alerta temprana, vecinos y turistas quedaron expuestos a una riada repentina.

Qué dice la ciencia: menos nieve, más lagos y un riesgo que se multiplica

Levan Tielidze, investigador de geomorfología glaciar en la Universidad de Monash, recuerda que el Himalaya no es un paisaje congelado y estable. Es un sistema donde glaciares, nieve, permafrost, laderas, ríos y monzones interactúan. Con el calentamiento, todos esos elementos cambian a la vez y los peligros se encadenan.

La Organización de las Naciones Unidas calcula que los glaciares de las montañas de Nepal han perdido un tercio de su hielo en tres décadas, lo que aumenta su inestabilidad. Algunas proyecciones —con su grado de incertidumbre— apuntan a que la región del Hindu Kush-Himalaya podría perder hasta la mitad de su cobertura glaciar a finales de siglo, incluso si el calentamiento se limitara a 2 grados respecto a la era preindustrial.

El deshielo convierte el hielo en lagos que pueden vaciarse de golpe; la alerta temprana no es un lujo, es cuestión de minutos.

Dipesh Chapagain, científico del Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana de la Universidad de Naciones Unidas, ha estudiado cientos de inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF). El número de estos episodios por década se ha multiplicado por cinco desde los años cincuenta, según sus datos.

📋 Los datos clave de un vistazo

  • El dato: Los glaciares de Nepal han perdido un tercio de su hielo en 30 años, según la ONU.
  • Por qué importa: Al retroceder, se forman lagos que pueden vaciarse de repente y arrasar valles habitados.
  • Lo que puedes hacer: Apoyar planes de vigilancia y alerta, y reducir tu huella de carbono para frenar el deshielo.
  • A tener en cuenta: La adaptación reduce víctimas, pero no sustituye a la reducción de emisiones.

deshielo glaciares cambio climático

La avalancha glaciar de 2025 en los Alpes suizos destruyó el pueblo de Blatten, pero solo causó una víctima mortal. La vigilancia detallada del movimiento del hielo y del terreno permitieron evacuar a casi toda la población antes del colapso. El contraste con el Himalaya es enorme: allí hay más de 63.700 glaciares y vigilar lago a lago no basta ni de cerca.

La esperanza: vigilancia, drenaje y cooperación

Tielidze apunta a una salida realista: sistemas integrados que combinen observación por satélite, detección sísmica, seguimiento de glaciares y laderas, aforos fluviales, pronósticos meteorológicos y avisos automáticos. En episodios tan rápidos como el del pasado 26 de agosto, detectar el movimiento sísmico podría regalar a las comunidades de aguas abajo unos minutos valiosos.

Chapagain añade que los peligros no entienden de fronteras. La cooperación regional y transfronteriza en preparación ante desastres urge tanto como los propios sistemas de aviso. Y Shreya K.C., coordinadora de un grupo juvenil en Katmandú, puso el límite en una frase clara: podemos adaptarnos al cambio climático, no a un apocalipsis climático.

El consenso del IPCC apunta al mismo mensaje: los gases de efecto invernadero calientan la atmósfera, reducen la nieve y desestabilizan las montañas. Por eso la adaptación sin recortes de emisiones sería como achicar agua en un barco con un agujero abierto en el casco.

Un margen de esperanza, sin trampas

La advertencia es clara: no hay ingeniería que resuelva un calentamiento sin límites. Algunos peligros de montaña seguirán siendo impredecibles y, llegado un punto, superarán la capacidad de las comunidades. Aun así, la ciencia ofrece medidas concretas: mapear los lagos peligrosos, instalar estaciones sísmicas, preparar rutas de evacuación y drenar de forma controlada los lagos más inestables.

La buena noticia es que cada minuto de aviso reduce muertes. La mala es que la capacidad actual de adaptación puede quedarse corta en episodios extremos como el del río Bhote Koshi. La reducción rápida de emisiones no es un complemento: es parte del sistema de protección.

Para quien no vive junto a un glaciar, también hay un papel. Cada decisión diaria que reduce emisiones —moverse en transporte colectivo, consumir menos energía o exigir políticas climáticas serias— ayuda a frenar el deshielo que alimenta estos lagos. No es solo solidaridad de montaña: es reducir un riesgo que ya golpea agua, cultivos, turismo y vidas.

🌍 Ficha de Impacto: Inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares

  • El problema: El deshielo forma lagos glaciares inestables que pueden vaciarse de golpe y arrasar poblaciones río abajo.
  • Datos importantes: Los glaciares de Nepal perdieron un tercio de su hielo en 30 años, según la ONU. Los desbordamientos por década se multiplicaron por cinco desde los años cincuenta.
  • Repercusión en tu vida: Afecta a la seguridad de comunidades de montaña, al agua para riego y consumo, al turismo y a la estabilidad de infraestructuras aguas abajo.

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